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EL PRESUNTO AUTOR GESTIONO UN CAMPAMENTO DE VERANO EN LA LOCALIDAD DE GUIJO DE SANTA BARBARA

Juzgan en León a un pederasta que abusó de once menores en Cáceres

Se le acusa también de los mismos hechos en un campamento de Carucedo (León). Tocaba a los niños mientras dormían. La Fiscalía solicita 234 años de prisión

 

El presunto pederasta ayer durante su declaración que tuvo lugar en la Audiencia Provincial de León. - Foto:EFE / J. CASARES

EFE SIRA RUMBO
08/03/2016

La Audiencia Provincial de León juzga a un presunto pederasta que abusó de once niños en un campamento de la localidad cacereña de Guijo de Santa Bárbara y de otros nueve en otro campamento en Carucedo (León). De la causa se encarga la Audiencia de León por ser el lugar en el que ocurrieron primero los hechos (el campamento de Carucedo fue en 2011 y el de Guijo de Santa Bárbara en 2012).

Se le acusa de grabar a los menores con una cámara de visión nocturna mientras les hacía tocamientos cuando ellos dormían en las camas de las cabañas del campamento. En total presuntamente abusó de 16 niños (todos varones) de entre 7 y 12 años (nueve en Carucedo y once en Cáceres, pero algunos de ellos sufrieron abusos en los dos campamentos). La Fiscalía pide para el acusado, de 44 años, 234 años de cárcel por 16 delitos de corrupción de menores; 12 delitos de abusos sexuales continuados; cuatro delitos de abusos sexuales, y un delito de revelación de secretos. El Ministerio Público solicita además que indemnice con 132.000 euros a los menores de los que presuntamente abusó.

La primera sesión del juicio tuvo lugar ayer. Los medios de comunicación solo tuvieron acceso a las declaraciones del acusado y de varios policías que realizaron los registros en la vivienda del presunto autor. El acusado reconoció haber instalado cámaras de visión nocturna en las habitaciones donde dormían los niños en el campamento y haberse grabado realizándoles tocamientos. No obstante negó que grabase el material con intención de visionarlo posteriormente ni de compartirlo en ninguna red de pornografía infantil.

SE ARREPIENTE A preguntas de su defensa, el presunto pederasta aseguró que no hay día que no se arrepienta de los hechos y que no sabe por qué lo hizo, excusándose en que "fue un impulso". La defensa trató ayer de explicar además que los hechos coincidieron con el aumento de la dosis de una medicación que el acusado comenzó a tomar en 2010 (Artane, para tratar la rigidez muscular) y que de alguna manera pudo influir en su comportamiento, e insistió en que colaboró desde el primer momento con la policía. También precisó que, en algunas ocasiones, los tocamientos se debían a que el acusado le aplicaba una pomada a los menores.

LE DENUNCIO SU MUJER El presunto autor de los hechos, que permanece en prisión preventiva desde su detención en noviembre de 2012, se entregó a la policía en Madrid tras tener conocimiento de que su mujer, embarazada en aquellos momentos --el matrimonio tenía ya un niño de cuatro años--, le había denunciado tras hallar en un armario de la vivienda familiar un disco compacto de contenido pedófilo.

Tras el arresto, la policía registró la taquilla del acusado en las dependencias del Samur del barrio madrileño de Vallecas, donde trabajaba como conductor. Allí halló más material audiovisual de contenido pedófilo. El procesado trabajaba desde 2006 como conductor auxiliar contratado por la empresa adjudicataria del servicio de Samur Social del Ayuntamiento de Madrid. Además organizaba campamentos infantiles con la Asociación Juvenil de San Cristóbal desde 1995, en los últimos años fue el director de los mismos.

Ayer también declararon los policías que visionaron las 1.800 horas de grabaciones de los dos campamentos. En algunas de ellas se veía al acusado haciendo pruebas con la cámara antes de acceder a las habitaciones de los menores, lo que permitió la identificación del autor, que fue detenido después de que su mujer hiciera entrega de los DVD que había localizado en casa, según el diario 'Leonoticias'.

Además en los registros también se encontraron otras 19.000 horas de grabación (casi 772 días) que el acusado había realizado en los vestuarios de una piscina de Madrid, en la calle Cea Bermúdez. En ellas se veía a menores mientras se cambiaban de ropa. En este caso el procesado declaró ayer que escondió la cámara en una mochila y que lo hizo no para obtener satisfacción sexual sino para averiguar quién era el autor de una serie de robos que se estaban sucediendo en la piscina.

HOY CONTINUA EL JUICIO Solo la familia de uno de los menores de los que abusó se presenta como acusación particular en el juicio. Solicita nueve años de prisión por corrupción de menores y diez años más por abusos sexuales. El resto son defendidos por la Fiscalía de León. El juicio continuará hoy con la visualización de los vídeos encontrados en la vivienda del acusado y con la declaración de la madre de uno de los menores; la sesión se realizará a puerta cerrada. Ya el miércoles se prevé que a la sala sí puedan acceder los medios de comunicación. Ese día tendrán lugar las conclusiones finales para dejar el juicio visto para sentencia.