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PRIMERA DIVISIÓN

Ansu Fati, inesperado protagonista en el Barça

 

MARCOS LÓPEZ BARCELONA
27/08/2019

Acabado el partido del Camp Nou se quedó solo. «No me lo puedo creer, no me lo puedo creer», decía para sí mismo Ansu Fati. Había miles de personas desalojando felices el estadio tras la goleada al Betis (5-2) y él, en cambio, quería refugiarse en su soledad aturdido por lo vivido. Había debutado con el primer equipo. Y con apenas 16 años se había convertido en el segundo jugador más joven de la historia del club. «Ya me puedo morir tranquilo», decía luego su padre Bori Fati, exjugador en Guinea Bissau, chófer luego del alcalde de Marinaleda (Sevilla), además de haber trabajado también en el vertedero municipal. Él se llevó a su familia a Herrera, otro pueblo sevillano, donde empezó la historia de los Fati, detectados por Albert Puig para el Barça, ahora segundo entrenador en el New York City de Doménec Torrent, en su momento ayudante de Guardiola en el Bayern y el City.

Puig le llevó al Barça con 10 años, aunque le costara una fuerte reprimenda del Sevilla, que lo dejó sin jugar durante una temporada. Por eso, el niño aprovechó el tiempo para militar en una peña madridista de Herrera, su pueblo. Ansu, un delantero «con alma de campeón, un asesino del área», como lo definió ayer Víctor Valdés, su entrenador en el Juvenil A, tuvo un duro inicio, sobre todo por esa terrible lesión de tibia y peroné que padeció en el campo número 8 de la ciudad deportiva de Sant Joan Despí en un derbi con el Espanyol.

Fue entonces cuando emergió su talento. Y no solo futbolístico. Un talento que asombró en La Masia. Prudente como es siempre Valverde no pudo evitar una cascada de elogios para un adolescente de apenas 16 años. «Tiene mucho desparpajo, es el más joven que he hecho debutar nunca», se recordó a sí mismo el entrenador azulgrana.

La semana de Ansu había estado llena de nervios y emoción antes de pisar el templo del Barça. «No me entra nada, papá. No puedo comer nada. Ni comer ni dormir», le decía Ansu de saber que entraría en la historia azulgrana.

«A mí no me sorprende nada», afirmó Valdés, quien no lo podrá tener hoy en la inauguración del estadi Johan Cruyff ante el Ajax. Pertenece, de momento, al primer equipo y eso que ni tan siquiera ha debutado con el Barça B. «A Ansu lo he disfrutado muy poco. El primer día que lo tuve en Rusia le dije: ‘Ansu, enséñame las botas’ Eran un auténtico desastre. El dolor le venía de ahí. Fuimos a comprar botas nuevas. Y el primer balón que tocó, ya con las nuevas, vi que es fuerte, veloz, con desparpajo. Es anarquia total en su juego, hay que darle libertad total para que fluya. Tiene alma de campeón, es un asesino del área, por eso es uno de mis reyes».