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Perspectivas

Rebelde con causa

Hemos de seguir apostando por las generaciones venideras y su educación

 

Ana B. Carretero (cantante y presentadora)
08/11/2013

Así como las oscuras golondrinas volverán en "tu balcón sus nidos a colgar" (que rezaba el famoso poema de Bécquer), del mismo modo, los casi 500 extremeños que están disfrutando de una beca Erasmus volverán a poder dormir tranquilos tras la última decisión de nuestro gobierno extremeño de mantener la ayuda económica complementaria que hasta ahora les había ofertado el Ministerio de Educación. Así pues, "los nuestros" no habrán de temer ni por éste ni por años venideros de ayudas en el extranjero, a pesar de que el Ministerio anunciase la retirada de estas mismas a nivel nacional para el próximo curso.

Y sí, esta decisión de José Antonio Monago, nos ha sonado como poesía en los oídos, convirtiendo por un momento al presidente de nuestra comunidad extremeña en el mismísimo "Gustavo Adolfo" susurrando poemas de amor a los estudiantes que deciden salir más allá de nuestras fronteras para continuar su formación. Este ha sido más que un gesto de amor: ha sido un claro apoyo incondicional -plausible- a los becados actuales y futuros de nuestra tierra.

Y es que, todos aquellos alumnos que recibían la noticia con el curso ya empezado, mostraban una suma preocupación tras los recortes anunciados por el actual ministro de Educación. La intranquilidad suscitada, plagaba las redes sociales de nuestro país, promoviendo una movilización en contra por parte de los ciudadanos de a pie y más aún del "gremio" estudiantil. La respuesta ha sido rápida, pero ha ido más allá en nuestra región, cuando ha sido el mismo presidente de nuestro gobierno extremeño el que se ha encargado de que tal barbarie no se cometiese, al menos con los "nuestros", algo de agradecer, y como bien comentaba antes, digna de aplauso.

El acto, propio de un alumno rebelde ante un rígido profesor de los de antaño, ha sido gratamente acogido tanto por los "Erasmus extremeños" como por sus familias, que se echaban las manos a la cabeza cuando escucharon la decisión del recorte: un peligro a la continuidad de los estudios de sus hijos en tierras europeas. Este acto de rebeldía ha sido un claro ejemplo de que hemos de seguir apostando por las generaciones venideras y su educación, porque el futuro, amigos míos, no está en otras manos más que en las suyas; y sin educación, no hay futuro que valga. Esta no ha sido sino una loable "Rebeldía con causa".