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análisis

Premios conservadores en épocas duras

 

Spike Lee, tras la gala. - EVAN AGOSTINI / AP

Quim Casas
26/02/2019

Si alguien dudaba de la mentalidad conservadora de los votantes de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood (en la que casi siempre han prevalecido las cuestiones industriales), aquí están los galardones de este año.

¿Mejor película La favorita? Imposible, demasiado arty, demasiado europea.

¿Black Panther? Pero cómo van a oscarizar un filme de superhéroes, por mucho que Pantera Negra sea afroamericano; además, el personaje surgió en las páginas Marvel casi al mismo tiempo que los Panteras Negras de verdad.

¿Roma? No es estadounidense (entonces no sé por qué la han nominado) y quizás aún no toca establecer alianzas con el enemigo, ese ser maligno llamado Netflix.

¿El vicio del poder? No solo no la han premiado, sino que además la han castigado. Nominarla en ocho categorías y darle solo el Oscar por su maquillaje es una represalia en toda regla, como cuando 2001: Una odisea del espacio ganó solamente los mejores efectos especiales.

¿Ha nacido una estrella? La misma historia ya ha sido contada en otras tres películas precedentes, no era cuestión de repetir, y la primera versión, la de 1937, ya se alzó con el Oscar al mejor argumento.

¿Bohemian Rhapsody? Tampoco los héroes del rock son santo de la devoción de la Academia, y si además se trata de un icono gay, peor.

¿Infiltrado en el KKKlan? A Spike Lee no le quieren ver ni en pintura, aunque le hayan dado el Oscar al mejor guion adaptado, posiblemente lo más flojo del filme. Lee lo celebró tanto como la victoria de su equipo de baloncesto, los Knicks.

¿Cuál quedaba? Una película correcta y amable sobre el racismo en los 60, Green book, que ni inquieta ni molesta, el Paseando a Miss Daisy actual.

Todo lo demás fue previsible. Olivia Colman premiada por su papel de la reina Ana, Rami Malek por representar a Freddie Mercury, la canción de Lady Gaga y Bradley Cooper...

Algunas dudas. Aunque Green book está planteada desde el punto de vista de su personaje de raza blanca (Viggo Mortensen), el protagonismo se lo reparte con su compañero de raza negra (Mahershala Ali), así que nominar a uno como principal y el otro como secundario es digamos que discutible.

Algunos consideraciones. Green book ganó el Oscar al mejor guion, pero tiene un error de bulto considerable: presentar al blanco como un racista supino (la escena en que tira a la basura los vasos en los que han bebido dos operarios negros) para que después se convierta con suma facilidad en colega del músico afroamericano para el que trabaja. Infiltrados en el KKKlan obtuvo el Oscar al mejor guion adaptado cuando desarrolla una situación muy inverosímil pese a la teoría de la suspensión de la incredulidad.

No todo fue negativo: la mejor animación del año es Spider-Man: Un nuevo universo. Y una constatación, la del lobi de los directores mexicanos en Hollywood. En seis años han ganado el Oscar a la mejor dirección Cuarón en dos ocasiones, en dos más Alejandro González Iñárritu y en una Guillermo del Toro.

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