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POLÉMICA POR LA ELECCIÓN DE PAÍS

"Es un asco", dice Salvini sobre la Supercopa en Arabia

La decisión de jugar el Juve-Milan en un país islámico levanta ampollas por la discriminación a las mujeres. El representante de la Lega asegura que ellas podrán entrar solas al estadio de Yeda

 

Aficionadas animan al Al-Ahli y al Al-Batin en el estadio de Yeda, a principios del 2018. - REUTERS / REEM BAESHEN

ROSSEND DOMÈNECH
03/01/2019

"Es un asco". Por una vez, en Italia todos están de acuerdo: deportistas, partidos políticos de la derecha, del centro y de la izquierda, sociólogos, antropólogos y ciudadanos de a pie. Menos la Liga y también, por el silencio que están guardando frente al gran escándalo que se ha armado, los industriales del país, primer socio económico de Oriente Medio.

La final de la Supercopa Juventus-Milan que el próximo 16 de enero se jugará en Yeda (Arabia Saudí), en la que las mujeres estarán separadas de los hombres, no será seguida por el ministro de Interior, el criticado Matteo Salvini, porque dice que  eso "es un asco". La expresidenta progresista del Congreso, Laura Boldrini, ha invitado a la Liga a "vender, si quiere, los derechos de los partidos, pero que no se permita trocar los derechos de las mujeres". "¿Hemos vendido siglos de civilización europea y de batallas a favor de los derechos de las mujeres por el dinero de los saudís?", acusa por su lado Giorgia Meloni, líder de la extrema derecha. Hay quien pide que se suprima el partido y quien exige que se devuelvan los siete millones de euros por jugarlo, que al final serán 21 millones porque el contrato prevé que el evento suceda durante tres años.

LAS EXPLICACIONES

La embajada saudí en Roma ha salido al paso de la ola de protestas anunciando que "las mujeres podrán ir solas al estadio". No ha precisado, por el momento, si después tendrán que seguir el partido en recintos separados de los hombres, tal como está previsto: una zona para 'singles' y una zona para 'families', la de niños y mujeres.

Gaetano Micciché, presidente de la Lega Calcio, se está desgañitando em estas horas con tuits, comunicados y entrevistas para explicar que, al contrario, la Supercopa en aquel país constituirá una novedad incluso para las mujeres. Escribe que "hasta el pasado año las mujeres no podían asistir a ningún evento deportivo, pero que desde hace pocos meses pueden acceder a amplios sectores del estadio, lo que han empezado a hacer con entusiasmo". Añade que la Lega está "trabajando para que en las próximas ediciones que jugaremos en aquel país las mujeres puedan acceder a todos los puestos del estadio" y ha precisado: "Las mujeres podrán entrar solas al partido, sin hombres que las acompañen, como se ha escrito para instrumentalizar la cuestión". Micciché termina triunfante  afirmando que "nuestra Supercopa será recordada por la historia como la primera competición oficial internacional a la que las mujeres saudís pudieron asistir en directo".  "Todos los cambios exigen tiempo, paciencia y voluntad de confrontación entre mundos distantes", ha zanjado.

En sus múltiples intervenciones, el presidente de la Lega ha reconocido haber consultado semanas atrás a la embajada italiana en Riad y ha declarado que "Arabia Saudí es el mayor socio comercial italiano en aquella área, gracias a decenas de importantes empresas italianas que exportan y actúan en el lugar", pero ha añadido también que "el fútbol no puede asumir una autoridad sobre temas de política internacional, como tampoco puede tomar decisiones que no respeten el ‘sistema país’. El fútbol no hace política -ha subrayado- pero tiene una función social, en este caso como vehículo de unión y comunidad entre los pueblos como no existe parangón en ningún otro sector".

Convencido de que "las costumbres de un país se cambian con el tiempo", Micciché ha dicho que "con el beneplácito de FIFA, UEFA y la Confederación Asiática, estamos yendo a disputar una competición de fútbol oficial en un país con sus leyes sedimentadas por años, donde las tradiciones locales imponen vínculos que no pueden ser cambiados de un día para otro". Y cita el ejemplo de que Arabia Saudí no concedía visados turísticos desde hacía tiempo, mientras que el fútbol ha traspasado estos vínculos y qe "quien querrá podrá venir del extranjero para ver el partido gracias a un permiso vinculado a la entrada".

 

LA CONTESTACIÓN

Las largas y detalladas explicaciones del presidente de la Lega no han convencido a todos los italianos, que siguen protestando por la desigualdad de las mujeres en aquel país. "El fútbol, siervo de los negocios, de las televisiones, de los millones, va a jugar la Supercopa en un país islámico en el que las mujeres no van al estadio si no son llevadas de la manita por los hombres", ha insistido el ministro Salvini.

"El silencio sobre las violaciones de los derechos humanos no se compra a ningún precio", ha publicado Amnistía Internacional de Italia, enumerando las numerosas violaciones cometidas por Arabia Saudí, desde el conflicto en Yemen hasta las condenas a muerte, pasando por las mujeres encarceladas después de haber conseguido el derecho a un carnet de conducir, la muerte y troceamiento del cadáver del periodista Jamal Khashoggi y los detenidos solo por disentir de las políticas de aquel país. "Por 21 millones de euros se puede cerrar un ojo", termina el comunicado. "¿De qué nos maravillamos?", escribe la antropóloga Tiziana Ciavardini, constatando que "una rica petro-monarquía-wahawita nos ha literalmente comprado, a despecho de los derechos y de los valores universales".