+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico Extremadura:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

adelanto editorial

Cupido resolverá un crimen con el trasfondo de la burbuja inmobiliaria

Eugenio Fuentes desvela los entresijos del personaje que creó en el año 1999. El detective ‘extremeño’ viaja a Toledo en Piedras negras’, a la venta el día 17

 

Foto de archivo de Eugenio Fuentes presentando ‘Mistralia’ en Córdoba. - EL PERIÓDICO

E. F.
09/01/2019

Con fecha de publicación el 17 de enero, Piedras negras (Tusquets), es el nuevo título de la serie del detective Ricardo Cupido, ese hombre seguro de sí mismo en cuanto a sus investigaciones, alto y atractivo que nunca ha estado hospitalizado (así lo describe su creador), que Eugenio Fuentes (Montehermoso, Cáceres, 1958) creó hace dos década y con el que ha ido captando, novela tras novela, seis hasta la fecha, (no se cuenta Las batallas de Breda, con la que nació el personaje) a una legión de lectores a los que ahora traslada hasta un Toledo espectral, en el que el pasado ajusta cuentas y se cobra sus víctimas.

La historia se sitúa en mayo del 2004, cuando Marta Medina fallece en Toulouse y deja escrito en su testamento que su nieta de su mismo nombre vaya a España a buscar a un hijo que tuvo durante la guerra civil y dio en adopción. La nieta decide cumplir su deseo y contrata a Cupido para que lo busque, y cuando lo hace éste se niega a aceptar la realidad y Marta vuelve a Francia. Unos días después la hija ilegítima de su tío aparece asesinada, en un crimen que resulta un tanto gótico y truculento, y su padre, que quiere investigarlo al margen de la policía, le pide a Cupido que descubra qué o quiénes se esconden tras ese homicidio. Su búsqueda llevará a los lectores al epicentro de la burbuja inmobiliaria, a esa época en que la fortuna parecía estar al alcance de cualquiera, cuando destacaban con fuerza las nuevas tecnologías y empezaban a desvelarse los ‘robos’ de niños durante la dictadura franquista.

Aproximación al personaje / En la promoción que sobre esta obra hace la editorial se incluye un texto firmado por Eugenio Fuentes que, bajo el título Ricardo Cupido, el detective paciente, disecciona al personaje contando su origen, que no nació como detective en Las batallas de Breda, ya que esta, dice, es una novela «de formación» en la que se narran algunos sucesos que les pasa a un grupo de adolescentes entre ellos Ricardo Cupido, cuenta su paso por la cárcel, de donde sale y se ve envuelto en una investigación por azar y por amistad y ahí es donde nace el detective al que su creador no se imagina en otro trabajo ni con otro nombre.

Fuentes también hace un retrato sobre la vida privada de Cupido, y recuerda que vive solo, que su carácter ha ido madurando lentamente y admite que «como personaje literario, nunca tuve prisas por definirlo», al tiempo que lo define como un humanista, «algo escéptico que asiste con asombro y compasión al espectáculo y al misterio de las pasiones humanas», pero también es un hombre que lleva una vida intensa como detective, no es rico, tiene cierto bienestar y ha tenido relaciones con mujeres.

En esta historia sobre el personaje, en la que el autor de Contrarreloj se apoya en textos que aparecen en novelas de la serie para dar más veracidad a lo que escribe sobre el detective que vive en Breda (ciudad que no identifica con ninguna pero que sus lectores sospechan que es Plasencia), señala que desde El interior del bosque (escrita en 1999 y con la que abre la colección) «he buscado para Ricado Cupido una voz que evitara la aspereza de un excesivo laconismo, una voz en la que la introspección armonizara con el desarrollo de la acción, en la que la gravedad de los temas se equilibrará con los recursos formales adecuados».

A la hora de hablar sobre el oficio de Cupido, dice que investiga donde la ley ha fracasado al tiempo que reflexiona sobre la novela negra y concluye que la actual «es algo más que una manera cómoda, barata y sin efectos secundarios de combatir el insonmio».

Finalmente el autor, que también ha escrito otras novelas al margen de Cupido como Venas de nieve y Si mañana muero, reconoce sus deudas con el personaje y agradece a este detective «algo y tranquilo», la posibilidad que le ha dado de visitar ciudades «hermosas y lejanas», pero también le ha permitido «conocer a lectores afectivos y extraordinarios» y a gente «sabia y fantástica de la cual he aprendido algunas lecciones» e incluso, dice, se supone que con ironía, «me ha permitido ganar dinero», pero sobre todo le ha «regalado una atalaya, un apoyo y un medio para observar con mayor atención la intensa vida interior que a menudo late bajo las apariencias más banales y para plantearme preguntas que, sin sus investigaciones, tal vez no me habría planteado: sobre los tormentos, y al mismo tiempo los prodigios, que generan las pasiones del hombre. Y este es un hermoso don, aunque no esté seguro de que sean ciertas las respuestas que he encontrado».