+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico Extremadura:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
 
   
 
 

Canciones pop y noveles pulp

En poco más de tres años, el autor ha realizado más de un millar de obras . Todd Alcott reinventa clásicos del rock como portadas de bolsilibros

 

‘Heroes’. La epopeya berlinesa de Bowie pasada por el filtro de la Marvel. -

Didi y Gogo, os gatos de Todd Alcott, convertidos en un trasunto felino de Simon & Garfunkel en la primera falsa portada realizada por este guionista desenga&n -

RAFAEL TAPOUNET
17/09/2019

No es aventurado suponer que todos aquellos que en el 2016 aplaudieron con fervor la audacia de la Academia Sueca al premiar con el Nobel de Literatura a un cantautor como Bob Dylan habrían puesto el grito en el cielo si, en lugar de componer tonadillas, el tal Dylan se hubiera ganado el sustento escribiendo novelas de quiosco. Porque hasta el rock and roll resulta una forma artística más respetable a los ojos de las élites literarias que esos bolsilibros de portadas hipnóticas y papel macilento, tan sobrados de adjetivos como desprovistos de complejos, que a mediados del siglo pasado amenizaron con sus tramas arquetípicas y su lenguaje a quemarropa millones de trayectos ferroviarios y de estancias carcelarias. No, Bob Dylan nunca habría ganado el premio Nobel si hubiera sido escritor de novelas de a duro.

Y, sin embargo, el guionista, dramaturgo y director Todd Alcott (Crystal Lake, Illinois, 1961) sostiene que el bardo de Duluth habría hecho un papel formidable como autor de ficciones de quiosco. «Sus letras parecen estar pidiendo a gritos que alguien las convierta en imágenes pulp», asegura. Dicho y hecho. A falta de un ilustrador que se animara a acometer el trabajo, Alcott decidió hacerlo él mismo y metamorfosear canciones como Maggie’s farm (esa granjera dominanta que se relame viendo sudar a su fibrado mozo de cuadra), Like a rolling stone, Visions of Johanna, A hard rain’s a-gonna fall, Tangled up in blue y Just like a woman en portadas de bolsilibros. El resultado, brillante, son unas novelitas tan apetitosas que uno solo puede desear que existieran realmente.

Claro que Bob Dylan no es el único músico cuya obra ha sido sometida al tratamiento Alcott para convertir canciones en arte pulp. También números clásicos de los Beatles, David Bowie, Leonard Cohen, Pink Floyd, Joni Mitchell, Bruce Springsteen, Elvis Costello, los Clash, los Ramones, Talking Heads, REM, los Smiths, Prince, Radiohead, Pulp (¡cómo no!) y varias decenas más de solistas y grupos han adquirido una nueva vida gracias al Photoshop de este escritor y cineasta residente en California. Y no solo en forma de portadas de novelas de quiosco, sino también como carteles de películas, cómics, revistas, afiches publicitarios y hasta etiquetas de productos y catálogos de Ikea.

Todo empezó con dos gatos, Didi y Gogo. «Un día, Sara, mi mujer, me envió una foto que había hecho a nuestros gatos en la cocina -relata Todd Alcott-. Cuando la vi, pensé: ‘Uh, esto parece la portada de un elepé de Simon & Garfunkel’. Y, por pura diversión, la convertí en una especie de falsa portada utilizando las tipografías del álbum Sounds of silence. La publiqué en Facebook y tuvo muy buena acogida, así que me dediqué a pillar otras fotos de aquí y allá y a hacer portadas de discos con ellas».

Los resultados llamaron la atención del dúo neoyorquino They Might Be Giants, que primero invitaron a Alcott a hacer algo parecido con sus canciones en la página web del grupo (es bastante memorable su reapropiación de la portada del Mind Games de John Lennon para el tema Hive Mind, con una hormiga gigante ocupando el lugar de Yoko Ono) y más adelante le pidieron diseños para camisetas y carteles de conciertos. «Y lo mejor de todo: ¡me pagaron por ello! Eso fue una gran sorpresa, porque yo jamás habría pensado que pudiera ganar dinero con estas cosas».

Los encargos empezaron a multiplicarse, así que Alcott dedició dar un paso más y abrir su propia tienda virtual en el portal de venta de productos especiales Etsy. «La idea era conseguir un pequeño ingreso suplementario para mí y mi familia», señala. Pero la cosa se le fue de las manos. Cuando la web Open Culture publicó un reportaje sobre su trabajo, por entonces ya muy centrado en la manipulación de portadas de novelas de quiosco de los años 40, 50 y 60, Alcott pasó de vender dos o tres piezas a la semana (con precios entre 31 y 285 euros, en función del tamaño) a despachar varias docenas en el mismo tiempo. «A partir de ahí el negocio no ha dejado de crecer -apunta-, y ahora se ha convertido en mi principal medio de vida».

MÁS DE MIL OBRAS / En los poco más de tres años que lleva dedicado a esta nueva ocupación, Alcott ha realizado más de mil obras (aunque solo un centenar permanecen en stock) y ha generado un pequeño fenómeno que ha llevado a varios grupos de renombre a contactar con él para pedirle que haga magia pulp con sus canciones. «Así es, aunque la verdad es que trabajo mejor con artistas que significan algo para mí, porque eso me permite conectar con su obra a un nivel más profundo y establecer asociaciones que de otro modo quizá no se me ocurrirían. Hacer cosas que, si ellos las ven, les hagan pensar: ‘Hey, este tío sí me entiende’».

Muchos no solo lo han pensado sino que también han querido decírselo personalmente. Y miembros de algunos de sus grupos favoritos, como REM y Garbage, han compartido su entusiasmo en las redes sociales. «Me siento muy honrado. La respuesta de los artistas a los que he querido homenajear ha sido en general muy buena. Hasta ahora -ríe- ninguno de ellos se ha quejado o me ha pedido que retire una pieza».

Además de una forma inesperada de ganar dinero, esta labor de reciclaje constituye para este guionista de Hollywood desengañado con la industria del cine algo así como «una misión» que él se toma muy en serio. «Mis piezas pretenden rendir homenaje a las canciones que amo pero también a todos esos ilustradores maravillosos y olvidados. Cuando cojo una canción y la pongo en un contexto gráfico completamente diferente, hago que obras de diferentes disciplinas y épocas convivan en un mismo espacio, y lo que espero es que, de algún modo, eso arroje una luz nueva sobre el trabajo de esos artistas».

CAPTAR LA ATENCIÓN/ Alcott, que recorre los mercadillos para coleccionar novelas de quiosco con la avidez de un fanático del género, reconoce que en realidad nunca ha sentido demasiado interés por lo que esconden los bolsilibros detrás de sus trepidantes cubiertas. «No, siento decepcionarte, pero no es mi rollo. A mí lo que me gusta son las portadas. El arte es tan poderoso, tan directo, tan hiperbólico, que literalmente secuestra la atención de quien lo ve. Durante la era pulp, cada revista y cada novela competía con docenas o cientos de títulos en las estanterías, así que la portada tenía que gritar fuerte para captar la atención».

Y gritaban fuerte a través no solo de las estupendas ilustraciones sino también de las sugerentes citas que acompañaban en la cubierta al título y al nombre del autor (generalmente un seudónimo), a modo de reclamo publicitario. Alcott sustituye esas citas por fragmentos de letras de las canciones, descontextualizadas y reproducidas en una fuente vintage, y el invento funciona de maravilla. ¿Quién no querría leer una novela con una portada como la de Born to run, con esos dos jóvenes dándose el lote con pasión febril, coches antiguos en llamas y el imbatible lema «La autopista está colapsada por héroes caídos… ¡en un último desafío de motores!».