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La entrevista del sábado

Ramón de Arcos: «La curiosidad es la fuente de vida que me mantiene activo»

Ingeniero, biólogo, comentarista y artista, pero sobre todo, es un observador que tiene la capacidad de captar, valorar y posteriormente volcar en sus lienzos, lo inmediato

 

Ramón de Arcos: «La curiosidad es la fuente de vida que me mantiene activo» - SANTI GARCÍA

Es ingeniero, biólogo, comentarista y artista, pero sobre todo, es un observador que tiene la capacidad de captar, valorar y posteriormente volcar en sus lienzos, lo inmediato. El universo natural que nos arropa y con el que, quizás por rutina, no acostumbramos a regocijarnos. «… siempre estamos buscando paisajes paradisíacos, y nos vamos a África, Vietnam…, y esa búsqueda impaciente y ansiosa nos impide disfrutar del más inmediato que tenemos y que podemos disfrutar a diario». Es una de las ‘reivindicaciones’ que nos traslada Ramón de Arcos (Don Benito, 1952); uno de los trazos más limpios y honestos que tenemos en la región. ‘Mirando al Guadiana’ es su última exposición. Lienzos, que en esta nueva etapa, contienen una paleta de colores más vivos de líneas más gruesas. Hasta el 5 de octubre, en la Galería de Arte pacense Artex, se puede disfrutar de estas enriquecedoras miradas. De ese juego de luces que convierte a Badajoz, en cada amanecer y en cada anochecer, un espectáculo para los sentidos.

—¿Por qué el Guadiana?

—El río Guadiana es nuestro paseo cotidiano, nuestro jardín más próximo. Mis paisajes son una forma de recoger todas las sensaciones que la naturaleza, del entorno de Badajoz, nos permite disfrutar, y mi pintura más que una pintura que refleja la realidad concreta, es una manera de sugerir todos los perfiles, todas las sensaciones que nos puede transmitir un paisaje. Es una búsqueda de sensaciones, no reflejo la realidad estricta tal y como es, para eso hay otros métodos, sino que sugiero que la realidad del paisaje que nos rodea tiene mucho por disfrutar y que percibir.

—¿Qué diferencia esta exposición de las anteriores?

—Esta es una serie de paisajes, todos recientes de este año, y en la que todas las obras contienen una relación con el río Guadiana. He alargado la pincelada, e intentado abrir los colores, hacia una gama de pigmentos más directos, más puros, que llegan de la paleta al lienzo sin mezclarse. Quiero que esa mancha sugiera cosas, y que luego cada uno lo componga en su cabeza…, transmitirá sensaciones parecidas a las mías, pero lógicamente diferentes.

—Disfrutar de manera consciente de todo lo que nos rodea, y nos hace únicos, ¿no es así?

—¡Claro!, mire, el paisaje es una experiencia que vivimos y que todos tenemos alrededor. De hecho siempre estamos en la búsqueda de la naturaleza…, ¡se conoce que el ancestro lo tenemos ahí revuelto! y…, siempre estamos buscando paisajes paradisíacos, y nos vamos a África, Vietnam…, y esa búsqueda impaciente y ansiosa nos impide disfrutar del más inmediato que tenemos, y que podemos disfrutar a diario, ¡que parece siempre el mismo, pero siempre es distinto!. Las luces son de una manera, el verano, la primavera…, cada día es distinto. Cada día amanece de una forma distinta, y las luces, aunque el paisaje sea el mismo, lo hacen diferentes.

—Es una manera de reivindicar al río Guadiana…

—Claro, ¡pero no solo al río!, sino a su entorno y paisaje inmediato. Yo creo que esa búsqueda permanente que tenemos de paraísos perdidos, lejanos y exóticos, muchas veces nos impide disfrutar de lo inmediato. Nos hace bastante infelices no disfrutar del entorno propio, del próximo, de lo que tenemos tan cercano. En Badajoz, en poco más de 20 minutos, estamos casi ante un espectáculo de naturaleza muy reseñable.

—Y además con un cielo diferente a cualquier otra zona…

--¡Son los cielos del sur!. Nosotros tenemos siempre en verano ese espectáculo. La atmósfera se ensucia de polvo, y más ahora sin llover…, y esa carga de polvo hace que funcione de filtro…, rojos, anaranjados, a determinadas horas del día.., también es verdad que el grado de humedad de Badajoz y el hecho concreto de nuestro entorno, provoca esos colores del cielo, los filtros que tiene nuestra vista, porque el cielo al fin y al cabo es aire que no tiene color. La profundidad de la atmósfera es la que da los distintos colores, luego ya depende de cómo esté la atmósfera de caliente, de los grados de humedad, de las partículas en suspensión…, eso hace que sea distinto.

—¿Qué busca con alargar la pincelada y esa nueva gama de colores?

—Permitir que no solo nos fijemos en la forma concretar de las cosas, sino que la integración de esos colores puros, nos permitan sugerencias distintas a cada uno. Crearnos universos propios. Yo cuando abro la paleta de los grises puros hasta los rojos o los naranjas tal como salen del bote, lo que intento es que luego cada uno busque el momento que más le satisface. Es no ser muy explícito en la pintura, sino que la pintura sea una herramienta para sugerir cosas. Disfrutar del paisaje puede ser una experiencia, que para cada uno puede ser una distinta. Yo lo veo así y me permito algunos grados de libertad porque no perdemos nada, y abrimos otros horizontes.

—¿Siente que comienza una nueva etapa como artista?

—Uno siempre está intentando renovarse. Muchas veces uno se renueva y vuelve al mismo sitio... y vuelve al mismo sitio desde otra posición. Sí es verdad que te renuevas, que me interesa cada vez más abrir la gama e ir a colores más puros, a una pincelada más sencilla, pero también es verdad que no quiero perder mi percepción de las cosas. De momento estos paisajes que son tan inmediatos los he interpretado así, ¿Qué es una nueva etapa? Pues no lo sé. Creo que ahora me embarcaré en otras cosas pero bueno, esta serie cotidiana tenía que hacerla, para empezar a tocar otras cosas.

—¿Y qué ha aprendido Ramón de Arcos mirando al Guadiana?

—¡Cada día aprendes una cosa!, solo falta una condición: ir con la cabeza abierta. Ir con la menta abierta porque cada día percibes de una manera el mundo que te rodea si tienes la capacidad de intentar interpretarlo, que te quede una inquietud, desde la cría del pato, y el pulso de la naturaleza: los ciclos de las aves, de las plantas, de cómo ahora nos está afectando la sequía, de cómo colapsó el río el camalote, de cómo ahora los nenúfares están extendiéndose…, la fuente inagotable de conocimiento y de vida que es el paisaje que nos rodea creo que muchas veces lo quedamos romo pero creo que es falta de curiosidad nuestra. No es porque el paisaje sea romo.

—Usted que ha desempeñado tantos trabajos de responsabilidad, ¿se queda con el papel de artista?

—Posiblemente. En el arte hay muchos caminos por abrir, y por andar, muchas cosas por descubrir. Me sigue interesando la ciencia y el conocimiento. El interés por el conocimiento, eso sí que me ocupa. La curiosidad que no he perdido, es la fuente de vida que me mantiene activo.

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