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EL PROTAGONISTA EN LA TERCERA EXTREMEÑA

Teto, a corazón abierto

El talentoso jugador del Coria, máximo goleador del grupo, explica por qué no ha triunfado en un club importante. Cuenta cómo en el Valladolid el tabaco y sus faltas de disciplina le cerraron el paso a la élite

 

En su pueblo 8 Teto, en la plaza de El Batán, ayer. - CEDIDA

En su estado natural 8 Con Isma Cerro, hace siete años, tras anotar un gol al Real Madrid. - JOSÉ MANUEL RUBIO

José María Ortiz José María Ortiz
06/11/2018

«Pese a que muchas veces me he confundido y me he perjudicado a mí mismo, no me arrepiento de nada de lo que he hecho en mi vida, ni en el fútbol ni en ninguna otra cuestión. Hasta las equivocaciones me han hecho ser lo que soy hoy en día, no sé si mejor o peor persona o mejor o peor jugador, pero yo mismo», Carlos Alberto Carrasco, ‘Teto’, habla desde la plaza de su pueblo natal, El Batán, de siete intensos años, los últimos, desde que el Madrid y el Barcelona se interesaron por él por su excelente desempeño en el Diocesano juvenil («me dicen que algún ojeador me vetó», comenta sin rigidez), su abrupto paso por el Valladolid y su actual condición de ‘pichichi’ de la Tercera en el Coria.

«Lo que más me ha fallado es que creo que tuve que salir del pueblo antes. Al Dioce me fui con 17 años. Quizá me hubiera ido mejor si me hubiera ido con 14 años». Habla el extremo de madurez y de la toma de decisiones acertadas o no. Mucho ha pasado en este tiempo, desde que era adolescente, pero él se encuentra en un status inferior a lo que su talento futbolístico guardaba. Y guarda. Que se lo pregunten cada fin de semana a los defensas que le marcan.

Asegura que en su primera etapa como jugador se tomaba la vida como un adolescente, «con todo lo que ello conlleva». Y él lo cuenta, sin tapujos, por primera vez públicamente en este periódico. Sorprende (no tanto para los que conocen) su absoluta apertura a la hora de tratar ciertos temas. Y también asumir todas las responsabilidades desde el inicio.

Felicidad

A sus 24 años, Teto apechuga con todo lo que le ha ocurrido, y lo hace con naturalidad, incluso afirmando que «soy feliz con lo que tengo», que es una mensualidad del Coria que le da para su vida personal. «Si no estuviera en casa de mis padres...», acota Teto, un jugador que, confiesa, se hizo el lesionado en más de una ocasión en Valladolid para venir «de fiesta» a El Batán un fin de semana cualquiera de años anteriores. De todo ello sufre ahora las consecuencias: primero fue castigado con una salida temporal del club para venir al Diocesano de Preferente (hace seis años) y después para volver y no renovar en el Valladolid, donde había iniciado su periplo de manera fulgurante, anotando goles.

La ayuda en este tiempo ha sido mucha, ya desde su compañero Dani Aparicio, del que dice que «es lo más parecido a un hermano que tengo». Todo su entorno ha sido un plus para él. Por supuesto, agradece a sus padres su paciencia en cada momento complicado, al tiempo que anuncia que el próximo año quiere ir a Cáceres a estudiar. «Tengo la Selectividad aprobada y quiero hacer algo relacionado con la bolsa o algo parecido. Algún módulo... me gusta mucho, no sé».

Muy cariñoso siempre, incluso agradece la ayuda ‘infinita’ que le han prestado a alguien tan especial («es que tengo mucho carácter, sí») a entrenadores como el que tuvo en el Dioce, Adolfo Senso; el actual en el Coria, Miguel Rubio, ‘Miguelete’ («nos odiamos y nos queremos») o con Rubén de la Barrera, en el Valladolid, al que pese a dejarlo una vez en el banquillo (que desencadenó su rebelión) no tiene remilgos en decir que «quizá haya sido el mejor que haya tenido jamás».

«Yo sé que he tenido y tengo las condiciones para haber sido futbolista importante, no sé si de Primera, pero yo mismo me he cerrado el paso con cosas que he hecho». En Valladolid protagonizó episodios polémicos, cuando, siendo juvenil aún, le sorprendieron fumando una primera vez y otra vez le sometieron a un duro interrogatorio al descubrirse tabaco en su mesilla, días después. O cuando el año siguiente llegó «pasado de peso seis o siete kilos» a entrenar y que también se negó a jugar en el filial pucelano por un enfado puntual por ser suplente después de «haber sido el mejor de la pretemporada habiendo marcado casi todos los goles».

Teto es así. Teto es diferente. Único. El ‘Messi del Batán’, un estilista con el balón en los pies, acumula 8 goles en este inicio de temporada, el último en Montijo el pasado domingo que sirvió para vencer y consolidar el tercer puesto cauriense. «Sí, el gol ha sido mío, pero si Alex no para un penalti antes no hubiéramos ganado, creo».

El jugador es directo con y sin balón, pero también tiene evidentes trazas humildes. Habla sin ambages. No rehúye nada. «Llevo fumando diez años... me dicen que a lo mejor corro más y mejor si lo dejo, pero como no lo he dejado no lo puedo saber». Genio y figura un tipo que asegura que «los entrenadores me han enseñado a fitrar pases o colocarme, pero no a regatear. Eso es innato y yo lo sé».

A la feria cada año

Habla Teto de su fichaje por el Valladolid en su tercer año como juvenil, que se produjo después de que se hablara con el Madrid o el Barcelona («me dice alguno en el pueblo que no fui al Madrid por ser del Barça»), afirma con ciertas dosis de sorna. Burgui e Isma Cerro, sus amigos y compañeros en el Diocesano, sí fueron. Con ellos y con el resto de futbolistas de aquella generación sigue disfrutando cada año de la feria de Cáceres.

Él se fue a Valladolid «tan feliz». Antes hubo algún episodio como la no asistencia a una fiesta de la primavera de Cáceres «porque Fito (el entrenador) me llamó y me dijo que me tenía que cuidar y no salimos». Con él, Burgui, Jorge Perla y Luis Delgado, que vivían también en la residencia de la Universidad Laboral. Le había hecho dos goles al Madrid, que ganó por 4-5 con gol de Mariano en el 93.

Toni Villa, uno de sus grandes amigos, es titular con el Valladolid en Primera. Teto está en el Coria, pese a que todos los entrenadores han destacado su talento. «Hombre, pues claro que me gustaría», dice cuando se le plantea sobre si le motivaría dar el salto. Aún es joven, pero todo aquel que le quiera lo tiene que hacer entendiendo bien con qué se encontrará. «Este año he tenido una propuesta de un buen proyecto, nuevo, pero estoy bien en Coria», comenta.

De todos modos, él no cierra puerta alguna. «No lo sé, si sale algo bueno de Segunda B o por ahí...». ¿Más arriba? «¿Por qué no?». Teto ríe. Teto sabe que aún es joven y que ese futbolista que hizo dos goles al Madrid de Rubén de la Red tiene todavía vigencia, pese a su carácter indomable, su irrefrenable mal humor en ciertos momentos.