+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico Extremadura:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
 
   
 
 

La cultura que nos viene

Hace de mí lo que quiere

 

Alberto Iglesias, que mañana recogerá el San Pancracio de Honor, en la gala de los Goya 2019. - CORDIGITAL / JOSÉ MANUEL VIDAL

Olga Ayuso Olga Ayuso
01/03/2019

Llevo todo el día hablando del lenguaje. De cómo nos cambia la realidad y la conducta; de cómo puede inventarse para que nos traslade al pasado, a ese momento en que el castellano se construía tal y como (más o menos) lo conocemos hoy; del mestizaje de las lenguas, de su bastardía, de hablar del amor de otra manera, de la política de otra manera, de lo velado, lo redentor, lo privado, lo secundario.

me besa me desnuda hace de mí lo que quiere / estoy borracha todo me da vueltas tengo que ir / al baño dos veces para no vomitarle encima / se marcha temprano a toda prisa no hay despedida / nota justificativa o teléfono de contacto sólo dudas / todos los hombres son príncipes a las cinco de la mañana / todas las putas son tú cuando despiertas y no hay nadie

Esto, que se llama ‘Número seis’, lo escribió Pablo García Casado, que ayer estuvo en Cáceres, en ese monumento al buen gusto que se llama El Pájaro Azul: el día anterior leyó allí Julieta Valero, gracias, ambos, al hacer de José María Cumbreño. Nos gusta nombrar a quienes hacen. Hay muchos nombres que hacen: Paco Samino, Javier González Pereira, Fernanda Valdés, Isidro Timón, Amelia David, Javier Herrera, Pablo Cantero, Natalia Pérez Sánchez, José Luis Muñoz Bejarano, Ángel Hernández, Ángel Briz… y los hermanos Tinti y Paco Rebollo.

Sí: el fin de semana de los San Pancracio todo el centro es Cáceres. Lola Dueñas viene: la han premiado por Viaje al cuarto de una madre, por ser Estrella, esa madre que ve cómo su hija se va de casa, porque los hijos se van de casa, como los padres se fueron de casa y como los hijos de sus hijos se irán también. Me paro en la expresión: «irse de casa». No «de tu casa», «de la casa». Nuestros padres, con resistencias, al piso en el que vivimos (quizá desde hace años) lo llaman «el apartamento». «Porque tu casa es esta», remachan. Los hijos decimos «casa» a la vivienda que habitamos: en el pasado y ahora, la misma forma.

Hay más mujeres en un festival, el Festival Solidario de Cine Español de Cáceres, que ha querido comprometerse, especialmente, con la igualdad. Están Arantxa Echevarría, ganadora del Goya a la mejor directora novel por Carmen y Lola, que también le valió el Goya a Carolina Yuste. Malena Alterio consigue el San Pancracio como mejor actriz de series por su trabajo en Vergüenza y premia también a Isaak Ferriz por Gigantes. Las series no son cine propiamente dicho, aunque también usen el mismo lenguaje, con todos los matices. Aunque a veces hagamos maratones y las veamos como si fueran una película. Todos estarán en Cáceres.

También lo recogerán Álvaro Cervantes, mejor actor por El árbol de la sangre, de Julio Medem, y Carlos Vermut, director de Quién te cantará. Una de sus protagonistas, Eva Llorach, se lo ha llevado todo –el Goya y el Feroz, las medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos– y dio un discursazo en los Goya maravilloso: «Sois muy pocas», les dijo a las mujeres. Y pidió más representación, más visibilidad, más otredad en los guiones: «Que creemos historias con protagonistas femeninas, por favor, sobre todo en los años en que nos volvemos invisibles. A partir de los 40, de los 50, de los 60, de los 70 seguimos existiendo. No nos metemos en un agujero negro y dejamos de existir. Y tengo la idea loca de que el cine puede cambiar las cosas. Que puede reventar los clichés que nos aplastan».

Macu Gómez subirá: hace maquillaje y peluquería: qué indispensables son en el cine, en el teatro, en la televisión, en el modelaje y en nuestra vida diaria y qué creatividad y buen hacer. Y qué decir de Alberto Iglesias.

Alberto Iglesias, el San Pancracio de Honor, ha ganado diez Goyas y ha sido candidato a tres Oscar. Ha contado alguna vez que su maestro Francisco Escudero le abrió los ojos con el Concierto para piano y orquesta en Sol mayor de Beethoven. Fue la última aparición pública de Beethoven como solista con orquesta. Es complejo, admirable, singular. Lo dijo un periódico de la época. Y así, estudiando a Beethoven, Alberto Iglesias aprendió cómo analizar la estructura de una pieza. Cómo se compone. Qué se busca. Por qué cada cosa está donde está.

Su música se puede escuchar en las películas, pero también fuera de ellas, más allá de los planos y las secuencias para los que la concibió. Los compositores de bandas sonoras suelen pensar en imágenes y notas, indistintamente: pensar en música, lo llaman.

Pensar en música cuando ven, no cuando oyen, y también cuando oyen y ven. «La música de cine debe estar muy conectada con el habla, con la voz de los actores», le dijo al diario El País hace años. «¿Cuánto tiempo perdura en nuestra memoria una melodía? ¿Qué significado tiene? Eso me conduce a una reflexión sobre la esencia musical. Un ejercicio que me ha hecho revisar, estudiar y soñar con todas las categorías de significado que tiene la música».

Planos, colores, sabores, conductas, historias, realidades, silencios, notas, percepciones. La música, el cine, la palabra. Todas estas maneras de conformarnos, de hacernos ser quienes somos.