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Alcorcón, otra chincheta azulgrana

Casi un millar de aficionados apoyaron al Extremadura en las gradas del Municipal de Santo Domingo en una ciudad que entra en el baúl de los recuerdos de la historia del club. Manuel rebosa felicidad y recuerda que todavía quedan puntos para salvarse

 

Felices 8 Bastos entrega su camiseta a la afición. - ALBERTO LORITE

Valiente 8 Alonso hizo viaje ida y vuelta desde Ibiza para ver el partido. -

RODRIGO MORÁN
19/05/2019

Hay muchas chinchetas azulgranas clavadas en el tablón de los buenos recuerdos del Extremadura. Por mencionar algunas de la historia más reciente, Mancha Real, Novelda, Cuenca, La Coruña, Miranda, Cartagena y, desde el pasado sábado, Alcorcón.

El Extremadura vivió, sentimentalmente, uno de los días más importantes de su historia y uno de los desplazamientos más masivos en los últimos tiempos. Casi medio millar de seguidores se desplazaron de Almendralejo hasta Alcorcón para empujar a su equipo a la salvación y se unieron a ese medio millar de extremeños que residen en Madrid y provincias limítrofes que tenían marcado en rojo en sus calendarios este partido.

No entiende de fronteras este Extremadura. Un grupo de aficionados de Valdefuentes pusieron nota de color con toda la afición azulgrana.

Dentro de esta locura colectiva se remarcan algunas historias que hay que contar como la de un aficionado llamado Alonso Morán que cogió un billete de avión desde Ibiza por la mañana sólo para ver el partido y regresar por la noche vía Barajas a su domicilio en las islas. Eso sí, con el alegrón del triunfo y de poder compartirlo con su gente, con su afición y con su pueblo.

También la historia de Diego Miguel Fernández, conocido periodista extremeño de Deportes Cuatro que compartió micrófono con los medios del club y no quiso perderse como un equipo de su tierra se agarraba fuerte al fútbol profesional.

El estallido de júbilo se produjo con el gol de Zarfino y con el pitido final. Los jugadores dejaron para el recuerdo lo que ya es tradición, la foto tumbados en el césped con la grada de valientes al fondo. Y la afición, entregada, no dejó de jalear hasta muchos minutos después del partido.

En sala de prensa, Manuel Mosquera, que no cabía en felicidad, trató de poner cordura alegando que «todavía no hay nada hecho y quedan puntos», aunque sabe perfectamente por dentro que la permanencia está delante de sus narices. Por eso, a los que allí estaban, les dedicó un «esto es de todos». Él ha creado la Mano Gigante. Esa que sostiene al Extremadura.