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EL FINAL DE UNA SERIE HISTÓRICA

'Juego de tronos': de Daenerys a Bran, el nuevo olimpo de la cultura popular

Un repaso a los personajes clave de la conclusión de la gran serie de HBO

 

Daenerys Targarien, Jon Snow, Sansa Stark, Tyrion Lannister y Bran Stark -

BEATRIZ MARTÍNEZ
21/05/2019

Nos han acompañado a lo largo de ocho años de nuestra vida y casi parecen de nuestra familia. Nos han hecho vibrar y, en muchas ocasiones, nos han hecho perder los nervios y sacado de nuestras casillas. Son los protagonistas de la historia épica más grande jamás contada en televisión, sacados de la mente de George R.R. Martin y convertidos en figuras fundamentales de la cultura popular después de su paso por una serie de televisión legendaria de la que se hablará durante mucho tiempo y que casi con toda probabilidad pasará de una generación a otra, como ocurría con los mitos griegos o los cantares de gesta.

DAENERYS TARGARYEN, LA LIBERADORA GENOCIDA

 
 
Sin duda, el personaje más icónico y carismático de la serie, la gran heroína de la función. Poseía muchos títulos en su haber, pero siempre será la Madre de Dragones. A lomos de estas bestias mitológicas surcó los aires al grito de "¡drakaris!". Fue una mujer que se reinventó a cada paso, que no tenía miedo a enfrentarse a los poderosos, a los hombres que intentaron perpetuar sus normas. Ella quería liberar a la gente, pero por el camino quedó apresada por sus delirios de grandeza y se convirtió en una villana a su pesar. Llevó hasta sus últimas consecuencias su deseo de reinar y eso se convirtió en su maldición.

BRAN STARK, EL TULLIDO QUE APRENDIÓ A VOLAR 


 
Sabíamos que su papel era fundamental en la resolución de la serie, pero su trama resultaba demasiado morosa y su figura, poco empática. Fue un niño inocente, un adolescente tullido que se embarcaba en una aventura mística que nunca terminábamos muy bien de entender y, por último, El Cuervo de Tres Ojos, ese ente en estado perpetuo de iluminación casi psicotrónica capaz de ver el pasado, el presente y el futuro, siendo al mismo tiempo depositario de todo el saber y las historias de Poniente. Su metamorfosis en monarca que convierte una silla de ruedas en un trono resulta tan inesperada como acertada: Desde luego, no se dejará llevar por las pasiones humanas que tantos problemas acarrean ya que él, como bien se ha encargado de recalcar a lo largo de la última temporada "es otra cosa". 

JON SNOW, EL 'OUTSIDER' MELANCÓLICO 


 
Puede que fuera el legítimo heredero del trono de hierro, pero siempre renegó del poder, quizás porque desde pequeño estuvo acostumbrado a ser el bastardo, el marginado de un clan que nunca lo tomo demasiado en serio hasta que desafió a la mismísima muerte. Por eso fue desterrado a los confines del mundo conocido, con los zombies y los bárbaros, a los que aprendió a querer porque en realidad eran hombres libres. Él en el fondo nunca pudo serlo del todo, quizás por eso, siempre estaba un poco triste. Pero cuando amó, lo hizo con entrega y pasión. Sus sentimientos hacia Daenerys se convirtieron en una condena. Su sentimiento de justicia se impuso a su corazón y por eso regresó al sitio de donde vino, el exilio blanco. 

LAS HERMANAS STARK, FIRMEZA  Y DETERMINACIÓN
 
 

Tan diferentes entre sí, pero en el fondo, extrañamente similares. Tienen algo gélido en su interior, como el Norte que las vio nacer. Las dos han atravesado un tortuoso camino hasta alcanzar sus sueños. Sansa siempre quiso reinar. Primero de una forma caprichosa e inconsciente siendo consorte, después como una mujer empoderada. Arya quería tener aventuras, ser una guerrera. Las tuvo, aprendió a luchar, a valerse por sí misma. Desafió las convenciones y aunque en el camino casi estuviera a punto de perder la identidad, siempre se mantuvo firme en sus convicciones.

TYRION LANNISTER, LA VOZ DE LA CONCIENCIA

 
 
La palabra era su verdadera arma. Simbolizaba la sensatez en medio de tanta locura. Su familia nunca lo quiso, pero supo compensar con su cerebro su falta de estatura. Su ironía era refinada, su capacidad para la dilucidar, incuestionable, por eso siempre se ha movido bien en las distancias cortas, en las conversaciones de alcoba en las que ha mostrado su capacidad reflexiva, así quesu cargo natural no podía ser otro que el de Mano del Rey, el eterno consejero.  Es un auténtico superviviente. Ha escapado de los más grandes peligros y también ha tomado riesgos desafiando a los suyos. En muchas ocasiones parecía que simbolizara la mirada del espectador en el relato: sus decepciones, siempre han sido las nuestras.