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Flamenco // entrevista a...

Pepe Luis Carmona, cantaor: «Llevo el cante puro a la gente que le cuesta más entenderlo»

 

Pepe Luis Carmona, cantaor: «Llevo el cante puro a la gente que le cuesta más entenderlo» - EL PERIÓDICO

Pepe Luis Carmona (Madrid, 1968) tiene motivos para volver a cantar La alegría de vivir. Canción señera del grupo que creó en 1990, La Barbería del Sur, en una época en la que la fusión era toda una novedad. Junto a grupos como Ketama revolucionaron, con la adrenalina de nuevos sonidos, mezclas y ritmos, un flamenco que corría el peligro de quedarse adormecido. Se abrió a nuevas generaciones, y no perdió la esencia gracias a esos jóvenes creadores que rezumaban ganas y esencia flamenca. Hoy, Pepe Luis Carmona saca nuevo disco, el tercero en solitario, tras Caído del cielo (1998) y La Vida Llega (2015). Con Mil caminos y un cantaor busca la consolidación y también, no perder el respeto de la crítica flamenca. El disco, sin duda, se agarra a la raíz: vidalita, tangos, soleá apolá…, y a la misma vez se abre a las guitarras eléctricas, batería, percusión…, en una suave amalgama que, suene a lo que suene, rezuma verdad, flamencura y sobre todo, honestidad. «No podemos tener 80 años y hacer lo mismo que hace 150» me asegura. Juzguen ustedes.

--¡Qué ganas tengo de ir a Extremadura!, ¡qué ganas! Es lo primero que Pepe Luis me exclama por teléfono, cuando le recuerdo que la llamada es para el Periódico Extremadura, el diario de la tierra de los tangos y jaleos. ‘Yo es que siempre he cantado en Mérida pero para el baile, para Cristina Hoyos, Canales… ¡Y nunca he ido a mi ‘rollo’!, ¡a ver si me haces una entrevista bonita y puedo ir a tu tierra!

--¡Vamos a intentarlo maestro! Y desdoblo el cuestionario que me había preparado, con otra responsabilidad añadida…, ‘Mil caminos y un cantaor’, ¿Todos esos caminos ha tenido que recorrer hasta llegar a donde se encuentra ahora?

--Es un buena pregunta porque ese título es cierto…, sí, he tenido que recorrer mucho porque he tenido una vida muy azarosa. El título es el que abre con una soleá por bulería, pero en el segundo corte hago otras cosas…, los críticos, los flamencólogos, el flamenco en sí, no nos deja recorrer más caminos que tiene una voz. Somos flamencos y con una voz se puede cantar una soleá, pero también se puede llevar a otros lados y no dejamos de ser flamencos por ello.

--¿Le da miedo la crítica? La verdad es que el disco suena mucho a Barbería del Sur.

--Tenga en cuenta que yo soy creador, fundador y productor de los dos primeros discos de ese grupo. Este disco le tiene que oler a la Barbería, porque yo era la Barbería. Si yo soy el que compongo, pues por fuerza tiene que sonar a eso, pero no solo a Barbería. En 1998 hice un disco, Caído del cielo, que fue muy avanzado a su tiempo…, yo soy muy inquieto. En este disco hay una Vidalita que es un cante muy bonito y que la gente no lo hace, también unos tientos que los hago perfectos a nivel cantaor, lo que son las letras están como se hacían antiguamente, pero luego lo he musicado a mi forma, la armonía de la guitarra no la voz…, por eso le digo que yo tengo muchos caminos y la verdad es que me cuesta mucho trabajo…, yo sigo mi camino y que Dios me ayude.

--¿Cuesta más trabajo ‘fusionar géneros’ cuando uno pertenece a una dinastía como la de los Habichuela?

--¿Sabe? Yo vengo de una familia que son profundamente flamencos: Ketama tiene un camino, yo con la Barbería tengo otro camino…, lo que cuesta de los Habichuela es la responsabilidad que nos da este nombre. Este disco para mi es bastante flamenco (luego, alguna gente, tiene la opinión contraria de mí ) pero canto por tangos, soleá, vidalita, tientos, soleá apolá… pero siempre suenan a fusión porque hago los cantes dándoles otro sentido a la hora de vocalizarlo, expresarlos.., para que la gente lo entienda más. Una soleá apolá, una chavala no va a saber lo que es, pero, ¡ni una chavala ni un aficionado!, y eso lo tienes que llevar como lo hacía Niña de los Peines, o Carmen Linares… ¡Pero no es adaptarlo!, es que yo vivo en este siglo, yo no vivo en el siglo XIX, yo soy flamenco, yo soy gitano, pero soy una persona que está adaptada a la vida actual y que no quiere quedarse anclado a otro siglo.

--¿Y cómo se fusiona sin confundir ni confundirse?

--Eso (se ríe) ¡eso, es muy difícil! ¿Sabe qué pasa? Cada uno tiene sus propios criterios…, por ejemplo, respecto a mi disco. hago unos tangos que se los dedico a mi madre, y son unos tangos que, tanto letra como música, son una composición mía. A lo mejor son tangos que yo los considero clásicos, pero en los que yo meto dos cosas al principio, otra afinación, y ya la gente dice: ¡Eso no son tangos! ¿Pero cómo no van a ser tangos? ¡Son tangos como yo los siento! Tenga en cuenta una cosa, y no es prepotencia, yéndonos a otra época: la Niña de los Peines cantaba y se crearon unos cantes, Tomas Pavón igual. Nosotros, ¿por qué no podemos crear algo también?, no es que cantemos mejor que ellos ni peor, es que ellos crearon lo que en ese momento podían crear, y nosotros en este momento creamos lo que estamos creando…, lo que pasa es que la gente es muy acérrima y son unos dictadores (se vuelve a reír)

--Le están dando caña me da la impresión.

--Más que caña (y empieza a dudar)…, yo tengo tres premios de flamenco. Me presenté hace muchos años. Yo era un cantaor puro. Yo le he cantado a Canales, al Güito.., cuando alguna de esas personas te llevan a cantar por soleá o por siguiriyas, ¡es por algo! En el disco, yo canto las primeras letras de la vidalita con un guitarrista, termino la primera letra y aparece mi batería, mi teclado, aparece mi ‘percu’, le doy en tono de zambra y la gente se queda… ‘madre, ¡yo no sabía que esto era flamenco!

--De su disco lo que más me gusta es la vidalita…

--¿Ve? Pues es un cante de ida y vuelta de corazón, que lo han hecho cantaores como Marchena…, yo hago ese cante porque soy cantaor y soy aficionado al flamenco pero vaya…, ¿por qué no puedo yo aportar mi grano de arena?, ¿por qué tiene que ser que tengamos que hacer…? No podemos tener 80 años y hacer lo mismo que hace 150, ¿no?

--Hay pocos flamencos que compongan, escriban, produzcan y arreglen…

--Todo, ¡pero es que todos los discos los he hecho así! No hay que ser tan humilde, ni tampoco prepotente pero si es verdad que en mi disco puedes leer: letra: Pepe Luis Carmona.., música… producción.., el mismo nombre. Yo creo que el mundo del flamenco se está quedando obsoleto en cuanto a lo que pretende. Esto no se puede morir. Con talento se puede llegar a todos los públicos haciendo un cante flamenco. Arcángel, Pedro el Granaíno… cantan ‘pa morirse’, pero Miguel Poveda ha tenido que salir de ahí para llegar a otros públicos, y se le deja hacer otras cosas. Yo lo que hago es hacer mis cantes. Llevo el cante puro a la gente que le cuesta más trabajo entenderlo. Hay mucha gente que se esperaba un disco mío de cante puro por todos lados, porque me lo han dicho, y el próximo si sigue así, haré diez cantes con la guitarra y ya está.

--Eso sería muy rompedor porque, ¿no se da cuenta de que ahora tiene mayor cabida la pureza?, ¿qué está todo polarizado?

--La pureza siempre existe, siempre está y cada uno la pone a su manera. Cada uno desarrolla sus cosas, pero la fusión bien hecha, con matices, bien entendida y sobre todo con armonía y con talento…, nosotros abrimos un camino con Ketama y lo que nos han seguido están haciendo una fusión muy fea…, creo que no saben ni lo que hacen, hacen una fusión comercial que se lo comen los niños de 25 años.