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SUFRIÓ UN MORDISCO AL INTERVENIR y EN ESE MOMENTO HABÍA TRES COMPAÑEROS PARA TODO EL MÓDULO

Un funcionario herido en una pelea tumultuaria en la prisión cacereña

El suceso agita las quejas por la falta de personal y medios en el centro penitenciario. La plantilla, inquieta por el aumento de las incautaciones de móviles a reclusos

 

Una de las concentraciones realizadas por los trabajadores de prisiones en demanda de más personal, en este caso junto a la Subdelegación del Gobierno. - FRANCIS VILLEGAS

Ha vuelto a ocurrir. Un funcionario de prisiones de la cárcel cacereña ha resultado herido tras disolver una pelea entre varios reclusos. La lesión, al parecer un mordisco, no tiene mayores consecuencias porque el profesional continuó trabajando tras su cura en enfermería. Además, las peleas no son más numerosas en Cáceres que en otras prisiones. El problema estriba en que este suceso vuelve a poner en evidencia la «precaria situación» de personal y de medios que sufre el centro. En ese momento solo atendían el módulo (93 reclusos) tres funcionarios, entre ellos una en prácticas.

Así lo ha denunciado el sindicato CSIF, que destaca la «profesionalidad» de los tres compañeros y recuerda que la cárcel «no está preparada para albergar el número de internos que hay actualmente y que ronda los 480-500», señala el sindicato. Su delegado en la prisión, Pedro Domínguez, destacaba ayer la «rápida actuación» de sus compañeros, que impidió que la situación fuera a mayores con todo el peligro que ello supone entre los muros de una prisión.

«Se acababa de dar el desayuno y los reclusos del módulo 3 se fueron al patio y a la sala de usos múltiples, donde ven la televisión, juegan a las cartas o compran en el economato. Allí comenzó una pelea tumultuaria entre cuatro internos. Otros los apoyaban por ambos lados y ése es el peligro de estas situaciones, que no sabes hasta dónde pueden llegar. Hay que agradecer la rapidez de los dos compañeros en intervenir», explica Pedro Domínguez.

Al acabar de separarlos, uno de los funcionarios se percató de que tenía una herida. Según confirman desde la propia Subdelegación del Gobierno en Cáceres, fue atendido en la enfermería, donde le diagnosticaron una lesión contusa en la mano izquierda. Puesto que parecía un mordisco, y no se podía determinar el autor, se le han practicado pruebas y se ha descartado que existiera riesgo biológico de haber contraído una enfermedad.

CSIF reclama al Ministerio del Interior una solución para la falta de personal que «arrastra» el centro y la tacha de «insostenible». El número de funcionarios por turno no llega a la veintena y hay que restar los que están de días libres o bajas (los festivos y fines de semana se cambian por jornadas de descanso, de modo que el problema de recrudece). Y es que, según señala el sindicato, esta prisión tiene una «plantilla envejecida, seis de cada diez efectivos se encuentra a punto de jubilarse y las oficinas están cubiertas al 75% con personal en segunda actividad».

88 TRABAJADORES MENOS / De hecho, los funcionarios pasan a segunda actividad a los 57 años y la media de la plantilla ronda los 50. «La RTP contempla 88 trabajadores más de los que estamos, y desde hace años no se cubren las jubilaciones, debería salir una Oferta de Empleo Público en condiciones, pero las que hay son insuficientes», indica Pedro Domínguez, que recuerda que los funcionarios en prácticas que trabajan en los módulos cacereños ya son 29. «Podíamos decir que aprenden a nadar tirándolos en mitad del océano», lamenta.

Por todo ello, los trabajadores vienen secundando de forma mayoritaria las concentraciones y manifestaciones iniciadas hace más de un año a nivel estatal. Además de la escasez de personal, los sindicatos denuncian la falta de medios y también la falta de adecuación de esta prisión respecto a la función que realiza. «Se diseñó para otro perfil de reclusos, para situaciones menos conflictivas. No puede ser que un módulo tenga tres plantas distintas, todas con actividad y que lo vigilen tres funcionarios», recrimina. «Sería necesaria una inversión para reformar el edificio, como ya se ha hecho en Badajoz», subraya. «En estas condiciones, la reeducación y la reinserción social brillan por su ausencia», lamenta.

Por otra parte, el sindicato se muestra preocupado por las confiscaciones sucesivas que se están realizando de móviles de pequeño tamaño a los internos, los dos últimos a la mujer de un recluso que intentaba ‘colarlos’, además de una gran cantidad de drogas. Los trabajadores están inquietos por el «muy alto incremento» de estos dispositivos que comprometen la seguridad en el centro, por lo que insisten en pedir más recursos personales y materiales.