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Multitudinaria despedida

Miles de personas pasan por el estadio Sánchez Pizjuán para decir adiós a José Antonio Reyes

 

El féretro con su imagen y las copas que ganó con el Sevilla. - GONZALO VACA

Luis Rubiales habla con jugadores del Extremadura. - GONZALO VACA

EFE / RODRIGO MORÁN
03/06/2019

La capilla ardiente del futbolista José Antonio Reyes reunió ayer a miles de aficionados y a numerosas personalidades del mundo del fútbol en el estadio Sánchez Pizjuán del Sevilla, el club donde se formó y en cuyo primer equipo militó ocho temporadas. Hubo además una amplia representación del Extremadura, el equipo en el que militaba.

Los restos mortales de Reyes, fallecido el sábado en un accidente de tráfico, llegó sobre las 17.30, con una hora y media de retraso sobre el horario previsto, ya que unos trámites judiciales en el Instituto de Medicina Legal demoraron el traslado del féretro.

El público que aguardaba en el recinto --pese a los casi cuarenta grados de temperatura– recibió con ovaciones a los representantes de los diversos clubes que acudieron a homenajear a Reyes, especialmente a la delegación del Real Betis que encabezó su presidente, Ángel Haro.

«Hoy no hay colores, solo dolor», declaró Haro en presencia, entre otros, del exfutbolista Rafael Gordillo y del capitán de su equipo, Joaquín Sánchez, quien coincidió con Reyes en la selección nacional y que se mostró muy afectado por el fallecimiento de su compañero.

También representaciones de los clubs en los que jugó, como el Benfica por el Real Madrid, a cuyo frente estuvo su presidente, Florentino Pérez.

«Hemos venido a mostrar nuestras condolencias a la familia, al club donde se formó como persona y deportista, el Sevilla, a sus amigos y a todos. Deseo a la familia todo el ánimo, y que tengan la satisfacción de que sepan que era un futbolista que estaba en el corazón de todo el mundo», explicó Pérez.

El dirigente del Real Madrid, club en el que militó la temporada, 2006-07, en la que dos goles suyos en la última jornada le valieron el título de Liga, recordó «su manera de ser», ya que «transmitía talento y felicidad, que era lo que definía a Reyes como jugador y como persona».

Por su parte, Sergio Ramos, capitán madridista y excompañero de Reyes, confesó vivir «uno de los momentos más tristes para todo el sevillismo y para los amigos» del utrerano, entre los que se contaba, ya que «estas sorpresas no tienen justificación ninguna y son imposibles de superar».

RECONOCIMIENTO FEDERATIVO / El presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, anunció la concesión de la Medalla de Oro y Brillantes a JReyes, que le será impuesta a título póstumo el 21 de junio.

Además de seguidores del Sevilla, en las largas colas que se han formado para desfilar ante el ataúd donde reposaban los restos mortales del futbolista han aguardado aficionados de otros equipos como el Extremadura o el Córdoba, así como a numerosas personas ataviadas con prendas del Real Betis.

También estuvieron en el antepalco del Sánchez Pizjuán el madridista Dani Ceballos, el atlético Víctor Machín ‘Vitolo’ y el exsevillista Vicente Iborra, entre otros muchos futbolistas.

No faltó Iván Rakitic, jugador del Barcelona y que coincidió con Reyes en su segunda etapa en el Sevilla. Recordó a alguien «muy familiar» que «cuando volvió, era como si volviera el capitán del barco. Aparte de haber nacido aquí, tenía una relación muy cercana con toda la gente. Era único en todos los sentidos». También aseguró que el utrerano fue «uno de los jugadores con más talento de toda España, marcaba la diferencia».

Unos emocionados Joaquín Caparrós y el expresidente del Sevilla José María del Nido visitaron la capilla ardiente, al igual que el exentrenador de baloncesto Javier Imbroda, ahora consejero de Educación y Deporte de la Junta de Andalucía.

Hoy hará su último viaje. Los restos mortales de José Antonio Reyes, fallecido a los 35 años, fueron velados la pasada madrugada en el salón de plenos del Ayuntamiento de Utrera, su localidad natal. Hoy será la misa funeral y después se prevé que sea incinerado en una ceremonia reservada para familia y allegados.