+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico Extremadura:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
 
   
 
 

PELICULA SOBRE UNO DE LOS JERARCAS MAS INFAMES DEL NAZISMO

Después de Auschwitz

La directora y escritora argentina Lucía Puenzo imagina en 'El médico alemán' a Josef Mengele en fuga por la Patagonia

 

NANDO SALVA
13/10/2013

Se sabe que, tras huir de Alemania, hacia 1949, Josef Mengele se instaló en Buenos Aires pero, ¿llegó el infame médico del nazismo, el ángel de la muerte, a vivir en la Patagonia, como se ha especulado? Si lo hizo, ¿siguió allí con los atroces experimentos genéticos que había implantado en Auschwitz? Sobre esas preguntas construye Lucía Puenzo su tercera película, El médico alemán , donde recrea una de las grandes vergüenzas de la historia de su país: su papel como refugio de jerarcas nazis.

"Tenían pasaportes expedidos por el Vaticano o la Cruz Roja, había muchas redes preparadas para que se evaporaran. Mucha gente miró para otro lado", recuerda. "Se les abrieron las puertas en toda Latinoamérica, pero en Argentina fue especialmente grave: Perón dictó una ley por la que pudieron usar sus nombres reales. Mengele figuraba en la guía telefónica".

Oculto tras un seudónimo, el protagonista de El médico alemán --estrenada en España-- fija su atención en una familia que reabre en Bariloche una vieja pensión; en particular en la hija, Lilith, con problemas de crecimiento, y en la madre, Eva, embarazada de gemelos. Está documentada la predilección que sentía por los gemelos. Puenzo explora otros asuntos como la pubertad o el despertar sexual. "Me interesa cómo los púberes se convierten en individuos políticos, cómo llegan a sus vidas la ideología y la sexualidad".

Basada en su novela homónima, publicada en el 2011, El médico alemán ofrece un retrato de Mengele nada maniqueo y sí muy complejo, en buena medida gracias a Alex Brendemühl. "Habría sido muy fácil convertirlo en un villano de tebeo, pero los nazis eran mucho peores porque venían dentro de un envase imponente: eran cultos, refinados y apuestos", señala Puenzo. "Alex y yo quisimos tratar de entenderlo y mostrar hasta qué punto era capaz de disociarse de sus actos".

En busca del Oscar

La estrategia funciona: competirá por Argentina por el Oscar en la categoría de película de habla no inglesa casi 30 años después de que su padre, Luis Puenzo, lo ganara con La historia oficial (1985), que ahondaba en una época, la dictadura militar, en la que el pueblo argentino también cayó en vergonzosas complicidades. "Mientras rodaba El médico alemán no fui consciente, pero los paralelismos son obvios. Mi generación creció preguntando a la de nuestros padres: '¿Cómo pudísteis no daros cuenta?' El tema sigue levantando ampollas".