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tenis 3 El momento del deportista español tras su decimonoveno triunfo en un gran Slam

Nadal asume estar «tocadillo» tras el desgaste de Nueva York

El balear descansa en su casa de Manacor mientras programa sus próximas citas

 

IDOIA NOAIN
11/09/2019

Para subir a lo más alto hay que preparar el cuerpo y la cabeza, pero para descender también, especialmente si hay nuevas cumbres en el horizonte y se quiere llegar en plena forma a atacarlas. En eso está Rafael Nadal, que el lunes de madrugada, solo unas horas después de escalar a los 33 años hasta su cuarto Abierto de Estados Unidos, el decimonoveno grande de su carrera y el quinto que logra tras cumplir los 30 (un hito en el tenis), cogió un avión para regresar a Mallorca e iniciar la recuperación, física y mental.

Tras el agónico aunque triunfal maratón de casi cinco horas ante Daniil Medvedev, guinda a varias semanas de exigencia y tensión, sigue «cansado», «tocadillo», según reconoce en una conferencia telefónica con enviados especiales y corresponsales. Está también, no obstante, listo para rehabilitarse físicamente y, sobre todo, descansar mentalmente, un reposo que se logra «con un poquito de sensación de libertad, de poder hacer las cosas un poquito más a tu aire».

LA DAVIS DE MADRID / De cómo vaya todo ese proceso doble y de una conversación con su equipo para marcar objetivos dependerá el calendario para el resto de temporada y la planificación del próximo año. Ilusión por jugar la Copa Davis en Madrid hay, pero el de Manacor no menciona esa cita cuando enumera lo planificado por ahora: seguro que la Laver Cup, este mes en Ginebra, y «más o menos fijo» el Masters y París Bercy, después de su boda.

Todo responde a esa filosofía Nadal de no dejar que nada ni nadie fuera de sí mismo y su círculo más cercano sume un gramo de presión. Y recurre a ese argumento cuando se le vuelve a recordar lo cerca que está del número 1 que tiene Djokovic. «No es mi gran objetivo ni lo ha sido», asegura. «Estoy muy feliz pero no es algo que pueda permitirme perseguir a estas alturas de mi carrera. No puedo perder el tiempo en intentar ser número 1, tengo que estar lo mejor preparado posible para jugar al máximo nivel las semanas que compito. Si eso me lleva al 1 bienvenido, pero si no, yo tengo que hacer mi camino».

Libre de lesiones, se sabe en «un momento bueno». Y aunque empieza una respuesta con un «no me siento mayor», tampoco pierde de vista la realidad. «Soy consciente de que los años pasan. Hay que cuidarse más, elegir mejor. Cuando eres más joven puedes ir jugando y jugando; cuando te haces un poquito más mayor tienes que ser más selectivo y más listo a la hora de elegir».

Y así explica haber ido «reduciendo el calendario» y acortándolo (11 torneos por ahora este año). O que ahora haga «preparaciones más específicas». Resultados le ha dado. Y ha podido superar intensos retos como el épico choque con Medvedev, un clásico inmediato que resta argumentos a quienes proponen acortar los partidos a tres sets.