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«El cine social suele ser deprimente, y yo no lo soy»

 

«El cine social suele ser deprimente, y yo no lo soy» - EL PERIÓDICO

BEATRIZ MARTÍNEZ epextremadura@elperiodico.com MADRID
09/11/2019

Después de abordar los límites entre la ficción y el documental en La plaga, Neus Ballús (Mollet del Vallès, 1980) da un paso más allá con su nueva película, El viaje de Marta, que desde un punto de vista más narrativo, pero sin abandonar su mirada observacional, nos enfrenta a las contradicciones de una joven que pasa las vacaciones con su familia en un resort de Senegal. Una película de aprendizaje sustentada sobre el choque tanto generacional como cultural y en la que se ponen de manifiesto los prejuicios con los que el primer mundo mira hacia África.

--¿Por qué decidió utilizar la perspectiva de una chica adolescente para contar la historia?

--Me hice la pregunta: ¿qué me ha formado como adulta? Y sí que recordaba una serie de viajes que hice a esa edad en los que me di cuenta de por el hecho de haber nacido donde había nacido, eso condicionaba mis relaciones personales. El hecho de que sea una mujer es evidente que lleva implícito mi punto de vista.

--¿Senegal fue uno de esos países que le marcó durante sus viajes de juventud?

--Siempre he sido muy curiosa a la hora de conocer gente, de ver cómo vive, qué piensa, cuáles son sus dificultades y cuáles son los puntos en común para llegar a entendernos, porque hay problemas que son universales. Pero esto me fue imposible llevarlo a la práctica en Senegal. No pude establecer relaciones personales porque había una barrera muy grande entre ser blanco o negro, ser rico o pobre. Ese malestar quedó ahí y un día me di cuenta de que tenía que darle salida, que era importante explicar todo esto. Porque, al fin y al cabo, esa falta de comunicación, esos prejuicios, están presentes en nuestra vida diaria.

--¿Se trata de una cuestión de no entender al otro?

--Deberíamos asumir que somos diferentes y, a partir de eso, establecer un marco de honestidad. Hablemos abiertamente de los que nos sucede. Yo creo que lo que ocurre a nivel micro de relaciones, termina reflejándose en lo macro, y esa es la base de muchos de los conflictos que tenemos ahora. No entender al otro, no querer bajar del burro, los intereses cruzados…

--Supongo que se refiere al conflicto en Cataluña. ¿Cómo ve usted la situación?

--Yo estoy muy desconcertada por el rumbo que ha tomado todo. Pensando en la edad temprana de la protagonista de mi película, me pongo en la piel de esos jóvenes y pienso que todos hemos pasado por una etapa de rebeldía más o menos bestia dependiendo de las circunstancias históricas que nos han tocado vivir. Y entiendo el enfado. No lo defiendo, pero hay algo visceral en esa edad. Toda la juventud debería pasar por una etapa antisistema, de cuestionarse las cosas, desde la familia, los estudios hasta las instituciones. Eso está bien.

--¿Cree que esa juventud airada ha servido de revulsivo?

--Las cosas tienen que moverse hacia adelante, hay que forzar un diálogo. Lo que no se puede tapar es un descontento tan grande de una gran parte de la población, y menos con represión policial.

--Aunque estemos en el terreno de la ficción, su mirada es documental. Supongo que quería alejarse lo máximo posible de la imagen del turista.

--Creo que todos hacemos cosas moralmente cuestionables cuando viajamos, cuando estamos aquí también. Todo el rato estamos tomando decisiones que son en cierta manera decisiones políticas, pero muchas veces lo hacemos de manera inconsciente. Y mi idea con la película es que se haga de forma consciente. Que nos demos cuenta de lo que estamos haciendo mal, porque algo estamos haciendo mal, si no, las cosas no irían como van.

--Su cine aborda los aspectos sociales desde un punto de vista diferente, ¿qué cree que es lo que más la identifica?

--El cine social suele ser muy deprimente, y yo no lo soy en absoluto. Aunque veo con preocupación ciertas realidades, y por eso las destaco, me gusta aportar como cineasta algo de luz. ¿Qué tengo que decir yo? ¿Que el mundo es una mierda? ¿Que no hay nada bueno en el mundo? No quiero hacerlo. La situación está muy mal, pero podemos decidir.

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