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tiro con arco 3 el momento del deportista olímpico extremeño

El nuevo Yiyo Fernández

El arquero cacereño, que pensó en abandonar en 2017, cuenta su evolución hasta entrenarse a sí mismo

 

El nuevo Yiyo Fernández -

José María Ortiz José María Ortiz
28/05/2019

El pasado fin de semana, Antonio Fernández, ‘Yiyo’ (Cáceres, 12 de junio de 1991) se ha vuelto a sentir feliz creyéndose capaz de volver a estar entre lo más granado del tiro con arco nacional. «Hemos estado ahí, con los mejores». El extremeño ha sido tercero en la Copa de España y sueña con su gran desafío: lograr una plaza para participar en los Juegos de Tokio 2020. Por qué no creerlo ciegamente si estramos ante alguien que ha conseguido la mejor clasificación de la historia a nivel individual de un arquero español al finalizar noveno en la cita olímpica de Río 2016.

Hace un par de años diferentes problemas le hicieron plantearse dejar un deporte en el que ha completado tantos éxitos nacionales e internacionalidades que ni siquiera tiene en su cabeza el balance matemático. «Sí, lo pensé en el 2017», dice cuando se le cuestiona sobre si amagó con una retirada prematura, pero emergió cual ave fénix, reforzado por la ayuda «de la gente que está conmigo» y por su propia y proverbial personalidad.

SIN MIRAR ATRÁS / «No quiero mirar atrás. Ahora estoy muy fuerte. Aquello fue una experiencia que me valió para después». El deportista extremeño dice tener «totalmente olvidados» los problemas que pasó. Rompió con aquello, comenta, sin secuela alguna, justamente lo contrario, «ya que lo que ocurrió me enseñó mucho para el resto de mi vida, estoy convencido».

Es el ‘nuevo’ Yiyo, que incluso se ha hecho entrenador en el último año. «Yo mismo me entreno, jaja», dice relajado mientras sale de una reunión de la empresa en la que trabaja. En esto también ha cambiado, ya que este ingeniero se ha incorporado en labores de logística a una empresa multinacional que le permite compatilizar las dos facetas.

Como competidor sigue en el pacense IBM Marwan, club al que fue después de dejar a un lado al San Jorge, su casa de toda la vida «y con licencia extremeña, por supuesto». Vive en Madrid, pero ya no en la Residencia Blume, en un centro de alto rendimiento «en el que ya no entreno desde hace dos años». Y es que vive en su piso con su pareja «y cuatro o cinco veces a la semana voy a Alcalá de Henares». Allí entrena en el club Sagitta, «uno de los mejores de España y con grandes instalaciones».

«Tengo que devolverle al tiro con arco todo lo que me ha dado», afirma sobre su nueva faceta de entrenador. Su equipo de trabajo se completa con su ‘mental coach’ «de siempre», el cacereño Eduardo Hernández, un nuevo preparador físico y un fisioterapeuta con los que coordina su trabajo. «Estoy tres horas cuatro o cinco días por semana y me va muy bien», razona.

Yiyo, actualmente sexto jugador del ranking nacional, asume que «tener menos volumen de entrenamiento» y los diferentes cambios que se han producido en los dos últimos años le han hecho bajar sus opciones de estar más arriba en el escalafón, pero que en absoluto es tarde para su verdadera meta, que según él está al alcance.

Él mismo lo repite a modo de mantra. «Nos lo vamos a jugar en 2020, en las cuatro pruebas de la copa del mundo», comenta sobre la cita olímpica y las posibilidades que tiene de repetir conseguir una plaza para lo más apetecible de una carrera de su perfil de estrella de un deporte que no es de masas.

El camino es complicado, en cualquier caso. España se jugará con sus tres arqueros seleccionados (él no está ahora, pero dice que sus posibilidades siguen estando intactas) tener plaza directa para la cita japonesa. A partir de entonces se iniciará una lucha importante entre los mejores para, como equipo o individualmente, cumplir el sueño de ir a otros juegos. Explicar ese camino es poco menos que una tarea de especialistas, entre otras cosas porque ni siquiera se han establecido los criterios, algo que el propio arquero extremeño está esperando para enfocar definitivamente su preparación.

Es el nuevo Yiyo, el hombre que ha sucedido al jovencito que lo ganaba todo. Que ya es alguien que, a sus 27 años, ha ampliado perspectivas y que, como casi todo el mundo, ha tenido su momento bajo. Él, desde luego, tiene la mejor expectativa.

«Desde hace doce años» disfruta de su condición de internacional. Está en un momento complicado de su carrera, pero insiste en que está a tiempo de todo en ese nuevo status en el que él se ha instalado al dar un profundo cambio en su vida con el que quiere dar en la diana.