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Cartas al director

 

24/08/2019

MÚSICA

Los últimos grandes

Domingo Espino Rodríguez // Almendralejo

El pasado fin de semana, haciendo un poco de limpieza encontré unos recortes de periódico amarillentos que llamaron inmediatamente mi atención, ya que una enorme fotografía de mi admirado y añorado David Bowie ocupaba la parte central de uno de ellos. Aunque no soy un entendido en la materia, me gusta mucho la música, la buena música se entiende. Rememorando en mi trastero al creador de ‘Changes’ y su triste desaparición, se abrió ante mi un abismo insondable al preguntarme qué pasará cuando ya no estén ellos. Me refiero a gente como Van Morrison, Tom Waits, Bruce Springsteen, Bob Dylan, Elton John, The Rolling Stones, Sting, etcétera. Evidentemente, como todo, la música es cuestión de gustos, respetables todos ellos al mismo grado. Sin embargo, yo me refiero a otra cosa. Los intérpretes anteriormente mencionados ( y otros que me dejo en el tintero) trascienden con mucho la esfera musical, son iconos de la cultura popular, cada uno con su personalidad única e intransferible. El sistema trató de domarlos hace tiempo y fracasó en el intento, como en su día con Lou Reed, Bob Marley, Prince, Tom Petty o John Lennon, por poner algunos ejemplos. Lógicamente, hoy día también hay mucho talento musical, pero es un talento al que han etiquetado, procesado para el rápido consumo y dispuesto a ser olvidado para dar paso al siguiente con el que poder hacer caja. A mi hoy día todos me parecen iguales, aunque no descarto que sea por mi culpa y que mi nostalgia haya conseguido cegar mi juicio. Sin embargo, no puedo evitar entristecerme al vislumbrar el fin de una era. Me retiro a lamer mis heridas escuchando el inigualable saxofón de Dexter Gordon.

PLAN DE ESTUDIOS

Psicología y letras

Pedro Feal // Ronda de Nelle (A Coruña)

El creador del psicoanálisis, Sigmund Freud, que era médico neuropsiquiatra, recomendaba a sus discípulos estudiar más humanidades que ciencias naturales: para conocer el fondo del alma humana el lenguaje era para él más importante que la química. Psicólogos como Maslow y Rogers, por su parte, reivindicaron la singularidad de la motivación humana, tendente a la autorrealización personal, dando lugar así a la psicología humanista.

Tal parece que la actual estructura del plan de estudios derivado de la Lomce ignore tanto las indicaciones de Freud como el enfoque humanista: adscribe la carrera de Psicología a la modalidad de Ciencias de la Salud y en consecuencia establece que, para poder cursarla, asignaturas como Biología o Química ponderen más en selectividad que Filosofía o Literatura (ésta de hecho no pondera en absoluto). Esta restricción favorece a las tendencias más naturalistas y biologicistas en Psicología en detrimento de las humanistas. Pero cabe preguntar: ¿serán mejores psicólogos en la práctica los formados en Ciencias Naturales que en Humanidades? En unos años se verá, pero yo particularmente me quedo con el plan de estudios que cursé, en el que Psicología era una especialidad de Filosofía y Letras.