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Un relato de senectud

El amor nunca muere

Jean-Louis Trintignant y Anouk Aimée recuperan, 53 años después, a los personajes de ‘Un hombre y una mujer’ en la tierna ‘Los años más bellos de una vida’, que llega ahora a los cines

 

Medio siglo de amor 8 Jean-Louis Trintignant y Anouk Aimée, en un fotograma de ‘Los años más bellos de una vida’. -

BEATRIZ MARTÍNEZ
18/09/2019

Han pasado 53 años desde que sus vidas se unieron gracias a Un hombre y una mujer, la película que supuso el espaldarazo definitivo para las carreras del director Claude Lelouch y el actor Jean-Louis Trintignant. Ahora ambos vuelven a reunirse para cerrar un círculo de relación profesional y personal en Los años más bellos de una vida, un tierno y hermoso relato de senectud que recupera a los personajes de la célebre cinta ganadora de la Palma de Oro de Cannes para otorgarles el final que merecen en el corazón de los espectadores.

En este capítulo final, el que fuera un piloto de carreras rompecorazones (Trintignant) se encuentra en una residencia de ancianos y sufre alzhéimer. No recuerda lo que hizo el día anterior, pero sí cada detalle de su historia de amor con Anne (Anouk Aimée). Ella accederá a visitarlo y entre ellos se establecerá una complicidad que parte de los recuerdos para dar una visión luminosa de un presente que todavía merece la pena ser vivido.

«Yo me había retirado del cine. Estoy enfermo, y casi no me puedo mover, pero Claude [Lelouch] me convenció. No pude decir que no, porque me cae muy simpático. Es una persona optimista, y yo soy todo lo contrario. Prefiero a la gente que no piensa como yo», cuenta Jean-Louis Trintignant en entrevista telefónica con EL PERIÓDICO. «Me dijo que era un milagro que los tres estuviéramos vivos, que si mirábamos nuestra agenda telefónica, ¿quién quedaba de nuestra época?, y que eso había que aprovecharlo de alguna forma, que era una señal».

Lelouch, que sí ha podido visitar nuestro país para presentar la película, reconoce que le costó mucho trabajo convencer a Trintignant, que está a punto de cumplir 89 años. «Primero se negó en rotundo a hacer la película, pero cuando tengo un empeño, nada me puede detener. Así que le dije que teníamos el deber de hacerla y que, si no le gustaba, no se estrenaría. Menos mal que le encantó», bromea el cineasta, de 81 años.

El director quería alejarse del modelo de películas que abordan la tercera edad desde el drama (sin ir más lejos, Amor, de Michael Haneke, protagonizada por el propio Trintignant) y componer una película luminosa sobre las segundas (o terceras) oportunidades. En Los años más bellos de una vida se superponen las imágenes del pasado con las elucubraciones de un presente bañado por la fantasía. El protagonista imagina que se escapa con su antiguo amor para recorrer aquellos lugares que fueron testigos de su romance. Así, termina por reconciliarse con los errores de su pasado.

Rápido y con poco dinero

«Lelouch es un ilusionista. Consiguió incluso que me pusiera de nuevo al volante de un coche cuando creía que ya no iba a volver a poder tocar un volante», continúa el actor. También le dio la oportunidad de recitar poesía en la película, una de sus grandes aficiones.

El actor reconoce que disfruta trabajando con directores intrépidos, marginales y a contracorriente, entre ellos grandes maestros que componen su filmografía como Bertolucci, Rohmer, Chabrol, Kiešlowki, Haneke o Costa-Gavras. «Puede que la gente crea que Lelouch no es un aventurero, ¿pero, quién se atreve a rodar una película en siete días? Como decía Agnès Varda, el cine de autor tiene que ser rápido y con muy poco dinero, así que esta película es, en ese sentido , la más autoral que he hecho», culmina el actor, demostrando su afilado sentido del humor.