Manuel Iglesias lleva treinta años buscando estelas funerarias. Por paradójico que parezca, el paseo de la pasada tarde tenía como único propósito recorrer el campo para observar aves. Ni él ni Jaime Bernáldez, que le acompañaba, podían imaginar que en su camino se encontrarían con un hallazgo de tal magnitud. Ambos hallaron de manera fortuita una pieza de museo, una lápida de más de 3.000 años.

Se trata de una estela funeraria datada en la Edad de Bronce, un monumento esculpido que se clavaba en las tumbas y forma parte de los ritos funerarios. Según exponen, está ‘diademada’, es decir, representa una figura femenina con diademas y torques --collares--. El lugar en el que tuvo lugar el hallazgo fue en un paraje agreste en el término municipal de Alcántara, conocido por su riqueza arqueológica. Cabe destacar que en espacios cercanos se e encuentra el puente romano, el menhir del Cabezo y grabados rupestres.

Iglesias, que ya había encontrado hace años dos estelas pero no de esta magnitud, se muestra «emocionado» con el hallazgo y manifiesta su satisfacción por «haber contribuido al conocimiento de la historia antigua de Extremadura». «Somos naturalistas, aficionados a la historia y estudiosos de nuestra tierra y fue un momento importante y emocionante», pone de manifiesto.

Inmediatamente notificaron el hallazgo a los servicios arqueológicos de la Junta y la pieza ya se encuentra en el depósito del museo de Cáceres. Los arqueólogos custodian la estela mientras trabaja para datarla y estudiarla. Juan Valadés, responsable del museo de Cáceres, pone de relieve la excepcionalidad del monumento. «Es una pieza interesante», argumenta. Asegura que se encuentra en excelente estado de conservación, algo que no es habitual, y según los arqueólogos es la primera de éstas que aparece in situ, por lo que podrá aportar valiosa información en el futuro. El museo ya cuenta con piezas similares y esta de momento, queda en el depósito para su estudio, pero ya plantean incluirla en su exposición permanente en el futuro.