En el 2008 se propagaba como la peste, negra y llegada de la fría Suecia, una fiebre llamada Millennium. Hoy, la historia de la icónica hacker Lisbeth Salander y el reportero Mikael Blomkvist parece llegar, por ahora, a su fin de la mano de David Lagercrantz. Este martes, quien tomó el relevo del fallecido Stieg Larsson (1954-2004) publica simultáneamente en 50 países el sexto libro de la serie, La chica que vivió dos veces (Destino).

Hace 11 años se alzaba en un fenómeno editorial aquella saga póstuma surgida de la pluma de Larsson, un periodista de investigación sueco, cuya muerte prematura a los 50 años de un ataque al corazón sin conocer el futuro éxito millonario de su trilogía -Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire-, alimentó la leyenda de una vida amenazada por grupos ultras a causa de su activismo contra la extrema derecha.

La trilogía de Larsson, además de vender 86 millones de ejemplares en todo el mundo, generó una primera producción cinematográfica y televisiva hecha en Suecia (que aupó a la actriz Noomi Rapace como Salander), otra adaptación estadounidense de David Fincher en el 2011, con Daniel Craig en el papel de Blomkvist y Rooney Mara, y otra cinta, en el 2018, dirigida por el uruguayo Fede Álvarez y con Claire Foy (The Crown) de protagonista; además de tres adaptaciones al cómic (una europea, uno de cuyos dibujantes fue Josep Homs, otra en manga y otra para EEUU).

PRESIÓN Y PÁNICO / Ante tal gallina de los huevos de oro la editorial sueca Nordstedts y los herederos de Larsson, su padre y su hermano, Erland y Joakim, que gestionan los derechos millonarios de su obra, decidieron encargar a otro autor el reto de continuar la saga y seguir exprimiendo el fenómeno. Y lanzaron la oferta en el 2013 al escritor y periodista sueco Lagercrantz (Solna, 1962), autor de las memorias del futbolista Zlatan Ibrahimovic y de una novela inspirada en el matemático Alan Turing. Se atrevió Lagercrantz y dos años después, tras superar «la presión y el pánico» del encargo, publicaba la continuación de la trilogía, Lo que no te mata te hace más fuerte, y en el 2017, el quinto libro, El hombre que perseguía su sombra.

Si bien los dos libros de Lagercrantz se mantuvieron en cifras envidiables para cualquier novela -14 millones de ejemplares vendidos-, el continuador de la serie se ha quedado lejos de los 86 millones de la trilogía de Larsson. Y aunque Lagercrantz ya piensa en proyectos y retos lejos de Millennium nada impide pensar que en el futuro pueda haber otro padre o madre para Salander que acepte tomar el relevo. Quién sabe.

En La chica que vivió dos veces, el lector hallará el duelo final entre Lisbeth, que ahora luce sin piercings, y su sofisticada hermana melliza Camilla (también Kira), ambas con una infancia marcada, cada una a su manera, por su temible y maltratador padre, Zala. Lisbeth seguirá eclipsando a Blomkvist e irguiéndose en protagonista casi absoluta y mantendrá el espíritu vengativo y violento del que la dotó Larsson manteniendo su cruzada contra todo tipo de violencia contra las mujeres.

FÁBRICAS DE ‘FAKE NEWS’ / Lagercrant continúa con una trama, que ya emergía en la anterior entrega, de denuncia de las fábricas en Rusia de fake news, noticias falsas y mentiras originadas por piratas informáticos capaces de propagar el odio racista e influir en las elecciones y las políticas de otros países a conveniencia, y la liga a la sospechosa muerte de un mendigo en Estocolmo que los protagonistas, siguiendo pistas genéticas, relacionarán con otras muertes de expedicionarios en el Everest, una historia para la que Lagercrantz ha recurrido a los conocimientos adquiridos cuando escribió la biografía del alpinista sueco Göran Kropp.

En sus inicios, el fenómeno Millennium quedó manchado por un aireado y agrio culebrón familiar y disputa legal en pugna por los derechos de autor de la saga: Eva Gabrielsson fue pareja de Larsson 32 años, pero no se casaron y al morir este sin testar, la ley declaró herederos a su padre y su hermano sin que su mujer tuviera acceso a nada. Ella no vio un euro y la familia le reclamó incluso el manuscrito de un cuarto libro inacabado que el periodista al parecer había ya empezado pero del que Gabrielsson siempre se ha negado a desvelar su paradero.

TABACO Y COMIDA BASURA / Gabrielsson nunca quiso aceptar el dinero -dos millones de euros- que acabaron ofreciéndole el padre y el hermano porque, como declaró a este diario, lo único que deseaba era cuidar el legado de su pareja y evitar que se viera convertido en una «industria o una marca». Hoy ella se mantiene al margen y guarda silencio absoluto, pero en el año 2011 volcó su pena, su amargura y su enfado en el muy personal Millenium, Stieg y yo. Y a partir de entonces no ha querido declarar nada más ni contribuir a la polémica.

De mostrar su relación con el periodista se ocupó en Mi amigo Stieg Larsson Kurdo Baksi, quien trabajó con él en la revista Expo. Estos libros sirvieron para descubrir a un Larsson diferente al que trnasmitían sus novelas, un Larsson adicto al tabaco, el café y la comida basura, amante de la ciencia ficción y la novela negra, admirador de su abuelo antinazi (con el que en realidad se crió, lejos de los padres y el hermano), entusiasmado con la máquina de escribir y el telescopio que le regalaron a los 12 años, trotskista y activista contra la guerra de Vietnam (en una de cuyas protestas conoció a Gabrielsson), al aventurero de 17 años que viajó a Eritrea y Etiopía (donde la malaria casi le mató), al periodista frustrado por no lograr la nota para estudiar la carrera, al trabajador tenaz que escribía hasta las 5 de la madrugada (su investigación del asesinato de Olof Palme ha llegado este año a las librerías), y al joven marcado por haber presenciado una violación sin poder evitarla. Una frustración que pudo vengar gracias ni más ni menos que a Lisbeth.