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Comprensión de medallista

El jugador de tenis de mesa Juan Baustista Pérez, metal extremeño en Río 2016, se resigna al retraso de la cita de Tokio, para la que ya tenía billete. Ahora está a la espera de los criterios del COI

 

En familia 8 Juan Bautista Pérez, en su casa de Almendralejo, con los suyos. Solamente falta su hija mayor. - CEDIDA

JOSÉ MARÍA ORTIZ deportes@extremadura.elperiodico.com CÁCERES
26/03/2020

«Aquí estoy, en casita, con toda la familia, menos mi hija mayor que ha sido muy responsable y ha dicho que se quedaba allí. Allí está ella aguantando, de Erasmus. Es lo único que nos falta, pero estamos bien». Juan Bautista Pérez, el jugador de tenis de mesa afincado en Almendralejo hace más de 30 años, vive con los suyos en su particular confinamiento momentos de tranquilidad existencial mezclados con incertidumbre sobre su futuro deportivo.

A sus 51 años, el medallista paralímpico en Río 2016 tenía asegurada una plaza en Tokio 2020, pero el hecho de que la cita se haya pospuesto a 2021 le genera dudas sobre algunos aspectos. Puede que tenga que volver a pelear por lo que tanto le ha costado lograr. Él, en cualquier caso, tiene experiencia en superar problemas incluso más al límite, ya que estuvo a punto de perder la vida por los efectos derivados de una infección que contrajo en La India, hace 37 años, en un campeonato del mundo defendiendo a España. Finalmente todo se quedó en una discapacidad muy capaz: la de su espíritu invenciable.

«Nosotros ya esperábamos la decisión del COI de aplazar los juegos por salud pública porque no creemos que para julio o agosto se pudiera estar en condiciones plenas de que todo podía estar bien. Nadie hubiera llegado preparado suficientemente y se disputaran unos juegos justos, en igualdad de condiciones etcétera», comenta el deportista, siempre con un discurso optimista desde la serenidad y, por qué no, la equidad, por mucho que no le pueda beneficiar. «Todos teníamos muchísimas ganas porque son cuatro años preparándonos, sobre todo cuando llegas a marzo y estás ahí, con la clasificación, pero es lo más justo y correcto aplazarlo».

¿Cómo afecta al palista personalmente el aplazamiento? El lo explica: “Hay dos frentes. Por un lado, hay que esperar cómo se pronuncia el Comité Olímpico Español a ver cómo nos van a tratar: si vamos a seguir con el Plan ADO, las beca s y cómo lo van a gestionar. El otro es a ver qué hace el Comité Olímpico Internacional. Como se retrasa más o menos un año todo, habrá que ver si se mantienen las plazas de los que estamos clasificados ahora».

El medallista en las anteriores Paralimpiadas se pone en el peor de los casos, pero lo acepta con total deportividad. « Por ser una causa de fuerza mayor, si nos toca que nos digan que hay que dar más plazo y que empieza otra vez el periodo de clasificación pues qué le vamos a hacer. Entendemos que habrá que dar más oportunidad a los que ya teníamos plaza, pero no se sabe. Estamos todos un poco a expensas de ellos; una vez que el COI diga fecha exacta de los juegos se pronunciará el resto».

E íncide: «Fastidia, porque estaba preparado, pero qué le vamos a hacer. En realidad, es un año más, cuesta más porque ya es más edad, un año más a esperar, un año más de ilusión».