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LAS TIENDAS PASAN DE UN PARÓN ABSOLUTO A ABRIR SUS PUERTAS Y ALBERGAR ESPERANZAS DE RECUPERACIÓN

El comercio acelera pero no despega

El sector cacereño ya está al 60% de su ritmo, de momento sin cierres señalados. Engloba a 872 negocios solo en la ciudad, que emplean a 3.886 trabajadores

 

En Librería Pléyades agradecen el respaldo de los clientes. -

Ambaris aumenta su volumen de trabajo semana tras semana. -

El comercio cacereño ha iniciado la escalada tras largas semanas de parón obligado por los efectos de la pandemia. Se trata de un sector clave, junto con el turismo, ya que registra 872 negocios en la capital cacereña y da empleo a 3.886 trabajadores, según los últimos datos del Observatorio Socioeconómico Provincial. Es cierto que, durante las semanas de confinamiento, los comerciantes estaban realmente preocupados por la marcha de los negocios debido al miedo del público, pero ya en la fase 3 se muestran más optimistas e incluso se atreven a hablar de remontada. No obstante, el sector sigue con la actividad ralentizada a un 60% y todavía le queda mucho camino por andar.

A medio gas. Así está el gremio y así lo explica Lucía Prado, gerente de  la Asociación de Empresarios del Comercio de Cáceres (AECA), recordando que cada tienda y cada especialidad lleva un ritmo distinto. «En la fase 0 abrieron muy pocos locales con cita previa. En la fase 1 ya se estableció un aforo del 30% y prácticamente todos nuestros asociados se pusieron en marcha, aunque fue una semana muy floja por el mal tiempo y por el miedo de las personas todavía a salir a la calle», relata la gerente. «A medidas que hemos avanzado en la desescalada y se han ampliado los aforos, la gente ha reaccionado bien, se pierde un poco el miedo y se cumplen las normas de seguridad a la hora de esperar turnos, guardar distancias o utilizar geles hidroalcohólicos al entrar al establecimiento...», detalla.

CONTAGIOS... Y ERTES

Las ventas van «poco a poco». Si se comparan con años anteriores «evidentemente no tienen nada que ver», pero el público se está animando. «Hay que recordar que no solo existe el temor al contagio, además muchas personas están en situación de incertidumbre económica por los ERTEs, que no permite al comercio avanzar todo lo que querríamos», argumenta Lucía Escudero.

Actualmente, la actividad el gremio se encuentra en general por encima del 50%. Los negocios resisten a esta velocidad, pero lógicamente necesitan más. «De momento no hay ningún cierre entre los asociados de AECA,  aguantan el chaparrón, pero no pueden continuar así por mucho tiempo. Tenemos la esperanza de que la vuelta de la movilidad entre comunidades comience a atraer turismo, que siempre ayuda a los negocios del centro cacereño a aumentar las ventas», subraya la gerente. El resto de las tiendas situadas en distintas zonas de la ciudad esperan que el ritmo de otros sectores como la construcción y la hostelería insufle más ritmo a la ciudad... y al comercio. Pero lo que nadie conoce es el momento es que las  ventas llegarán al nivel previo al covid.

AECA espera que las ayudas prometidas por las instituciones sean efectivas y tengan una incidencia real en el sector. También hace un llamamiento a los ciudadanos para que apoyen el comercio de proximidad, «porque hay muchas familias detrás al ser uno de los sectores que tiran de la economía cacereña», matiza.

 “EL PÚBLICO DA MÁS IMPORTANCIA AHORA A LAS TIENDAS DE LA CIUDAD"

Y es que uno de los escenarios más tristes de la pandemia ha sido el de las tiendas con las persianas echadas: una, dos… todas. Sin el comercio, la ciudad pierde su alma. Aceras desiertas de vida, sin trasiego, sin compras ni ventas. Y eso es precisamente lo que muchos cacereños han debido percibir, porque algunos comerciantes notan ya un mayor respaldo a las tiendas de proximidad.

Es el caso de la librería Pléyades, gestionada por las hermanas Mª del Mar y Mª José Gil en el Centro Comercial Cánovas. Los augurios para el sector eran tan malos que ellas decidieron adoptar el talante más positivo posible cuando reabrieron. «Vamos poco a poco, no dejamos de tener clientes, sobre todo los que siempre han sido más fieles, que han seguido comprando online», explican. Tienen días mejores y días más flojos, «pero hemos decidido no ser pesimistas, estamos contentas con la acogida de la gente y si algo no va bien hay que buscar iniciativas, porque llorando no se consigue nada», afirman.

Por eso, Mª José y Mª del Mar no se han parado a pensar en lo que han perdido estos meses. «Somos felices de volver a trabajar, vamos a vivir el día a día esperanzadas en que todo se vaya calmando».

Pero sobre todo, se quedan con esa apuesta que los usuarios están haciendo por el comercio cacereño. «Si cerramos todos los negocios, ya sabemos el aspecto que tendrá Cáceres. Hay más concienciación, por todo ello, ahora mismo solo queremos ser optimistas» revelan.

“TOMAMOS LA TEMPERATURA AL ENTRAR Y LAS USUARIAS SE SIENTEN SEGURAS"

También las clientas de Bioestética Ambaris han ido perdiendo el recelo a los contagios y a medida que se van superando las fases de la desescalada aumenta el trabajo en este gabinete de larga trayectoria en Cáceres, situado en Primo de Rivera. Y es que las medidas de seguridad ayudan. Nada más entrar, las usuarias se topan con una alfombra desinfectante, les miden la temperatura y además disponen de gel hidroalcohólico que se aplican antes de acceder a la cabina, un espacio completamente desinfectado.

«Se sienten protegidas, por eso, afortunadamente, cada semana tenemos más actividad. No estamos al 100%, las cosas van como van, pero somos positivas porque notamos un aumento progresivo», explica Mercedes Pérez, titular del negocio.

Algunas usuarias están perdiendo el miedo, y otras lo vencen porque entienden que la ciudad debe dinamizarse. «Lo bueno de estos negocios es que las clientas nos conocen, saben cómo somos y que las vamos a proteger. De hecho, hemos seguido en contacto con ellas durante la cuarentena», revela Mercedes, que destaca la importancia de la fidelidad en momentos como éste.

La propietaria ya está trabajando al 100% y sus dos empleadas a media jornada, un ritmo nada desdeñable si se tiene en cuenta que el negocio ha permanecido dos meses cerrado. Su deseo, como el del resto de empresarios, es que el virus no vuelva a ser tan virulento y que la economía comienza a despejarse.

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