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NOVEDAD EDITORIAL

Triunfa una novela sobre un raro animal que presagia la muerte

Narra la historia de una niña que vive un trauma en su infancia relativo a un sueño. ‘El día que Selma soñó con un okapi’ ha seducido a los libreros alemanes

 

Mariana Leky, en Barcelona, el 15 de febrero. - SILVIA CORTADA BALLÚS

NATÀLIA QUERALT
08/04/2019

La primera vez que Mariana Leky (Colonia, 1973) vio un okapi tenía 5 años y fue en un zoo de Alemania. Por suerte, la autora no comparte don –o, mejor dicho, maldición– con Selma, uno de los personajes principales de su novela quien, cada vez que sueña con un okapi, tiene la certeza de que en 24 horas morirá alguien cercano. «Desde la primera vez que lo vi, tuve claro que quería incluir ese animal en una de mis novelas». Más cercano al absurdo que a lo onírico, el okapi es un mamífero africano con patas de cebra, cuerpo marrón-rojizo como de jirafa, ojos de corzo y orejas similares a las del ratón. «Muchas veces parece que las cosas no encajan a primera vista como ocurre con este animal».

Leky estudió periodismo cultural y trabajó como librera. Debutó en el 2001 con una colección de cuentos y, antes de convertirse en una autora de éxito en su país, escribió dos novelas más. Con 300.000 ejemplares vendidos en Alemania, El día que Selma soñó con un okapi ganó el Premio de los Libreros Independientes germanos y, desde su publicación en julio del 2017, ha formado parte de las listas de libros más vendidos del país. La novela, que se traducirá a 15 idiomas y contará con una adaptación cinematográfica, es una de las apuestas de Seix Barral para este año.

El libro explica la historia de Luise, una niña que durante su infancia vive una experiencia traumática relacionada con uno de los sueños de su querida abuela Selma y, desde entonces, confunde el amor con la muerte. Dividida en tres partes, alterna diferentes ritmos narrativos: en la primera parte, la acción sucede en un solo día; en la segunda, pasan 20 años de golpe. «La literatura es el único arte que te permite jugar con el tiempo de manera tan descarada», señala. Con unos personajes de lo más peculiares –un óptico enamorado, un niño obsesionado con levantar peso o un joven monje budista–, la autora nos introduce en la vida apacible que transcurre en Westerwald, un pueblecito de escasos habitantes entre Colonia y Fráncfort, donde las horas transcurren sin demasiados sobresaltos, hasta que Selma vuelve a soñar con un okapi.

Las descripciones detalladas de personajes estereotipados y el empeño de Selma y de Luise por hacer sentir bien a sus conciudadanos recuerdan a la comedia romántica de Amélie Poulain. «Espero que menos edulcorada», señala la autora, aunque reconoce que le gusta que su novela haga sentir bien al lector. Entonces, ¿podríamos incluirla dentro de la feel good novel? «Como hija de psicoanalistas, prefiero no catalogarla como novela terapéutica, pero creo en la función conciliadora de la literatura».

MUSICALIDAD / El lenguaje a veces mágico y siempre tierno es una de las características de la obra, que contiene múltiples historias narradas como cuentos. «Tras haber escrito una página entera, la leo en voz alta para escuchar cómo suena», explica la autora, quien entiende el lenguaje como una melodía que debe tener un ritmo, tanto en el aspecto formal como en el contenido. «Me gusta que haya frases e ideas que aparezcan en diferentes partes de la novela, como si se tratara del estribillo de una canción». La musicalidad de la narración es tan innegable como el éxito que ha logrado el okapi de Mariana Leky en Alemania.

Otra cuestión sería saber si gozar del reconocimiento de la crítica es una buena noticia. Desmerecer a los best-sellers está al orden del día. «Es sorprendente», asegura la escritora, quien recuerda que, en una de sus presentaciones en Alemania, una librera le confesó que no acostumbraban a invitar a escritores que estuvieran en las listas de los más vendidos. «Como si fuera una cosa de la que avergonzarse», apunta Leky. «Para mí es lo contrario. Estoy encantada de que la historia de Luise guste a la gente. Además, por fin he conseguido vivir de lo que me apasiona: la escritura».