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EL PROTAGONISTA EN EL DEPORTE EXTREMEÑO

El internacional entusiasta

El jugador de fútbol sala Miguel Muñoz, con raíces en la localidad pacense de Cabeza del Buey, cuenta orgulloso sus orígenes y su vínculo sentimental a través del torneo que él mismo organiza

 

El torneo 8 En la presentación del maratón de fútbol sala. - CEDIDA

En la pelea 8 A la derecha, en uno de los cientos de partidos que ha disputado en competición nacional. - CEDIDA

José María Ortiz José María Ortiz
10/07/2019

Un buen día, sus padres, naturales de Cabeza del Buey, decidieron emigrar. Lo hicieron a Alcalá de Henares, «buscando un mejor futuro», dice el protagonista, Miguel Muñoz Martín (1981), madrileño que se siente también extremeño y que arrastra una bonita historia de amor al fútbol sala al tiempo que a sus raíces. En su pueblo pacense de origen este talentoso ala pívot organiza este próximo fin de semana, y van cinco, un maratón de un deporte en el que lo ha sido todo, incluido internacional. Todavía sigue en activo, dándolo todo en un histórico, el O Parrulo de Ferrol.

«El torneo viene de mi idilio con Cabeza del Buey, del que estoy profundamente orgulloso y del cual me siento. Mi mujer es de allí, mis padres y mucha de mi familia es caputbovense. Muchos, o todos, diría yo, los veranos allí desde pequeño con mis queridos abuelos. Cuánto se les echa de menos, veranos de torneos, también en pueblos de alrededor.... mi hermano y yo hemos intentado llevar el fútbol sala al pueblo con campus de niños, involucrándonos en lo que podemos siempre». Muñoz es, evidentemente, un enamorado de la localidad pacense. Así lo expresa, sin remilgos.

Los nombres afloran. Alejandro (ha sido jugador del Cáceres Uex), Xoxe, Joaquín (también jugador de Cáceres), Cristian, Socio, Jesús (de Peñalsordo, y ha sido jugador del filial de Movistar Ínter), su hermano Alberto, Campi, Marcos, Javi Pajarillo, su querido hermano Alberto (un accidente de tráfico le cambió la vida, hoy es quien entrega el trofeo de campeón en el torneo), y tantos más... han estado ahí, «cosa difícil, orgullo de hasta dónde hemos podido llegar, y hablo en plural porque no soy yo solo», afirma.

Más nombres

Su mano derecha. Carlos Luque, «y toda la organización», explica, «somos una familia: Alejandro, Xoxe, Cristina, Simanca, José, Josevi, Alberto, y ahora con Luisma y Marta, todos gente del pueblo. No me olvido de mis árbitros, federados, la mayoría residentes en Cáceres: Miguel Ángel Polo, Borrego, Vizuete, Escolar, nuestros mesas, Tony y Angel, y este año Julián Polo, enormes personas, saben que siento una enorme satisfacción de contar cada año con ellos».

«Esperamos con los nervios de siempre ofrecer lo mejor a los nos visitan, pero también a los equipos locales, y que sea un fin de semana para que todos acudan al pabellón a disfrutar», añade. También agradece la «apuesta firme del Ayuntamiento de Cabeza del Buey, tengo que acordarme de Santamaría, antiguo concejal de Deportes. Con él empezamos, y también Andrés Ledesma, el actual, y con el que hemos realizado 4 ediciones»,

Miguel Muñoz cuenta su intensa vida, ya desde Madrid. «Allí nacimos mi hermano mayor, César (también profesional de fútbol sala y actualmente secretario técnico de Movistar Ínter) y yo, primero viviendo en Usera, para posteriormente asentarnos en Alcalá de Henares, donde dimos nuestras primeras patadas al balón, y donde además nos otorgaron un reconocimiento cuando fuimos campeones de la Copa de España en 2006, con Lobelle de Santiago y nos dieron el Premio Cervantes como mejores deportistas alcalaínos». Muñoz es pura pasión.

En Torrejón de Ardoz le llevó Felipe Velayos en el colegio Diego Lainez, «y un paso por el fútbol. Fui a entrenar a la antigua Ciudad Deportiva y estuve 4 meses con el Madrid». No cuajó. «Seguí jugando a fútbol, y no dejé el fútbol sala, de ahí que tuviera que dejar otro deporte que me apasionaba, el judo», relata.

Tras jugar en cadete con el Alcálá, quiso centrarse en el fútbol sala. «Hice mi primera pretemporada con un equipo profesional, el Caja Segovia, quien quiso llevarme era su entrenador, Jesús Candelas, el que preguntó a mi hermano (era jugador de ese club) por un hermano que tenía y que le habían dado buenas referencias», añade el deportista.

«Por estudios seguí en Madrid y fiché por los juveniles de Movistar Ínter. Dos años en ese gran club, el primero subiendo al primer equipo de la mano del que sería mi representante más tarde y por supuesto mi amigo, David Córdoba; el segundo hice pretemporada con el primer equipo, con Jesús Candelas. Alternaba entrenamientos desde que llegué con el primer equipo y el juvenil, selección madrileña, siendo campeón de España el primer año...»

Hubo un antes y un después. Ahí dio el paso definitivo. «Mi último año de juvenil ya emprendí la aventura para dedicarme a esto profesionalmente, yéndome a Jerez de la Frontera de la mano de un entrenador que quiso llevarme allí, Luis Fonseca, actual seleccionador de Arabia Saudi, para jugar en lo que por aquel entonces era primera división, selección andaluza...

Clubs y técnicos

La lista se amplía exponencialmente: El Ejido, Ourense (División de Honor), Avilés («todos con un entrenador del que aprendí mucho, Ramiro López, actualmente en Kuwait»); Córdoba (Segunda) con Sidney Valido; Las Rozas (Segunda), «con otro gran entrenador, Juanlu, ahora en Peñíscola, para asentarme en Galicia·, primero en Lobelle de Santiago, de la mano del exseleccionador y actual secretario técnico federativo, José Venancio López, cuatro años ahí, donde conquisté títulos importantes, campeón de Copa de España, Recopa de Europa, Copa Xunta,y donde fui internacional por España... tres buenos años en Lugo (nació mi hija Carlota en 2011) de la mano de Bruno García (seleccionador de Japón), dos años en Zaragoza, con Santi Herrero de entrenador, ganando varias copas de Aragón y clasificándonos para Copa y playoff».

Un 6 de agosto de 2013 emprendió la aventura rusa, «complicada por dejar a mi familia, al Nueva Generación». Fueron cuartos y llegaron a cuartos de copa, pero todo se vio truncado por una rotura de tibia y peroné «tras una patada». Sucedió un infausto 11 de enero de 2014. «Volví a operarme a España y estar cerca de los míos, mención especial para Fernando García de Lucas, el doctor que me operó, meses largos y duros; me instalé en Lugo, y mis inseparables Rubén Felpeto (fisioterapeuta), y Xabi López (preparador físico); si aún estoy hoy jugando a este nivel, es gracias a ellos tres», relata.

Tras recuperarse «acortando plazos y muy bien», fichó por el navarro Burela (Primera División), otra vez de míster a Juanlu, «que apostó por mí y sabía que iba a estar al 100% tras la lesión, mucho que agradecerle al él y al club. Nació mi hijo Miguel,...y de ahí a asentarme en Lugo, donde me convenció un gran entrenador y amigo, Diego Ríos, ahora en el Levante. 4 años en O Parrulo consiguiendo un maravilloso ascenso Primera , copas diputación, copa Xunta...hasta hoy. Miguel Muñoz, Cabeza del Buey y el fútbol sala, siempre en conexión.