+
Accede a tu cuenta

no

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico Extremadura:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

LA COMPAÑÍA LLEGA ESTA NOCHE A LA PLAZA DE LAS VELETAS (22.30 HORAS)

‘El lindo don Diego’ o el arte de la vanidad en el Festival de Teatro de Cáceres

Morboria Teatro regresa a través del clásico a los años 20, esa explosión estética tan actual

 

‘El lindo Don Diego’: Los actores y la directora de Gran Teatro, ayer en los jardines de Torre de Sande. - FRANCIS VILLEGAS

Los felices años 20, la juventud enloquecida en busca del placer y el divertimento, ese período entre guerras que inspiró todo un imaginario donde la vanidad y la estética marcaban tendencias. La historia se repite y ahora esos valores imperan. Buena propuesta la que lanza Morboria Teatro queriendo hacer escarnio de los petulantes y engreídos y llevarlo a una escena envuelta en jazz, blues y hasta en tangos con décimas y sonetos de Lope de Vega como ya hiciera Miguel Poveda.

‘El lindo don Diego’ traslada su comicidad al Madrid moderno, un retrato irónico de Agustín Moreto con Eva del Palacio y Fernando Aguado, que ayer estuvieron en la rueda de prensa de la presentación de la obra en Torre de Sande, que llega hoy, a las 22.30 a la plaza de las Veletas (15 y 18 euros).

En ‘El lindo Don Diego’ la acción se desarrolla en el Morboria Club, nave de paso de la modernidad madrileña de los años 20. Allí danza la famosa bailarina Tórtola de Valencia, creadora de vestuario y gran coreógrafa, hoy olvidada pero tan célebre que fascinó a poetas y pintores como Rubén Darío o Zuloaga. Es ésta una de las comedias más populares del teatro clásico español al que dan vida 15 artistas que nos proponen una obra más cercana al mundo del cómic, las viñas de tebeo, una caracterización exagerada y expresionista en el maquillaje y la interpretación.

Fernando Aguado la definió como la ‘Pasarela Morboria’, y es verdad: dos horas de acción ininterrumpida con cuidada caracterización que no dejan indiferente al espectador al ver a las niñas pijas de los 20 cambiándose de ropa a cada vez.

Dos hombres (Don Diego y Don Mendo) son requeridos por su tío para casarse con sus primas. Un tercer hombre, enamorado de una de las primas, urde un enredeo para lograr que Don Diego rechace a la prometida y se sienta atraído por una falsa condesa viuda.

Todo ello reflejando a personajes que solo se ocupan de la estética, algo parecido a lo que sucede en la sociedad actual, solo que interpretado en verso, qué buena falta nos hace.

Noticias relacionadas
Temas relacionados