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Hoy comemos con...

José María Núñez, presidente Fundación Triángulo en Extremadura: «Frente a la LGTB-fobia no podemos aceptar que la respuesta educativa sea: ‘esto ha pasado toda la vida’»

 

Con Núñez, en su casa de Badajoz, Al fondo, la Torre de Espantaperros. - OTO

-¿Qué incógnitas se abren tras el inesperado triunfo de Trump en las elecciones norteamericanas y el presumible nombramiento del ultraconservador Mike Pence como su vicepresidente?

-Estamos aún en shock. Desde el punto de vista LGTB, el avance histórico que se ha producido en Estados Unidos se debe a Obama, y Hillary había tomado el testigo. Por lo tanto, sí que se trunca ese proceso no solo en la legislación (matrimonios, por ejemplo) sino en la igualdad social que crecía en el país. Aunque Trump no es especialmente antigay, sí que apuesta (y esto es lo preocupante) por un vicepresidente posicionadamente homófobo.

-Concluye hoy una nueva edición de FancineGay en Extremadura. En 2017 celebrarán el 20 aniversario. ¿Cree que la buena salud del certamen indica un cambio de tendencia social?

-El festival se ha consolidado como referente de la cultura LGTB y eso se ha asimilado con naturalidad en toda Extremadura (estamos ya en 22 municipios). Pablo Cantero, su director, desarrolla una gran labor.

-Una de las películas del certamen, ‘Desde allá’, León de Oro a la mejor película de la 72 edición del Festival de Cine de Venecia, refleja entre otras cosas, el papel de un padre prejuicioso, que ha rechazado a su hijo -suponemos- por sus inclinaciones sexuales. ¿Cuál es la actitud que deben adoptar las familias?

-Igual que en cualquier otra faceta de la vida, acompañar en el desarrollo personal, emocional y crecimiento de sus hijos para que se desarrollen tal como sientan que sus vidas tienen que ser. Hay buenos ejemplos de esta paternidad en el Grupo de Padres y Madres Transexuales, estoy pensando en el caso de Elsa, una niña de 4 años con unos padres humildes, agricultores, que por encima de cualquier cosa han puesto el bienestar de su hija y buscado la complicidad de todo su pueblo, un pueblo muy pequeñito de Extremadura, que hoy está completamente con Elsa. Eso es paternidad y eso es maternidad.

-‘Nunca vas a estar solo’, otra película del festival, narra la tragedia de Daniel Zamudio, un joven agredido hasta la muerte por neonazis en el Parque San Borja que sigue sirviendo de referencia. ¿Cómo debe actuar la sociedad con el colectivo LGTB?

-Daniel fue un revulsivo en Chile y con impacto mundial. Podríamos encontrar muchos Danieles en el planeta. No hace más de un mes desarrollamos en la Asamblea de Extremadura un pleno escolar contra la homofobia y las transfobia provocando el diálogo entre padres, educadores y alumnos para hablar del acoso. Veíamos el caso de una niña agredida por ser lesbiana y que se acababa de suicidar. El dato de la Sección Educativa de la Unesco es que el 80% de gays, lesbianas, heterosexuales y transexuales han sufrido acoso en algún momento de sus vidas. Y digo más, hace tan solo seis meses, este organismo ha reconocido que la principal causa de acoso en el mundo es la LGTB-fobia. Esto nos debe hacer reflexionar. Tenemos que ponerlo encima de la mesa y abordarlo. El protocolo que acaba de aprobar Extremadura contra el acoso escolar debe reconocer esta realidad que ya hemos trasmitido a la Consejería de Educación. Hemos pedido que el Observatorio de la Convivencia en el Ámbito Escolar también reconozca esta situación e implemente acciones.

-‘Maricón, bujarra, nenaza’, un video de Miguel Nasch que llena las redes, hace reflexionar sobre el bullyng... ¿Puede hablar del papel de la educación?

-Es absolutamente imprescindible. Triángulo nació hace 22 años en Extremadura y llevamos más de 17 yendo a centros educativos, son miles los escolares con los que trabajamos, pero esto es insuficiente. No somos los únicos responsables de esta necesidad de sensibilización; todos los agentes educativos tienen que tomar partido. Frente a la LGTB-fobia no podemos aceptar que la respuesta educativa sea: «esto ha pasado toda la vida». No hace mucho tiempo nos encontramos en un centro de Mérida negativa para intervenir o dificultades para hijos de familias de gays y lesbianas. La consejería ha aprobado el decreto de escolarización del año que viene y gracias a nuestras peticiones ya no va a diferenciar entre padres y madres sino que va a hablar de progenitores. Hay, por otro lado, una demanda del Área de Familias, (hay casi 60 familias LGTB en Extremadura con hijos dentro de Triángulo), y es que se invite a todos los centros a celebrar el Día de las Familias y no el Día del Padre o de la Madre.

-Hablamos de los institutos, pero en Extremadura no olvidamos que hace muy poco, en 2014, la universidad retiró unos apuntes elaborados por una profesora por incluir contenidos homófobos y tránsfobos. En ellos se afirmaba que «el estilo de vida gay» ha demostrado ser «poco saludable» y clasificaba la transexualidad como patología...

-Absolutamente inaceptable en una universidad que respeta los derechos humanos. Afortunadamente el actual equipo rectoral asumió su rechazo a la homofobia y la transfobia y trabaja en la creación de una oficina específica de igualdad LGTB.

-El pasado 21 de octubre, un alumno de 1º de Bachillerato del IES San Isidoro de Sevilla se puso un vestido para acudir a una exposición sobre la visibilidad LGTB. Un profesor del centro, Francisco Velasco, contó lo sucedido en Facebook, acompañado de la leyenda ‘Hay esperanza’...

-Muchos compartimos ese pantallazo y efectivamente hay señales de esperanza para el futuro. Lo que evidencia este hecho es que cuando hablamos de orientación e identidad tenemos que incluir también la expresión «de género», porque en la LGTB-fobia tenemos que incluir a aquellos heterosexuales que sin ser LGTB rompen los esquemas tradicionales de género de cómo hay que ser hombre y de cómo hay que ser mujer. La discriminación no solo se produce por el hecho de ser homosexual sino también por parecerlo. Tenía un compañero de piso que sin ser homosexual sufrió más homofobia que yo en el ámbito escolar porque era afeminado. Por otro lado, el deseo y la orientación sexual no son compartimentos estancos y esto hace salir a un colectivo que es el más invisibilizado y el más cuestionado: los bisexuales. La realidad es que en las orientaciones sexuales hay blancos, negros, pero muchas tonalidades de grises. Por tanto, hay que abrazar esa diversidad y respetarla.

-Fue en Sevilla donde en junio se celebró la Marcha del Orgullo Gay con una exposición fotográfica bajo el título ‘Orgullo de Sevilla’. Una de esas fotos apareció vandalizada con una pintada que decía: «Lo siguiente será un póster de un tío dándole por culo a otro…» ¿Por qué hay gente a la que aún le molesta esta forma natural de amar, o dicho de otro modo, por qué hay gente que sigue pensando que no es amor sino vicio o enfermedad, que no es natural sino contra natura?

-Porque queda mucho por hacer y porque en la medida que vamos ganando terreno y reconocimiento nos convertimos en un peligro para quienes quieren una sociedad tradicional y más represiva. Cuando conquistamos espacios sociales somos un problema. Y eso hace que los que no soportan la diversidad, exploten.

-Ese mismo mes, medio centenar de personas murieron en el tiroteo en un local gay de Orlando. ¿Hay alguna lección que se pueda sacar de la barbarie?

-El colectivo está en el punto de mira de los totalitarios, incluso en países desarrollados. ¿Lo positivo? La reacción global de la ciudadanía porque hay un cambio de tendencia y el sentido de los tiempos está abocado irremediablemente al avance en igualdad.

-Matan a gente anónima que intenta ponerse de acuerdo con la vida, divertirse, disfrutar con sus parejas y sus amigos, ponerse guapos; y les matan...

-Eso está pasando. Ha crecido la visualización de la homofobia, pero la homofobia no es mayor hoy que hace 20 años. Se ve más porque hay más cobertura.

-¿Por qué la sociedad se olvida que las lesbianas, los gays y los transexuales se han visto obligados a crear espacios donde no fueran vilipendiados?

-El ambiente gay fue y es necesario. La diferencia es que lo que hoy es elemento de socialización antes lo fue de supervivencia.

-Este año, Alan se quitaba la vida por ser transexual y Jesús abandonaba su sueño de ser árbitro por miedo a las amenazas... De hecho, los ataques homófobos han aumentado. ¿Ninguna agresión debe quedar sin repuesta social, política y judicial?

-Ninguna agresión sin respuesta. Esa es la máxima del colectivo. Por eso no permanecemos quietos ante las agresiones en Extremadura, 8 desde que en 2015 se aprobó la ley LGTB en la región, 6 el año posterior.

-¿Cuál fue el caso de rechazo LGTB que más le ha impactado?

-Uno cuando una empresa de Mérida no quiso casar a dos gays. Pero el que más, el de un local que se hacía llamar de ambiente gay pero que solo a partir de medianoche permitía que dos personas del mismo sexo se besaran.

-La última novela de Luisgé Martín, ‘El amor del revés’, es absolutamente deliciosa. Se trata de la autobiografía sentimental de un muchacho que, al llegar a la adolescencia, descubre que su corazón está podrido por una enfermedad maligna: la homosexualidad. Con los años se casa con otro hombre al sufrir una metamorfosis. Asumió, dice, que «había dejado de ser una cucaracha y me había ido convirtiendo poco a poco en un ser humano»

-Cuando lo leí me hizo recordar a toda la gente a la que se le ha robado la vida. No vivir como sientes no es vivir, es vivir otra cosa que no es tu vida.

-¿Qué opinión le merecen las terapias de conversión?

--Una locura. La sinrazón.

-¿Sólo Galicia, Cataluña, Madrid y Extremadura tienen leyes de igualdad de colectivos LGTB y de políticas públicas contra la discriminación por homofobia y transfobia, qué supuso para la región esta norma histórica?

-Muy positivo que se aprobara en aquella coyuntura política. Propuesta por un gobierno conservador y apoyada por unanimidad de la Cámara. Además, tuvo un respaldo social y gracias al trabajo de Triángulo Extremadura se convirtió en referente.

-¿Qué implica para el colectivo formar parte del Observatorio extremeño de las familias?

-Un reconocimiento muy necesario de la diversidad familiar.

-Hablemos del Papa... Dice Francisco: «La Iglesia debería disculparse con las personas gays». ¿Se atisba un cambio en la Iglesia Católica desde la llegada de Vergolio al Vaticano?

-Aunque haya gente que me vaya a dar palos por decir esto, sigo creyendo que es positivo su sentir. Es cierto que no es suficiente y que la Iglesia debería realizar un cambio mayor. Y estoy pensando en los religiosos, que son gays y son lesbianas, que han recurrido a nosotros para aceptarse tal como son. Si la Iglesia fuera consciente del daño que hacen solo a esas personas que viven su fe cristiana, estoy seguro que se replantearían muchas cosas.

-Respecto a lo que dice me viene a la memoria Tim Cook, sucesor de Steve Jobs, que guía una de las mayores empresas globales, cuando aseguró que ser gay es «un don de Dios». Además, explicó que pertenecer a una minoría le había ayudado a endurecer su «piel de rinoceronte». ¿Le ha sucedido a usted lo mismo?

-Tim Cook está teniendo ahora un compromiso, antes no lo tuvo y esto lo que me trae a la cabeza es el comentario que alguien me hizo el otro día al hilo de un político extremeño que aún no se había animado a dar el paso... Le contesté: «Déjale su tiempo como tú lo necesitaste». Es decir, hay que respetar también los procesos vitales porque son algo muy íntimo. En mi caso particular fue muy simple, y de una forma totalmente inconsciente... Un día descubrí que estaba enamorado de un amigo y a partir de ahí la conclusión fue obvia.

-¿No se puede ser gay y machista, como tampoco se puede ser de izquierdas y machista u homofóbico o racista?

-La reflexión rápida nos podría llevar a eso, pero cuando uno analiza la sociedad debe aceptar que hay mujeres machistas, homosexuales homófobos y personas conservadoras que son tolerantes. Hay que analizar la sociedad con menos estereotipos y mayor realismo.

-El matrimonio es un derecho que se ejerce o no, pero es un derecho que hay que demandar, reivindicar, reconocer, aprobar y, luego, quien quiera lo ejerce o no...

-Claro. La idea fundamental se resume en un maravilloso lema del Ministerio de Políticas Sociales del gobierno de Mújica en Uruguay: «Los mismos derechos para todas las personas».

-¿Usted se considera activista, cree que la rebeldía está en el compromiso?

-Sí. A veces el activismo hay que ejercerlo con estética más rebelde o rompiendo algún cristal. Otras con diplomacia pero sin dejar de ser radical en lo fundamental: no ceder en el avance de la igualdad.

-Pedro Zerolo, político y abogado socialista, infatigable defensor de los derechos de los homosexuales en España, fallecido en junio de 2015, dijo: “Es como preguntar a un chico heterosexual cuándo se dio cuenta que le gustaban las chicas. Pues en mi caso desde siempre, desde que me gustó el primero… lo que no recuerdo es la hora exacta...”

-Lamentablemente Pedro se nos fue antes de tiempo. Pero a mí me gustaría que toda la gente que ahora reconoce su labor lo hubieran hecho en vida. Y en este sentido creo que Extremadura debe buscar un hueco para el reconocimiento no solo de Pedro sino de toda la gente que ha hecho que lleguemos hasta aquí.

-¿Cómo recuerda el colegio?

-Fue una etapa muy feliz. La EGB la cursé en un colegio franciscano, el Rebaño de María. En mi pueblo, en mi casa, nunca he visto discriminación o rechazo. Mi hermana tiene mujer y yo soy homosexual y nunca tuvimos ningún tipo de infelicidad. Nunca he sufrido por ser gay. Quizá porque lo descubrí enamorado y era un sentimiento tan bonito que no lo viví como algo malo sino como una oportunidad que me hizo entender que a partir de ese momento tenía que luchar por cambiar las cosas. 

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