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EL PROTAGONISTA EN EL DECANO EXTREMEÑO

Collantes, compromiso de calidad

El jugador del Cacereño dice se dejaría ‘partir la cara’ por subir a Segunda B. El vasco ha recuperado la ilusión por el fútbol en Tercera después de una carrera que incluye su debut en Primera con el Racing

 

Felicidad 8 Collantes, celebrando un gol en el Príncipe Felipe. - ANTONIO MARTÍN

José María Ortiz José María Ortiz
07/03/2019

El 2 de junio del año 2013, en un Guadalajara-Lugo de la fase de ascenso a Segunda, el protagonista chocó violentamente en el aire con un rival, el gallego Javi Rey. A los pocos segundos se hizo el silencio y se disparó la preocupación en el estadio. Era el minuto 89 en el Pedro Escartín. Cayó desplomado, «perdí el conocimiento», cuenta él mismo, y hasta tres días después no pudo salir del hospital.

«Por el fútbol me he partido la cara», asegura, con discurso de tono orgulloso, Alex García, futbolísticamente Collantes en el Cacereño (Bilbao, 24 de septiembre de 1984). Traumatismo cranoencefálico y la fractura del malar y órbita izquierda fue el diagnóstico. Fue operado. Casi seis años después, en el lado izquierdo de su rostro aún es visible la huella de aquel susto. Y físicamente, si está más al norte, en función del frío, le duele, pero él no se queja.

«Firmo ahora mismo partirme el otro lado de la cara por el ascenso del Cacereño». Lo dice el futbolista vasco a este diario «totalmente convencido», lo que evidencia el nivel de compromiso del jugador con su actual club después de una carrera que no es baladí en cuanto a mérito y caché de sus destinos. Y es que ha jugado, entre otros, en Racing de Santander, Athletic de Bilbao, Sestao, Mirandés o Tenerife. Ahora, cosas del fútbol, está en Tercera tras haber estado «prácticamente retirado» el pasado verano, tras una mala experiencia en Santander, «pero un día, jugando con mi ahijado, me dije a mí mismo que tenía todavía el gusanillo y que tenía que seguir».

Ilusión y compromiso

Está lejos de su hogar y en una categoría en absoluto acorde con su nivel futbolístico, pero ello no ha restado un ápice de ilusión. «Yo cuando me comprometo a algo voy a muerte, hasta el final», añade gráficamente este zurdo dicharachero, vitalista y «muy feliz» en la ciudad y en el equipo, del que asegura que conforma «un gran vestuario». Y por eso, comenta, «desde que llegué a Cáceres el 13 de septiembre, el día siguiente de celebrar el cumpleaños de mi madre», tiene como fijación subir a Segunda División B. El empeño de Adolfo Muñoz y su amistad con Carbonell ayudaron a la toma de una decisión que, a la vista está, no se arrepiente. Incluso afirma que tampoco se quiso ir en Navidades.

El bilbaíno (habitualmente extremo, últimamente lateral por la ausencia por lesión de Keko) tiene un año más de contrato supeditado al ascenso y, comenta, pretende seguir. Las estadísticas: ha jugado seis eliminatorias de ascenso a Segunda, «todas perdidas», y una a Segunda B con el Rayo Cantabria, con gol suyo. 100 por 100 el porcentaje de Tercera a la Segunda División B.

Collantes, nombre deportivo procedente del segundo apellido de su padre y consecuencia de la coincidencia con un compañero de equipo, el asturiano Alex García, arrastra tras de sí una emocionante historia, tanto en lo vivencial como en lo competitivo. Debutó en Primera con el club que le dio todo en sus primeros años, el Racing de Santander, y también firmó tres años por el Athletic, donde solamente pudo jugar partidos amistosos de pretemporada, «aunque fui Pichichi del verano», cuenta.

Tuvo también como entrenador a Javier Clemente. No lo dice abiertamente, pero distintos problemas físicos (incluido un accidente de tráfico) se pusieron en su camino en una carrera de vaivenes en la que, quién sabe, puede haberse interpuesto en su camino hacia la gloria. Su talento es innegable, y así se le considera en la grada del Príncipe Felipe, donde es unánimemente respetado.

En el Cacereño ha hecho ocho goles, los últimos dos de cabeza, pese a jugar en posiciones retrasadas. «Siempre se me ha dado bien», comenta por lo que se considera una virtud futbolística evidente. En Plasencia se le anuló otro que las imágenes demostraron posteriormente que lo fue de manera injusta.

«En Cáceres me encuentro muy bien. Salgo con mis amigos y los compañeros a merendar y también hay una chica muy especial que me ayuda en todo...». Collantes es natural como los lugares del mundo que visita cada verano, con mochila, sin hoteles, sin lujos, pero con ganas de aventura y del disfrute de una vida paralela al fútbol. «El dinero que he ganado me lo gasto así», dice en lo estrictamente personal. Un tipo diferente, que llama a todo por su nombre, con transparencia impropia para su perfil.