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Trece militares especialistas en distintas áreas darán apoyo a investigadores de varios países

El Ejército detalla en la Politécnica la nueva misión científica a la Antártida

La campaña será dirigida por el comandante cacereño Joaquín Núñez

 

Integrantes del equipo polar, ayer en la Politécnica. En el centro, su jefe, el cacereño Joaquín Núñez. - FRANCIS VILLEGAS

Vivirán durante cien días con una sensación térmica de entre -10 y -15 grados, rodeados de pingüinos y leones marinos, sobre un volcán y en medio de un paisaje de hielo y nieve, frente al mar gélido. Los 13 militares que formarán parte de la XXXIII Campaña Antártica Española, que partirán el 8 de diciembre hacia la Base Gabriel de Castilla (ruta España-Chile-Buque Hespérides-Isla Decepción) para trabajar en ella durante los cien días del verano austral, se desplazaron ayer a Cáceres a fin de presentar esta nueva expedición en la Escuela Politécnica de la Uex.

Y es que Cáceres tendrá una presencia simbólica en la misión más alejada del Ejército español, a 13.000 kilómetros de sus fronteras. Y ello porque el comandante Joaquín Núñez Regodón, nacido en esta ciudad, donde mantiene sus vínculos familiares más directos, será el jefe de la base antártica en la nueva campaña. Formado en el colegio Licenciados y en el Instituto el Brocense, pasó su niñez y su juventud en Cáceres hasta que se marchó a la Academia General Militar. Dedicó nueve años a trabajar en las unidades de Montaña de los Pirineos, bagaje ahora decisivo para su elección como responsable de la misión.

«Lo afronto con mucha ilusión. Es cierto que supone un sacrificio personal alejarse de la familia durante cuatro meses, pero se trata de una posibilidad única que permite además colaborar con las instituciones científicas de España y de otros países», explicó ayer el comandante. Casado y con tres hijos, liderará un equipo militar con especialistas en distintas áreas (Medicina, Comunicaciones, Alimentación, Electricidad...) y con una media de veinte años de experiencia en las Fuerzas Armadas.
Los trece oficiales se encargarán de toda la logística de la base para apoyar la labor de los científicos de diversos países que acuden cada año a esta instalación del Ejército, todo un laboratorio natural, donde militares e investigadores colaboran estrechamente. De hecho, los propios militares también desarrollarán sus proyectos (sistemas de medicina, seguimiento de barcos, robots...) y trabajarán en el mantenimiento de la base, muy necesario en condiciones tan adversas (permanece cerrada la mayor parte del año por el clima).

El equipo al completo se mostró ayer entusiasmado. Entre los dos únicos especialistas que repiten experiencia se encuentra el sargento Ricardo del Real, experto en las instalaciones de la base. «Se encuentra situada en la isla Decepción, que tiene unos contrastes espectaculares», describió ayer. Habrá tres mujeres en la expedición y curiosamente dos de ellas, la comandante de Logística y la sargento primero de Comunicaciones, están casadas con dos militares que vivieron la misma experiencia hace siete años.

EL ACTO / La más antigua de las misiones del Ejército en el exterior fue detallada este jueves en la Politécnica. Presidió el acto Antonio Hidalgo, rector de la Uex, acompañado de Julio Salom, jefe de la División de Operaciones del Ejército de Tierra, Andrés Barbosa, gestor del Programa Nacional de Investigación Polar, el comandante Joaquín Núñez, jefe de la base, y Mariano Rodríguez-Arias, profesor titular de Análisis Matemático de la UEx, que ha viajado en diez ocasiones a la base como investigador y ha colaborado nada menos que en 15 campañas.