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Djokovic, la amenaza

El serbio vence a Murray en Australia y se queda a solo 85 puntos del suizo Federer.

 

Alternativa Djokovic besa su trofeo de campeón. - Foto:AFP

JAUME PUJOL GALCERANJAUME PUJOL GALCERAN 31/01/2011

El Abierto de Australia abre nuevas perspectivas a la temporada tenística. El triunfo de Novak Djokovic, ayer, en la final ante Andy Murray por un contundente 6-4, 6-2 y 6-3 permite pensar que el tenista serbio parece ya en condiciones de luchar por los grandes títulos con Rafael Nadal y Roger Federer, los actuales dos grandes dominadores del circuito, presentes en 23 de las últimas 25 finales finales de Grand Slam.

Djokovic demostró en la Rod Laver Arena de Melbourne que ha madurado lo suficiente como para presentar su candidatura en esta lucha si mantiene el nivel que le llevó a conquistar la Copa Davis el pasado mes de diciembre para Serbia y ahora su segundo Abierto de Australia (ya ganó en el 2008). De momento, hoy aparecerá aún en el ránking mundial en la tercera plaza, con 7.880 puntos, a solo 85 de Federer, con 7.960 pero aún muy lejos de Nadal, que domina con 12.390.

"Rafa y Roger son los dos mejores jugadores del mundo. De eso no hay duda. Son los dos jugadores que más han dominado este juego en una época y merecen todo el crédito. Mi éxito o el de Murray no se puede comparar, pero es agradable ver que hay algunos jugadores nuevos que empiezan a luchar por los grandes títulos. Eso es lo que puedo decir", decía tras su victoria un eufórico Djokovic.

Problemas personales

Su victoria sobre Murray certificó el gran momento que atraviesa el tenista serbio. "Hoy me he sentido cómodo en la pista. Utilicé mi servicio en los momentos cruciales. Abrí bien la pista y cambié los ritmos. Ganar en tres sets a un jugador como Murray hace mi éxito grande", aseguró Djokovic, que desveló problemas personales. "Las cosas fuera de la pista no estaban marchando bien para mí", dijo, aunque no quiso dar más explicaciones. En Melbourne ha sorprendido que no estuvieran sus padres ni sus hermanos, siempre habituales en las grandes citas. Ayer, junto a su cuerpo técnico, solo estaba uno de sus tíos y su compatriota Ana Ivanovic, que quiso estar con su amigo como ya hizo en el 2008.

Djokovic ciertamente se ha mostrado en Melbourne mucho más maduro y sólido en su juego, y la prueba ha sido su triunfo en tres sets, no solo ante Murray, sino anteriormente contra Federer, Berdych y Almagro.