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El Mérida recupera el bronce y el Badajoz vende caro su adiós

Los romanos suben, los pacenses son eliminados y no consiguen pasar ni Cacereño ni Coria

 

Aficionados del Moralo, el sábado en Barcelona. - MORALO CP

Imagen del Villarrubia-Coria de ayer. - RUEDA VILLAVERDE / LA TRIBUNA DE CIUDAD REAL

José María Ortiz José María Ortiz
03/06/2019

Cerca de las 22.25 horas, un lanzamiento de penalti transformado por Alex Jiménez provocaba la lógica euforia. El Mérida acababa de superar al Socuéllamos tras un partido sin goles y conseguía recuperar la Segunda B justo un año después de perderla ante el Coruxo. Fue, sin duda, la mejor noticia para el fútbol extremeño del domingo, que tras el pase del Moralo ante el Horta del sábado (0-1) ayer vivió las eliminaciones del Badajoz (fase de ascenso a Segunda con un enorme partido en Logroño y puede que un injusto 3-3) y del Cacereño y el Coria, que tendrán que esperar al menos una temporada para ascender a la categoría de bronce tras ser eliminados en durísimos partidos, el primero en casa ante el Formentera y el segundo fuera ante el Villarrubia manchego.

Santi Amaro, técnico del Mérida, logró su objetivo. Y con él sus aplicados soldados en el vestuario, una directiva que creyó en él y una afición detrás. El equipo romano hizo buena la ventaja de jugársela a una carta tras lograr el título. Costó lo indecible, pero se logró ante un rival con muy buenos futbolistas. Como consecuencia de ello.

El subcampeón de la Tercera, el Cacereño, pagó caro su mal inicio de partido (0-2 en el minuto 18) y, pese a su esfuerzo de empatar en el segundo tiempo (2-2), se quedó en la estacada al no hacer siquiera un gol más. Mal balance para el año del centenario. Una lástima para el decano del fútbol regional, al que históricamente persigue una maldición futbolística en momentos claves, la mayoría con resultado negativo. Muy fuerte el palo.

El Coria, mientras, llegaba a Villarrubia de los Ojos sin mucha presión, pero con muchas ganas tras el 1-1 de la ida. El equipo de Miguel Rubio dominó buena parte del encuentro, pero terminó superado por su rival, especialmente tras la expulsión del centrocampista Fuli en la recta final.El entrenador, Miguel Rubio, cumplía su quinta y última temporada por el momento en el club celeste. Los jugadores ya conocen que no renovará porque cree haber cumplido una etapa.

En Badajoz se ha disfrutado hasta el final y se tuvo la clasificación para la segunda ronda de ascenso, pero un penalti estropeó todo, después de que los extremeños se pusieran 2-3. En cualquier caso, espectacular temporada.