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POLÉMICA EDITORIAL

Pre-Textos confía en no tener que destruir los libros de la nobel Louise Glück

El sello lamenta las prácticas del agente de la poeta que intenta vender los derechos a otras editoriales. El editor Manuel Borrás se siente traicionado ante la posibilidad de acabar perdiendo a la escritora

 

La poeta norteamericana Louise Glück, premio Nobel 2020. - ROBIN MARCHANT / GETTY IMAGES

ELENA HEVIA
17/11/2020

En la muy exquisita editorial valenciana Pre-Textos se mueven entre sentimientos encontrados. Por un lado, recibieron este lunes la noticia de que el poeta Francisco Brines, una de las joyas de su catálogo poético, recibía el Cervantes. Por otro, se muestran perplejos ante la posibilidad de perder otra de sus joyas, los libros de la poeta norteamericana Louise Glück, premio Nobel 2020, a la que habían mantenido en el catálogo a golpe de voluntarismo y puro amor al arte, puesto que la autora jamás ha tenido una recepción masiva en España. Siete de sus 14 títulos están en Pre-Textos, la única editorial que la tiene en su catálogo desde hace 14 años y con ellos, explica su editor Manuel Borrás, jamás han pretendido hacerse ricos. "No hemos agotado jamás ninguna de las ediciones de la poeta que no ha superado jamás los 1.000 ejemplares (una tirada habitual tratándose de libros de poesía)".

La historia del autor o la autora descubierta por un sello pequeño e independiente que acaba siendo captada por una editorial más potente es el pan de cada día dentro de la industria. Pero en este caso concurren circunstancias especiales. Los editores se enteraron de la posible marcha de Glück cuando supieron por vía indirecta que el todopoderoso agente norteamericano Andrew Wylie había estado ofreciendo los derechos de las obras de la poeta sin ofrecerles a Pre-Textos la posibilidad de puja. Borrás denuncia las malas prácticas del agente “a quien solo parece importarle el dinero y muy poco la ética”, pero también se muestra inquieto porque Glück, que siempre se ha habido mostrado muy satisfecha de las ediciones en castellano de Pre-Textos y de las traducciones con las que han contado, no ha contestado a la carta que le envió hace 10 días y tampoco a una segunda misiva, esta vez, certificada. En ambas, los editores del sello, Borrás, junto a Manuel Ramírez y Sílvia Pratdesaba, informaban a la autora de sus inquietudes. “Sabemos que ella habitualmente se ha manifestado en contra de este tipo de prácticas , pero nos inquieta la falta de respuesta. Nosotros la publicamos antes del Nobel y pretendemos publicarla después, seguimos siendo los mismos. Espero que a ella el premio no la haya cambiado”.

Todavía se muestran esperanzados de poner mantener a Glück en su catálogo, pese a la notificación de la agencia Wylie que les conminaba a destruir los ejemplares de las ediciones de las que el sello todavía no había renovado sus derechos. “No sé hasta qué punto tienen el  derecho de exigirnos eso”, se lamenta Borrás. En la industria editorial la destrucción de ejemplares no vendidos para su reciclaje como papel es una práctica habitual, pero en esta ocasión la destrucción obligada tiene otras connotaciones.

Sienten que aún hay tiempo para ello y se remiten a las innumerables muestran de apoyo que han recibido desde los cuatro puntos cardinales por parte de políticos, empresarios, colegas de la edición, traductores, directores de bibliotecas y autores. “Me escriben desde Nueva Zelanda, desde Estados Unidos, poetas como Charles Oldsen o Dana Gioia, solidarizándose con nosotros”.  Aunque finalmente se queden sin Glück se sienten triunfales. “Mi compañera Sílvia habló con la agencia y les dijo que, de ninguna manera deseabamos litigar, sencillamente queríamos apelar a la justicia”.