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LA SORPRESA EN LA TERCERA EXTREMEÑA

Miajadas, el «bloque» inesperado

El equipo de Carlos Pizarro aguanta a Villanovense y Moralo como únicos conjuntos del grupo XIV con pleno de puntos. Su entrenador resalta la unión y la humildad del club y sus fieles como clave para el éxito, aunque avisa que la salvación es la meta

 

Unidos 8 Los jugadores del Miajadas, agradeciendo el apoyo de sus aficionados. - DAVID JIMÉNEZ / CD MIAJADAS

JOSÉ MARÍA ORTIZ deportes@extremadura.elperiodico.com CÁCERES
10/09/2019

«La clave es que somos un bloque. Los jugadores, los técnicos, los aficionados, los directivos…». Carlos Pizarro Delgado (25 de enero de 1989) está feliz. El entrenador del recién ascendido Miajadas disfruta, como tanta gente en la localidad cacereña, del ‘pleno’ del equipo, con nueve puntos en tres encuentros. Solamente Villanovense y Moralo, pero esto puede ser más normal por ser favoritos a estar arriba, pueden alardear de ello. Él, en cualquier caso, pone freno a la euforia, mala consejera en equipos de perfil modesto, como el suyo.

«A priori la permanencia es el objetivo principal. No hay que olvidarlo, aunque yo me considero una persona muy ambiciosa y voy a intentar estar con el equipo lo más alto posible», subraya el técnico, un hombre joven pero con una experiencia y unas inquietudes vitales y profesionales que le han llevado a entrenar en el Nervión sevillano, y también, en ese afán aventurero e inquieto que le caracteriza, muy lejos: en la República Checa y en Kuwait. Y todo ello con un afán: formarse.

Visión global

Extrovertido, pasional, diferente, este maestro de Educación Física al que el fútbol se nota a la legua que vive con extrema intensidad. Ello se plasma en la cantera miajadeña, que coordina con verdadera satisfacción. «Me siento muy considerado dentro de lo que es el club», agrega. Sus éxitos son evidentes, con el anterior ascenso del juvenil y del equipo de Tercera hace unos pocos meses.

«Lo más importante para proyectos como éste es la humildad y el trabajo». La filosofía radica ahí, expone alguien que se ha levantado acalambrado «por la tensión» de un partido, el disputado ante el Llerenense, en el que su equipo peleó un triunfo (2-0) que le hace estar más cerca de la verdadera meta. Como ocurre con su propia carrera, «te tienes que forjar» para alcanzar esos objetivos, afirma con indisimulada convicción.

«Me gustaría dedicarme profesionalmente a esto», se dijo en su día Pizarro. «Antes de los 35 años tendría que estar entrenando en Tercera; si no, tendría que dedicarme a mis clases y a mis oposiciones». Es evidente que está en el buen camino para cumplir su sueño. Como su Miajadas, de momento el outsider de la Tercera extremeña. El fútbol tiene estas grandezas.