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La cultura que nos viene

Sobre plásticos y buenas personas

 

Aspecto que presentaba el escenario principal del Womad el martes. - ARTURO HARA

Olga Ayuso Olga Ayuso
10/05/2019

Abbas Kiarostami, Park Chang-woo, Bahman Ghobadi o la familia Makhmalbaf, o Assia Djebar nos han mostrado, con su cine, que no somos tan distintos, en Oriente y Occidente, en el norte y en el sur. El Womad, que ha ido naciendo y muriendo en muchas partes del mundo, nos acerca a grupos que no podríamos haber escuchado de otro modo aquí. De las críticas que se le hacen ya nos hemos hecho eco en alguna ocasión. Este año, los vecinos de la ciudad monumental han comenzado una campaña, Con civismo, el Womad suena mejor. Hay baños públicos: úsenlos, que estamos en pleno centro de un patrimonio de la humanidad, por favor. Pero este año, además, el Festival de las Músicas del Mundo pretende que la población tome conciencia también en otros temas: se utilizarán vasos reciclables y ecológicos, se recogerán las latas de bebidas en contenedores con el lema Cada lata cuenta y la campaña del Instituto de la Mujer de Extremadura Si no te dice sí, es no. Respétala estará también presente en el festival. Los maestros de ceremonias de cada escenario reforzarán este mensaje en las presentaciones y habrá varias ONG también en el Foro de los Balbos.

En Badajoz comienza la feria del libro. Tiene un presupuesto de 170.000 euros: la de Cáceres, 20.000. Con la de Cáceres hay que hacer algo, lo decimos todos los años también. No puede ser que la de Mérida, con muchos menos habitantes, la inaugure Ian Gibson o que a Badajoz acuda Antonio Muñoz Molina y que Cáceres sea un páramo inmenso. Hay propuestas curiosas este año: Palmira Márquez. Es agente literaria. Es decir, se dedica a representar a escritores: no solo a identificar el valor de una obra y a buscarle la mejor editorial, sino a gestionar las traducciones y la promoción, amén de vender los derechos audiovisuales a la televisión o al cine. Sostiene lo que ya conocemos: que lo que más vende es la novela y que no todos los premios literarios están concedidos de antemano (pero muchos sí, la acotación es mía) y que el ser humano «necesita que le cuenten historias desde el principio de la Humanidad, y eso va a seguir siendo así siempre. Se lea en el soporte que se lea, seguiremos demandando historias y leyendo».

Antonio Muñoz Molina nació en casa, en el cuarto de la viga. Es hijo de un hortelano y de una ama de casa, que leían con esfuerzo y atención. Cuando llegó la democracia, los dos se apuntaron a la escuela para adultos. No dejó la escuela a los doce años porque un profesor suyo, don Luis Molina, del que luego se hizo muy amigo, convenció a su padre para que el niño siguiera estudiando: «La formación intelectual que no podían darme mis padres la recibí de mis maestros en la escuela y mis profesores en el instituto: por eso tal vez soy un defensor tan apasionado de la instrucción pública como fundamento de la justicia social».

Comenzó a leer a los grandes: a Mark Twain, Julio Verne, Robert Louis Stevenson, Agatha Christie, Alejandro Dumas. «El primer personaje que me produjo una fascinación consciente como pura invención literaria fue el capitán Nemo», escribe. Y también: «En las novelas se vive, se viaja, se refugia uno, se navega. Quién haya navegado en Moby-Dick, en La isla del tesoro, en Veinte mil leguas de viaje submarino no podrá olvidarlo nunca».

Con Antonio Muñoz Molina quedaba, para desayunar, en Nueva York, la poeta Azahara Palomeque, que vive de noche y en Philadelphia, Estados Unidos. Acaba de publicar en RIL RIP (Rest in Plastic) y que declara, en estas mismas páginas: «Frente a la patria que defienden los adalides del neofascismo, siempre dispuestos a blindar fronteras y atribuir una esencia inexpugnable a lo que no es sino un ejercicio colectivo de imaginación –como aseguraba el historiador y politólogo Benedict Anderson–, existen múltiples núcleos sociales, maneras de edificar vínculos y volverlos perdurables, afectos compartidos y narrativas que los sellan, nacidas, a veces, en los lugares más insospechados».

Sobre plásticos podríamos hablar: el reciclaje funciona poco. Pero también podríamos hablar de energías, de educación pública, de enseñar a amar los libros, de aprender cómo leer bien un texto o una serie de televisión y, sobre todo, a abandonar este individualismo estúpido que hace querer destriparle las emociones a todos los demás un par de horas después de la emisión del último capítulo o con el gesto de sacar un móvil y ponerte a grabar. El egoísmo es esto y está aquí, aunque todos nos pensemos buenas personas.

--Pregón de la Feria del Libro de Badajoz: ‘Vivir entre libros’ a cargo de la agente literaria Palmira Márquez. Viernes, 10. 21.00 horas.

--Presentación del libro ‘Mañana sin falta’ de Justo Vila. Sábado, 11. 12.00 horas.

--Presentación del libro ‘Extremadura secreta: brujas, sabias y hechiceras’ de Israel J. Espino. Lunes, 13. 19.30 horas.

--Presentación del libro ‘RIP (Rest In Plastic)’ de Azahara Palomeque. Martes, 14 de mayo. 19.30 horas.

--Conferencia ‘Tus pasos en la escalera’ a cargo de Antonio Muñoz Molina. Seix Barral. Martes, 14 de mayo. 21.15 horas.