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El Festival de cine de Berlín

«¿Quién es tan estúpido como para cuestionar el MeToo?»

 

La actriz Anna Pniowsky y el director Casey Affleck, ayer en Berlín. - ANDREAS RENTNZ

NANDO SALVÀ epextremadura@elperiodico.com BERLÍN
09/02/2019

Justo antes de ganar el Oscar por su trabajo interpretativo en Manchester frente al mar (2016), se hizo público que había sido acusado de acoso sexual durante el rodaje de su primera película como director, I’m Still Here (2010). La segunda, Light of my life, retrata un futuro distópico en el que un padre –interpretado por él mismo– debe proteger a una de las últimas mujeres que quedan en el mundo: su hija. Ayer la presentó en la Berlinale.

–¿En qué medida es este filme su respuesta a las acusaciones de las que fue objeto relacionadas con el rodaje de I’m Still Here?

–No lo es en absoluto. La escribí mucho antes de que toda la polémica estallara. Si la gente la interpreta como una película feminista, me parece bien. Los valores del MeToo me parecen incuestionables. ¿Hay alguien lo suficientemente estúpido para cuestionarlos?

–Entonces, ¿por qué decidió contar esta historia?

–El punto de partida fueron mis miedos paternos acerca del mundo que estamos dejando a nuestros hijos. En todo caso, soy optimista. Sé que ahora todo pinta muy negro, pero la reacción ante tanta desesperanza será una ola de concienciación social. Las cosas mejorarán, pero no gracias a mí ni a nadie de mi generación, sino a nuestros hijos.

–Viendo su película es imposible no pensar en La carretera, adaptación de la novela apocalíptica de Cormac McCarthy. ¿Es consciente de ello?

–Siempre me he sentido atraído por los relatos apocalípticos, supongo que le pasa a todo el mundo; nos atrae la posibilidad de un futuro en el que todos los asuntos que nos preocupan cotidianamente hayan dejado de tener sentido, y solo tengamos que preocuparnos por sobrevivir. Respecto a Cormac McCarthy, tengo una anécdota. No sé si contarla.

–Por favor

–Hace muchos años rodé una película en El Paso, y allí vivía McCarthy. Por entonces yo era tan ingenuo que le mandé una carta para invitarlo al rodaje. Y, para mi sorpresa, un día apareció con su mujer. Me contó que acababa de tener un hijo y no quería educarlo en Estados Unidos, que a su juicio se dirigía al desastre. Diez años después publicó La carretera, que hablaba de un padre que intenta educar a su hijo en un mundo derruido.

–Usted empezó a actuar siendo un niño. ¿De qué modo afectó eso a su trato con la joven protagonista de Light of my life, Anna Pniowsky?

–Yo empecé a actuar a los ocho años, en un anuncio publicitario sobre una agencia meteorológica; yo interpretaba al único niño que lleva el paraguas al colegio y que permanece seco en cuanto empieza a llover. Luego, ya adolescente, me lo empecé a tomar más en serio. Pero mi experiencia como niño actor siempre fue muy divertida, y para mí era muy importante que Anna lo pasara igual de bien, y que no se sintiera traumatizada por la historia que cuenta la película. No me habría perdonado que decidiera dejar de actuar tras rodarla.

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