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Sin dudas sobre las pinturas

El equipo internacional de investigación despeja cualquier error en la datación del arte de la cavidad

 

Acceso a la cavidad 8 Permanece cerrada para preservarla. Dentro hay mucha humedad y temperatura, y las emisiones de radón son muy altas. - LOLA LUCEÑO

En Maltravieso existen hasta 59 improntas de manos, además de pinturas y grabados que representan símbolos y zoomorfos (cérvidos, cápridos y un bóvido). Pertenecen a distintas épocas, ya que el Calerizo permite asomarse a una prehistoria continuada. Pero el hallazgo del pasado año fue de relevancia mundial: se dató una de las manos hace 66.700 años, lo que implicaba que sus autores fueron neandertales, que esta especie ya tenía capacidad artística (solo achacada al Homo Sapiens), y que el primer arte rupestre del mundo se pintó en Maltravieso.

Así lo determinó un equipo multidisciplinar de científicos pertenecientes a instituciones de Alemania, Francia, Reino Unido, Portugal y España. Fue publicado en la prestigiosa revista ‘Science’, donde poco después se editó otro artículo que ponía en duda estas dataciones. Un tercer artículo ha venido a despejar las dudas subrayando las explicaciones que ya se daban en el estudio inicial. Así lo indica Hipólito Collado, investigador de Maltravieso.

Las respuestas

«Todos los avances científicos suscitan debates muy enriquecedores basados en diversos criterios y líneas de investigación. En este caso nos apuntaban dos posibles márgenes de error que podrían haberse dado en el análisis de la datación», explica Collado. Dichas dataciones se realizaron sobre costras de calcita con el método de Uranio-Torio, que, a grandes rasgos, establece que cuanto más se descomponga el uranio en torio, más torio aparecerá en la muestra, y más antigüedad tendrá ésta.

«Pues bien, ellos planteaban que las muestras (pequeñas costras de calcita) podrían estar contaminadas artificialmente porque no se habrían desarrollado en un sistema cerrado. De modo que si a esas muestras les llegara un aporte de torio externo, las envejecería y arrojarían una datación errónea. Frente a ello, en Maltravieso se aplicó un método de autocorrección que se utiliza en otras cuevas: cada muestra la subdividimos a su vez en diversas capas y las datamos, de modo que la de arriba siempre tiene que ser más moderna que la siguiente. Si eso es coherente, el sistema es cerrado e indica que no hubo aporte externo de contaminación, y así ha ocurrido en Maltravieso», detalla Collado.

El segundo posible error consistía en que se podría haber producido una contaminación por aportes detríticos (residuos). «También lo habíamos previsto. Lo que hicimos fue coger muestras de los sedimentos de la cueva que podían aportar detritos y generar lecturas erróneas a las dataciones. Analizamos su influencia e introdujimos un algoritmo de corrección para determinar el envejecimiento que nos podría aportar ese detrito», matiza Collado. Este factor de corrección fue aplicado a todas las muestras «para prevenir o corregir posibles contaminaciones», subraya. Por tanto, los investigadores concluyen que las dataciones de Maltravieso son perfectamente fiables.