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EL COMERCIO APUESTA POR LA ACCESIBILIDAD COGNITIVA

La tienda de los pictogramas

Abre en Cáceres una boutique de moda adaptada a personas con discapacidad intelectual. La joven madrileña Bea Ortiz, su propietaria, ha instalado dibujos en las estanterías y carteles de lectura fácil y baraja más propuestas como etiquetas en braille

 

Accesible: Bea Ortiz, propietaria de la tienda de moda, muestra uno de los pictogramas. - FRANCIS VILLEGAS

Gema Guerra Benito Gema Guerra Benito
26/06/2019

Es una tienda amable. Un letrero que reza «Hola» asoma para recibir a la clientela. Se encuentra en pleno corazón de Cáceres, en la calle comercial de San Pedro y en apariencia resulta exactamente igual al resto, salvo por una diferencia que la convierte en especial. El negocio está adaptado para hacerlo accesible a personas con discapacidad intelectual. En cada estantería luce un dibujo sencillo que indica qué contenido sostiene. Hay blusas, pantalones, camisas y camisetas. Incluso los probadores están indicados con un letrero y otro dibujo. Pocas cosas quedan a la imaginación. Apenas lleva dos meses abierta en el centro y los cacereños ya la conocen como la boutique de los pictogramas.

Su propietaria Beatriz Ortiz es la dueña de Vístete de Ortiz. No se atreve a aventurar si es la primera en Cáceres o en Extremadura en poner en marcha esta iniciativa, lo que sí tiene claro es que por norma no es habitual que el comercio esté adaptado a la accesibilidad cognitiva. Su propósito está claro: que cualquier persona, independientemente de sus capacidades, pueda tener acceso a comprar su propia ropa.

Según relata a este diario Beatriz Ortiz, la propuesta nació fruto del azar, del mismo azar que supuso para ella instalar su negocio en Cáceres. La madrileña de 29 años regentaba su propia tienda de cosméticos en Madrid, pero confiesa que el ritmo frenético de la capital la absorbió y le impedía conciliar la vida con su hija de dos años, así abandonó la ciudad y decidió buscar otro enclave para mantener su negocio. «Yo quería una ciudad pequeña, en la que conozcas a la gente, busqué por internet y encontré Cáceres, visité la ciudad y me encantó, el local lo reservé el mismo día». Fue un flechazo. En lugar de los cosméticos se decantó por la moda. «Me encanta la ropa y pensé en combinar ambas cosas, cada fin de semana viajo a Madrid a buscar las prendas», sostiene.

Con respecto a la iniciativa pionera que ha puesto en marcha en materia de accesibilidad, Ortiz añade que fue su hermana Nerea la que le puso en bandeja la idea. «Un día vino a la tienda una señora con una niña que tenía síndrome de Down y me contaba que su padre había fallecido, me puse a llorar y decidí hacer algo, mi hermana me dijo que estaba trabajando en un proyecto de accesibilidad con pictogramas y decidí ponerlo en marcha». Recibió asesoramiento del portal Aragonés de la Comunicación Aumentativa y Alternativa (Arasaac), que le diseñó algunos dibujos. La responsable insiste también en que la inversión es mínima y los beneficios son incontables. «Gracias a algo tan sencillo hay mucha gente que puede venir de forma autónoma». En ese sentido, asegura que ya ha recibido más propuestas para adaptar aún más su negocio, desde una rampa para personas con movilidad reducida o las etiquetas en braille. «Iremos mejorando más cosas», asegura. De momento, ya luce la etiqueta de tienda más inclusiva. Que no es poco.