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Adiós a una gran intérprete de teatro

Mucho más que la mujer de Rabal

La actriz Asunción Balaguer falleció ayer en Madrid los 94 años

 

Asunción Balaguer, en el 2004. - ARCHIVO / JON BARANDICA

QUIM CASAS epextremadura@elperiodico.com MADRID
24/11/2019

La misoginia y el patriarcado han colocado a nombres femeninos importantes de la cultura a la sombra de sus parejas masculinas. Algunas han roto con lo estipulado: cuando hablamos de las novelas de Siri Hustvedt no tenemos ninguna necesidad de decir que es la esposa de Paul Auster. En otro registro, en otro ámbito cultural e ideológico, a Asunción Balaguer le pasó eso: durante años, hasta ahora mismo, después de su fallecimiento ayer a causa de un fallo multiorgánico a los 94 años, fue para muchos la esposa (después la viuda) de Francisco Rabal.

Balaguer no trabajó en grandes películas, pero su carrera teatral fue desbordante y como actriz secundaria, o mejor aún, actriz de carácter, como les gustaba decir a Berlanga y su generación, resultó notable. Cuando trabajó con Rabal parecía que, en las escenas compartidas, trasladaban su propia experiencia personal: Rabal era un actor vehemente y Balaguer, una intérprete reposada, tranquila ante las adversidades. Casada con el futuro protagonista de Viridiana en 1951, debutó en el cine en un filme de su esposo, El canto del gallo (1955), de Rafael Gil, un drama sobre religiosos asesinados a mansalva en un país comunista; el régimen mandaba.

Nacida en Manresa y educada en Barcelona, de familia burguesa del mundo textil, Balaguer hizo muy joven sus pinitos teatrales y terminó en la compañía Lope de Vega dirigida por José Tamayo, en la que representó obras de Shakespeare, Thornton Wilder y Lope de Vega. Hizo en catalán piezas de Guimerà, abandonó momentáneamente el teatro y regresó con obras de Adolfo Marsillach y Arthur Miller. Pocas convenciones. El teatro, más que el cine, era un reducto contra las imposiciones de la dictadura.

En cine tuvo cometidos en títulos como María Rosa (1955), La otra imagen (1973) -también protagonizada por Rabal-, Loca por el circo (1982) -interpretada por su hija Teresa-, la serie Teresa de Jesús (1982), Lulú de noche (1985) y El sueño del mono loco (1989). El hermano bastardo de Dios (1986) fue una auténtica epifanía familiar: este filme sobre la guerra civil española lo dirigió su hijo Benito y fue protagonizado por Balaguer, Paco Rabal y su nieto, Liberto.

Alejada del cine, siguió en los escenarios teatrales y publicó una conmovedora correspondencia con su esposo, Las cartas de nuestra vida (2004). Ganó el Premio Max de Teatro en el 2012 y apareció en varias series de televisión, entre ellas las exitosas Los Serrano, La que se avecina, Pulseras rojas y Merlí.

Libre y rebelde / Sus dos hijos, Teresa y Benito, agradecieron ayer las muestras de cariño recibidas por el fallecimiento de su madre, a la que calificaron de mujer «libre, rebelde» y que «siempre ha hecho lo que ha querido». El tanatorio se instaló en Collado Villalba donde hubo un goteo constante de amigos y familiares que querían dar el último adiós.

Teresa Rabal, visiblemente emocionada tras vivir este último año junto a su madre en Alpedrete (Madrid), agradeció el respeto de los medios de comunicación con la familia y las muestras de cariño recibidas. «La hemos querido con todo el amor del mundo y nunca le ha faltado de nada», aseguró a los periodistas, acompañada de su hermano Benito. Ambos afirmaron también ser «conscientes» de «todo el amor que siente España» hacia su madre, informa Efe.