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LOS MUNDIALES DE ATLETISMO DE DOHA

Un horno para fondistas y marchadores

Los atletas que han competido fuera del estadio son quienes más han sufrido las condiciones extremas de Doha, con 30 grados y 70% de humedad

 

Atletas en acción en el estadio Khalifa de Doha en el Mundial. - ALI HAIDER (EFE)

Gerardo Prieto
04/10/2019

Vencer al calor y la humedad. Ese ha sido el reto de atletas y entornos médicos para soportar con dignidad el infierno de fondistas y marchadores en la Corniche de Doha. El tormento finaliza hoy con la disputa del maratón masculino. Comenzó hace ocho días con el femenino.

La maratoniana Marta Galimany fue la primera española que se enfrentó al infierno de calor y humedad en Doha. Había estado un mes y medio antes y no tuvo reparos en afirmar que las condiciones asustaban. Salió bien parada de su desafío al lograr acabar decimosexta y el billete para Tokio. Galimany se preparó rondando en las noches tropicales del pasado verano en el puerto de Tarragona, emulando las condiciones de la bahía qatarí. Gracias a los técnicos sabía el ritmo a seguir y lo que tenía que beber para no deshidratarse. Dos horas y cuarenta de carrera a 30 grados y 75% por ciento de humedad.

"UNA NOCHE LARGA"

Faltaba lo más temido, los 50 kilómetros marcha, una prueba que se alarga más de cuatro horas. Ha sido una noche muy larga". Así la describió el único atleta que ha intervenido en trece mundiales, el español Jesús Ángel García Bragado, 50 años el próximo 17 de octubre y finalista al lograr la octava plaza tras cuatro horas y 11 minutos de marcha por el circuito de Corniche.

"Después de terminar la competición a altas horas de la madrugada, la fatiga del estómago, después de beber tanto líquido y el calor hizo que tuviera vómitos, no conseguía retener el líquido para recuperarme y tuvieron que ponerme lo habitual, un Primperán para poder asentar el líquido en el estómago".

Bragado es el participante más longevo en la historia de los mundiales y en este que finaliza mañana. Estuvo durante más de una hora sin poder articular palabra en la llegada. "Cuando salí del hospital de campaña estaba amaneciendo y me tuve que ir al control de dopaje. Tanta sudoración y los problemas estomacales hicieron que tardase mucho en tener orina suficiente para el control. El cansancio apenas te permite dormir y hoy toca hacer un poco de recuperación con presoterapia, tomar alguna aspirina que ayude a recuperar el cuerpo poco a poco".

Bragado recurrió a las instalaciones militares de Torrejón para adaptarse al calor y cuenta como tras un entrenamiento fuerte se sentaba en el coche, al sol con las ventanas cerradas, y aguantaba como podía sudando la gota gorda.

La española Julia Takacs, también octava en 50 km marcha, aseguró que había experimentado por primera vez la verdadera dureza de la prueba: "Nunca me había sentido tan mal. Esperaba estar un poco más arriba, pero competí bien, lo di todo. Hasta hoy no había experimentado algo así, tener que estar en la camilla un rato y con un dolor de piernas increíble. Sólo podía llorar, pero contenta porque no tenía más.

PEOR FUE EN SEVILLA-99

No todo el mundo opina lo mismo. El polaco Robert Korzeniowski, el mejor marchador de la historia (cuatro oros olímpicos y tres mundiales) considera que las condiciones climáticas en Doha "no son tan malas", que hay gran parte de "obsesión" en los atletas y recuerda que "lo de Sevilla (Mundiales 1999) fue peor.

Por supuesto que Qatar no es el lugar ideal para la marcha, para ningún evento de distancias largas, pero los 30 grados y un 70% de humedad son datos equiparables a los de otras grandes competiciones. Recuerden la humedad de los Juegos de Atlanta-96, bien conocida por Chuso García Bragado, que se retiró, o por Valentín Massana, que ganó la medalla de bronce. Los Mundiales de Tokio-91 también fueron algo extremo: 30 grados y casi el 100 % de humedad, más duro que aquí. El soviético Aleksander Potashov ganó en 3h53 minutos.

Los marchadores españoles de 20 kilómetros que habrán competido esta pasada madrugada- también se han preparado como Bragado. Álvaro Martín y Diego García, campeón y subcampeón de Europa, respectivamente, han estado en guerra contra el calor tras pasar por el termotrón, la cámara acorazada del Ejército del Aire en Torrejón en la que se reproducen las condiciones ambientales a voluntad del usuario.

El campeón del mundo en Pekín 2017, Miguel Ángel López, eligió su calurosa Murcia para la adaptación. Yo pude con los chinos en China, sí, dice López, de 31 años, medallista ya en Moscú 2013, cuando los rusos dominaban el evento. Pero en Pekín no tuve los mismos problemas que esperan aquí. Allí el clima fue más benigno, sin los mismos calor y humedad, y yo estaba en mi mejor momento. Aquí nos esperan condiciones extremas".