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«El deportista necesita sobre todo acompañamiento»

 

«El deportista necesita sobre todo acompañamiento» - T. GUDIEL

Javier Ortiz Javier Ortiz
24/05/2019

Silvia Bartolomé (Plasencia, 7-6-1991) es una de las pocas psicólogas deportivas en Extremadura. Licenciada por la Universidad de Salamanca y con un master en la Universidad Autónoma de Madrid, ofrece algunas claves de en qué consiste su papel, cada vez más demandado.

-Hace unos días Luis Parejo, el jugador del Cáceres dijo públicamente que acudía a un psicólogo deportivo para mejorar su rendimiento, que resulta que es usted. ¿Por qué es tabú todavía que se hable de esto?

–Ahora que está tan de moda hablar sobre ‘techos de cristal’, uno de ellos es la psicología. Todo el mundo trabaja ya con preparadores físicos y fisioterapeutas y ahora grandes figuras hablan de que psicólogos ya no es tanto tabú, sino que síntoma cuidan esa preparación también.

–Al menos en Extremadura no es habitual que se diga…

–Hay un tema, que es el de la confidencialidad. Si el deportista no lo quiere decir, nosotros no podemos darle visibilidad. Tenemos que aprender a trabajar en esa sala un poco más oscura. Es verdad que en Extremadura se echa de menos un departamento de psicología casi en cada club porque podemos trabajar tanto en formación como en élite.

–Dependerá de cada caso, pero ¿qué problemática es la más habitual que se encuentra?

–Un deportista al que trato me dice que sobre todo necesita acompañamiento, que se siente solo, que no tiene con quién hablar ciertas cosas. Se habla mucho del factor mental, pero... ¿quién trabaja el factor mental, las dudas? Un psicólogo trata de dar luz ahí.

–A menudo se dice que es un papel que cumple el entrenador…

–Nosotros necesitamos del entrenador, pero ellos muchas veces nos ven como una amenaza, cuando es una labor complementaria. El entrenador tiene que entender al deportista, pero el que trabaja la parte mental es el psicólogo.

–Hay coincidencia en que estamos en una sociedad que solamente valora el éxito, pero eso parece que se multiplica en el deporte, ¿no?

–Es un arma de doble filo. Pocos viven siempre en el éxito y serán muy felices. Pero no todo es blanco o negro, éxito o fracaso. Y hablar de eso genera mucha frustración al deportista.

–En la prensa no colaboramos muchas veces...

–No. Es que cuando se habla de éxito o fracaso solo hablamos de resultado, y hay muchísimo más que eso. El proceso hasta llegar a veces es bueno.

–¿Se puede enseñar a ser líder?

–Hay ciertas cualidades que hay que tener, pero también existe un porcentaje muy alto que se puede aprender si hay una base.

–Sus prácticas las hizo en el Atlético de Madrid de fútbol femenino. ¿Las mujeres tienen problemas diferentes a los hombres?

–Somos diferentes en cuanto a base genética. Yo me guío más por las personas que por el género. Depende del contexto, de temas familiares... No todos los hombres funcionan igual ni todas las mujeres funcionan igual.

–¿El fútbol como ‘deporte rey’ también exige otros códigos?

–Sin duda, por el foco y la visibilidad que tiene. Pero también tiene mucho oscuro. No solo hay que fijarse en los que tienen éxito, sino también hay muchos abajo que buscan conseguir los objetivos poco a poco. Y es complicado gestionar eso.

–Es también entrenadora de baloncesto, antes en el Plasencia y ahora en el Miralvalle. ¿Qué le aporta a su trabajo?

–Muchísimo, sobre todo en cuanto a la empatía con las personas. Me gusta relacionarme con ellas, pero sobre todo entenderlas. Mi perfil como entrenadora se relaciona con mi condición de psicóloga, pero eso no quiere decir que a veces no dé un chillido.

–¿Tiene algo de realidad el tópico de que los padres presionan de forma fanática a sus hijos aunque jueguen todavía en la base?

–Hay que tener mucho cuidado porque los que estamos alrededor podemos hacerle mucho daño a los niños. Padres y entrenadores tenemos que ir de la mano. Cuando soy entrenadora, intento inculcar unos valores. Si ellos no están de acuerdo, mejor que sus hijos no vengan conmigo.