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el apunte

Hay mina para rato

 

Asistentes al debate en el pleno de la Asamblea. - ASAMBLEA DE EXTREMADURA

Habrá expediente de la mina de litio en Valdeflores para rato. Promete convertirse en otro culebrón como el del concurso del agua, la obra del nuevo hospital o la operación urbanística de El Corte Inglés en las Carmelitas. Por cierto, los tres citados acabaron en los tribunales. La consejera para la Transición Ecológica, Olga García, lo dejó muy claro: «la tramitación va a continuar». Que nadie espere que esto se vaya a archivar y que se pasará página sin más. Hay una razón: «cancelar un expediente de forma arbitraria sería un delito», precisó García en su comparecencia del jueves ante el pleno de la Asamblea de Extremadura.

Es más, García avanzó que el de Valdeflores y su ampliación no es el único permiso de investigación de los recursos mineros que se ha presentado. Hay otros, que tienen vinculaciones con las empresas que participan en la iniciativa de Valdeflores: Infinity Lithium, auténtico promotor del proyecto, y Sacyr.

Pero en esta guerra entre mina sí y mina no, los defensores de preservar el paraje pegado a la ciudad tienen un arma que ha permitido ganar las primeras batallas: la mayoría de los representantes políticos de los ciudadanos en el ayuntamiento no comparten el proyecto, a esto se suma que el plan general, las normas que deciden los usos urbanísticos del suelo del municipio, dice que en Valdeflores no caben los usos extractivos como el del proyecto de una mina a cielo abierto.

La Ley de Minas establece que cualquier prohibición contenida en un plan de urbanismo sobre actividades mineras debe ser motivada y no tener un carácter genérico. No se puede prohibir una actividad extractiva sin más. En la pasada legislatura se motivó esa protección del paraje de Valdeflores cuando no se aceptó la modificación del plan pedida por la empresa de la mina.

En los informes de los jefes de la unidad de Medio Ambiente y del servicio técnico de Urbanismo del ayuntamiento se argumentaba la negativa a modificar el plan general en que la mina va en contra del modelo de ciudad fijado en la norma urbanística, que deja la Montaña y Valdeflores como un espacio a proteger por ser uno de los pulmones naturales de Cáceres; también se detallaba que la mina se situaría a un kilómetro del suelo urbano, además de acercarla a infraestructuras básicas como son el nuevo hospital o la estación de tratamiento de agua potable.

La segunda idea importante que lanzó el jueves la Junta, competente en Minas, es que la última palabra la tendrá el ayuntamiento y su plan general de urbanismo. Con esta norma en la mano no puede haber mina. Además García reiteró el jueves que se respetará la autonomía del ayuntamiento, no habrá atajos para saltarse la decisión de la entidad local.

A esta guerra le quedan muchas escaramuzas y como en cualquier buen culebrón aún habrá muchos giros y sorpresas e incluso un final en los tribunales, aunque en éste, a diferencia de en los tres citados, es en el que la ciudad se juega más, bastante más que en cualquier otro.