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la pionera autora tenía 82 años

Fallece la creadora de ‘Esther y su mundo’

Purita Campos fue una de las primeras mujeres ilustradoras

 

Purita Campos, en Zaragoza en el 2009. - NURIA SOLER

ANNA ABELLA
21/11/2019

Cuando en los años 50 entró en Bruguera era una jovencita entre hombres. Le decían: «¡Qué bien lo haces para ser mujer!». Ella lo odiaba pero no se atrevía a decirles nada. «El machismo siempre me ha molestado», contaba hace cinco años a este diario Purita Campos, creadora de la serie Esther y su mundo, protagonizada por aquella adolescente pecosa y tímida, enamorada del futbolero Juanito, que con sus aventuras aportó aire fresco a varias generaciones en la España tardofranquista y pacata de la época desde las viñetas de tebeos de Bruguera como Lily, donde empezó a publicarla en 1974. Ilustradora y dibujante, ganadora de la Medalla al Mérito de las Bellas Artes 2009 y del Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona 2013, Purita Campos falleció ayer a los 82 años, según confirmó la Asociación de Autoras de Cómic, que en los últimos años ha venido reivindicando su trabajo.

«Nunca dejaré de trabajar, tengo lumbago pero sigo trabajando, me da vida. Si te quedas ante la tele en el sofá... no... mal asunto», afirmaba la autora, que por su trabajo se convirtió en una de las primeras mujeres ilustradoras y dibujantes de cómic que despuntaron en un mundo en el que durante décadas la fama se la llevaron sus colegas masculinos. En los últimos años, además de dar clases de dibujo y pintura y celebrar que Ediciones B reeditara en el 2014 la colección completa original de Esther, había seguido trabajando en la serie Nuevas aventuras de Esther (en el 2006, con la protagonista ya treintañera y una tirada de 200.000 ejemplares en la desaparecida Glénat), junto a Carlos Portela, con quien también publicó una novela (en Espasa) con una Esther de 40 años, enfermera, divorciada y madre de una adolescente. «Esther es como una hija, forma parte de mí, estuve casi 20 años con ella. De jovencita yo era tan tímida como ella, me sentía identificada. Hoy sigo siendo tímida», confesaba.

Hija de modista, a Purita Campos le gustaba evocar cómo ayudaba a su madre de niña dibujando figurines de moda. Estudió en la escuela de Artes y Oficios de la Lonja de Barcelona y siguió con aquellos dibujos de diseños para una empresa en la que, contaba, no le pagaban porque decían que así aprendía. También estudió Bellas Artes y un día conoció por su hermano a uno de los grandes de Bruguera, Manolo Vázquez, el pícaro, moroso y polémico pero genial creador de Las Hermanas Gilda, que le animó a llevar sus dibujos a la editorial, que él mismo la recibiría. Le hizo caso y allí, Víctor Mora le soltó: «¡Pero si nunca le vemos por aquí!». Pero al padre de El Capitán Trueno no se le escapó el talento de aquella joven y le dijo que empezaba a trabajar al día siguiente. Eran los años 50 y se prodigó en revistas para chicas como Dalia (1959), Sissi (1961), Blanca (1961) o Celia (1963), también en Can Can (1961), con históricos como Peñarroya, Cifré, Conti y Escobar. Además de Esther, creó los personajes de Jana y Gina, este junto con su marido, el también dibujante Paco Ortega.

A demanda de la agencia Creaciones Editoriales, Bruguera pidió a los dibujantes muestras para captar el mercado inglés y, aunque ella dijo al director que no estaba preparada, este insistió y la eligieron. Y ahí nació, en 1971, en Inglaterra, la serie Patty’s World, que en España llegaría tres años más tarde rebautizada como Esther y su mundo, que llegaría a vender 400.000 ejemplares semanales. Como ella misma afirmaba, la clave del éxito de la serie radicaba en que aquellas aventuras enseñaban a la juventud española «una Inglaterra donde las chicas salían de noche e iban a fiestas, chicos y chicas juntos, algo que aquí era impensable. Esa libertad enganchaba».