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«Las putas son como la roña bajo el felpudo»

 

Anahí Berneri (izquierda), con Sofia Gala, la protagonista de ‘Alanis’, en pleno rodaje. -

NANDO SALVÀ
07/01/2018

Hace unos meses, se convirtió en la segunda mujer en toda la historia del Festival de Cine de San Sebastián en ganar la Concha de Plata a la mejor dirección, un auténtico hito. Logró el honor con su quinta película, Alanis, que recoge tres días en la vida de una joven trabajadora del sexo en las hostiles calles de Buenos Aires.

–¿Por qué decidió poner el foco en una trabajadora sexual en su nueva película?

–Alguien tiene que hacerlo. En mi país, el Estado trata de hacerlas desaparecer, de esconderlas como intenta esconder a los mendigos. Las putas son como la roña que metemos bajo el felpudo, como suele decirse. Argentina no persigue la prostitución ni la pena, pero no existen lugares autorizados donde ejercerla. Por tanto, a efectos prácticos el oficio está en un limbo. Todo se reduce a esa idea según la cual el Estado tiene la potestad sobre el cuerpo de la mujer. En Argentina se contemplan la libertad de género y el matrimonio del mismo sexo pero, por ejemplo, el aborto es ilegal.

SEnDEn las películas, las prostitutas normalmente aparecen retratadas como víctimas, pero Alanis rechaza ese enfoque que se suele dar.

–Sí, totalmente. Pensar que toda mujer que se prostituye tiene detrás a alguien que la está explotando, porque de otro modo nunca elegiría la prostitución como trabajo, aparta la mirada de una realidad que es mucho más compleja. Y eso es exactamente lo que hace la ley de muchos países, que de una forma muy hipócrita intenta equiparar a las trabajadoras sexuales con las víctimas de trata de personas. Lo cierto es que hay mujeres para quienes vender su cuerpo es preferible a hacer otros trabajos en los que se sienten más explotadas, y deberían tener los mismos derechos y la misma protección institucional. Hay que dejar de cambiarse de acerca cuando nos las cruzamos por la calle, de tratarlas como si fueran inmorales.

–¿Por qué decidió que Alanis fuera madre además de prostituta? ¿En qué momento?

–Porque el 70% de las mujeres que ejercen la prostitución en mi país son madres. Y no te olvides de que el insulto más grave que puede pronunciarse es «hijo de puta». Se perpetúa una imagen de la madre que tiene que ver con la virgen, como si concibiéramos a nuestros hijos como lo hizo María. A los niños se los educa impidiendo que vean a su madre como un ser sexual. Por eso una madre que es puta es algo tremendo e inconcebible.

–¿Explica eso por qué los problemas que ha tenido con el cartel promocional de Alanis, en el que la protagonista aparece dándole el pecho a su hijo? Parece mentira...

–Sí, alguna cadena de multicines se negó a exhibir la película a causa de él. Me acusaron de atentar contra la familia. Ahora, con los carteles que muestran a mujeres enseñando el culo y las tetas no tienen ningún problema. Es de locos. Es que dar el pecho sigue siendo un tabú. A mí, más de una vez me han dicho que no podía hacerlo en público.

–En Argentina hay más mujeres digiriendo películas que en casi cualquier otro país del mundo. ¿Diría usted que es una industria igualitaria?

–Bueno, no conozco a ninguna versión argentina de Harvey Weinstein. Por otro lado, las mujeres hacemos muchas películas pero ninguna con un presupuesto medianamente elevado y eso es una realidad que hay que decir. Y a lo largo de mi carrera yo he tenido que soportar que se me tratara de histérica o de diva solo por verme obligada a levantar la voz durante un rodaje. Y, puesto que estuve muchos años casada con un productor, me costó muchísimo tiempo que dejaran de referirse a mí como «la mujer de…».

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