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La cultura que nos viene

Esa gente que hace cosas

 

Una escena de ‘Traidor’, que se representa este domingo en la plaza de San Jorge, en Cáceres. - FESTIVAL DE TEATRO CLÁSICO DE CÁCERES

Olga Ayuso Olga Ayuso
15/06/2018

Una aquí, la semana pasada sobre los retos del ministro de Cultura Màxim Huerta y resulta que dimite apenas una semana después de prometerlo. No empezó bien, de todos modos. Un antitaurino confeso como él, se descolgó diciendo que no era aficionado (una cosa es no tener interés y otra estar en contra) pero que quería ser ministro de todas las culturas. Es lo malo que tiene querer gobernar para todos: que uno se vuelve tibio y opta por el no meneallo, que es lo que realmente se lleva en esta España nuestra, esta España viva, esta España muerta.

Todo es vertiginoso: en el tiempo que ha transcurrido desde el último punto y aparte de este texto, Huerta se ha ido a presentar la dimisión a Moncloa.

No era tan difícil nombrar primero a uno de los mejores gestores culturales del país, señor Sánchez. Sobre todo si ya lo habían elegido para que formara parte del equipo ministerial. Bienvenido, señor Guirao.

De todos modos, tras una década ocupándome de la información cultural, una aprende que los políticos van por un lado y esa ‘gente que hace cosas’ va por otro. A veces ni se tocan.

La gente que hace cosas no encaja en casi ningún discurso oficial. Incluso aunque parezca que hay más de uno. El sistema tiene sus propias fallas y nunca son tan hondas.

Algunos no encajan desde chicos.

Gloria y Teresa tampoco. Ni Laura ni Cristina. Son las protagonistas de The Black Holes, un cómic de Borja González que ha publicado Reservoir Books. Una vivió hace casi 200 años. Las otras, aquí y ahora, pero también en los setenta, al menos mentalmente: quieren montar un grupo de punk. No entienden el tiempo que les ha tocado vivir (y me temo que no es baladí que sean mujeres, sí). Ni a la familia, ni a sus hermanos, ni a sus amigos a veces.

«Lo salvajemente bello de este libro es lo invisible, el control de su propia lírica», dice Emma Ríos. David Rubín (que presentará al autor en Madrid) escribe: «Un dominio preciso del tempo narrativo, un uso magistral del encuadre y la composición y un color que no parece de este mundo». Ambos conocen bien el medio. Y ambos tienen razón. Hay mucho lirismo aquí. Y mucha melancolía, también.

En Hablar solo, que es el nuevo poemario de José María Cumbreño, también. Es un libro raro, según su autor: un solo poema. Los libros de poesía se defienden leyéndolos: «Para eso creo que escribo. / Para intentar filtrar mi vida. / Y quedarme al menos con las impurezas». «Algunos lugares no están hechos / de distancias en los mapas, / sino de todo lo que en esos lugares / fuimos, / tuvimos / y perdimos».

Escribir es mi manera de estar solo.

En el Festival de Teatro Clásico de Cáceres también hay verso, que es lo más difícil de decir en voz alta (acudan a algunas lecturas de ciertos poetas y lo comprobarán). Las plazas de la ciudad tienen ahora estructuras con luces y gradas. En Orlando, hay un protagonista que no encaja, tampoco, porque de pronto se convierte en mujer y no puede envejecer y vive cuatro siglos intentando encontrar un lugar que ya le es vedado. La novela la escribió Virginia Woolf: la compañía Teatro de Fondo le ha dado diálogos y carne, como ya hizo Sally Potter en cine. Las dos bandoleras tampoco encajan y se niegan a aceptar que un hombre, aunque sea su padre, les dicte con quiénes tienen que casarse. Ah, los padres: el de Segismundo lo encerró en una torre: le contarán La vida es sueño a los niños y con títeres. Está también la recuperación que hace Morboria Teatro de las obras de Agustín Moreto, con una magnífica comedia que apenas se ha representado en los últimos 200 años. Y la obra que más le gustaba a José Zorrilla (Traidor) de todas las que escribió y en la que hay una sensualidad velada que aquí se explicita. Hemos dejado para el final a un extremeño: Nao d’Amores reivindica a Bartolomé Torres Naharro, en coproducción con la Compañía Nacional de Teatro Clásico, para mostrar cómo eran los albores la comedia amorosa.

Durante la época en la que se escribieron estas obras, el teatro escapó al control de la Iglesia católica y muchos autores bebieron de otros textos, de la Edad Media, para realizar sus dramaturgias, porque querían más libertad creativa. A veces pienso que la libertad creativa está casi abocada a la falta de proyección nacional, si uno la ejerce desde la periferia. Crucemos los dedos para que vengan nuevos tiempos.

‘The Black Holes’. Club de Lectura Viva. Viernes, 15 , 20.30 horas. Librería Mercurio (Badajoz).

‘Hablar solo’. Viernes, 15. 20.30 horas. Librería El Pájaro Azul (Cáceres).

‘Orlando’. Viernes, 15. 22.30 horas. Plaza de San Jorge (Cáceres).

‘Y los sueños, sueños son’. Sábado, 16. 21.00 horas. Plaza de las Veletas (Cáceres).

‘De fuera vendrá quien de casa nos echará’. Sábado, 16. 22.30 horas. Plaza de San Jorge (Cáceres).

‘Traidor’. Domingo, 17 22.30 horas. Plaza de San Jorge.

‘Las dos bandoleras’. Miércoles, 20. 22.30 horas. Plaza de las Veletas .

‘Comedia aquilana’. Jueves, 21 22.30 horas. Plaza de las Veletas