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distinción concedida por el ministerio de cultura

Bernardo Atxaga gana el Premio Nacional de las Letras Españolas

Es la primera vez que un escritor en lengua vasca gana el prestigioso galardón. El jurado destaca su brillantez al combinar realidad y ficción en sus novelas

 

Bernardo Atxaga, ayer en San Sebastián. - EFE / JUAN HERRERO

ELENA HEVIA
12/11/2019

Por primera vez desde su creación en 1984, el Premio Nacional de las Letras Españolas ha recaído en un escritor en lengua vasca. Treinta y cinco años de silencio hacia el euskera, roto ahora por la distinción a Bernardo Atxaga (Asteasu, Guipúzcua, 1951), principal responsable de la visibilidad de esa literatura gracias a su éxito incontestable Obabakoak que en 1989 obtuvo el Nacional de Narrativa.

Entre la llamada telefónica que recibió entonces por parte de Jorge Semprún y la del ministro enfunciones José Guirao este lunes de resaca poselectoral median tres décadas. El escritor se encontraba en su casa de Zalduondo corrigiendo el último capítulo de la traducción al castellano de su novela Casas y tumbas (Etxeak eta hilobia), que aparecerá el próximo febrero, cuando supo del premio. «Yo es que soy muy de colegio La Salle -contó-. Tengo un amigo que me dice que los que hemos estudiado allí funcionamos por etapas. Y es cierto. Quería cerrar una con esta novela que ha salido hace poco en euskera, así que siento el premio como el inicio de una tercera etapa. Un periodo que veo cargado de vitalidad, porque el que fue joven siempre lo es, a menos que la vida te dé un golpe, que no es el caso», aseguró.

PROSA POÉTICA / La charla vertiginosa y laberíntica de Atxaga, recogida vía telefónica desde un taxi que le llevaba a la presentación de la edición de Casas y tumbas en San Sebastián, se disparó por la exaltación del momento. «Voy con los nervios de punta en la cabeza, como cuando las mujeres se ponen rulos», dijo riendo. Así contempla el galardón, dotado con 40.000 euros, en el que el jurado ha destacado la «modernización y proyección internacional de las lenguas vasca y castellana a través de una narrativa impregnada de poesía en la que ha combinado de manera brillante realidad y ficción».

fortalecer la lengua vasca / Obligado a darle una significación al ninguneo mantenido por el Nacional de las Letras en relación al vasco, dijo que ayudará a fortalecer la existencia social de la lengua. «Me acuerdo de que hace 30 años todavía me preguntaban si se trataba de un dialecto». Pero también cree que es indicativo de un jurado de mente abierta ante los hechos diferenciales. «Está claro que el premio no me lo hubieran dado en tiempos de Aznar y eso que es nieto de un vascoparlante de pro».

Aunque lleva escribiendo desde los 70, al principio mayoritariamente poesía, fue Obabakoak, traducida a más de 20 idiomas, adaptada al cine y al teatro (por Calixto Bieito), la obra que lo lanzó a una proyección internacional. Aunque a Atxaga no le guste admitirlo, la creación del territorio mítico de la novela (Obabakoak significa los habitantes de Obaba) marca un antes y un después en la consideración de la literatura vasca. A esta seguirían, entre otras, El hombre solo, El hijo del acordeonista (que cierra el ciclo de sus novelas de Obaba), Siete casas en Francia y Días de Nevada (todas en Alfaguara).

Tan eufórico estaba ayer Atxaga que ni siquiera el ascenso de la extrema derecha pareció ponerle nubarrones en el horizonte: «Es mejor que los fascistas asomen la patita y se les vea y no que queden ocultos bajo otras capas. No han aparecido de repente. Estaban ahí y creo que en el futuro no van a pasar del resultado obtenido el domingo pese a que muchas teles van a vivir de ellos en los próximos años. A mí, la verdad, me preocupaba mucho más Ciudadanos. Ver a Rivera en el Gobierno era una pesadilla recurrente de la que me solía despertar chillando».