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ÚNICO JUGADOR EXTREMEÑO EN LA MÁXIMA CATEGORÍA

‘Producto CAR’ en Euskadi

El cacereño ‘Pepelu’ Abecia, de 27 años, juega desde el pasado verano en el Hernani de la División de Honor de rugby. «No esperaba llegar a este nivel», dice. Es enfermero y vive en Pamplona

 

'Pepelu' Abecia -

Javier Ortiz Javier Ortiz
19/10/2019

A José Luciano Abecia López (Cáceres, 9-3-1992) no le gusta darse importancia, pero puede presumir de ser único en algo: en la actualidad es el único extremeño que juega en la División de Honor de rugby. Milita en las filas del Hernani, una entidad de gran tradición en Euskadi que pelea por la permanencia.

‘Pepelu’, como todos le conocen, llegó el pasado verano procedente del CAR Cáceres, el club en el que se inició en su deporte ya algo mayor, con 17 años. Había conseguido un trabajo en Pamplona como enfermero y recibió con sorpresa el interés del Hernani, a 75 kilómetros, a través de su excompañero Diego Levin. «Me invitaron a entrenar y me quedé. Voy a entrenar con ellos un par de veces por semana y otros días lo hago por mi cuenta, sobre todo a nivel físico», dice. Es de los pocos jugadores no vascos de la plantilla. «Es un club en el que nadie cobra nada, uno de los pocos de División de Honor en los que eso es así todavía. Es muy casero, con muchísima afición. Y me he integrado muy bien. Los chicos son estupendos, muy abiertos conmigo», añade.

Titular... pero derrotado

De momento, ha sido titular en todos los partidos y hasta ha conseguido un ensayo, aunque en el polo negativo el equipo se debata en las últimas posiciones de la tabla con solo dos puntos. Dos de las derrotas se han producido por ajustadísimos 20-21 (contra Complutense Cisneros) y 21-20 (en la visita al Aldro Energía). «Está siendo una experiencia muy motivadora. Llegar a este nivel era algo que deseaba, pero realmente no lo esperaba», confiesa un hombre que dice que el rugby es la «mayor pasión» que ha encontrado en su vida.

Su experiencia se reducía a la División de Honor B con el CAR. Anteriormente había hecho atletismo («era bastante torpe y descoordinado»). Con su 1,95 de estatura y una planta espectacular, llevaba unas temporadas destacando como segunda línea, sobre todo saltando en las ‘touches’. No ve probable el salto al profesionalismo. «Con 27 años me gustaría, pero ya me implicaría ir a otro equipo y otro tipo de obligaciones. Esto me hace ilusión, pero no tengo intención de ganarme la vida con el rugby», apunta Abecia.

No pierde de vista lo que sucede en su equipo de origen, que ha empezado con bastante buen pie la temporada. No parece difícil que algún día regrese a sus filas, pero mientras tanto va disfrutando enfrentándose a los mejores.