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Tiempo de reinventarse para la ‘niña de oro’

La medallista olímpica Nuria Cabanillas entrena a distancia a las niñas del Club Gimnasia Badajoz mientras piensa en el futuro post-coronavirus

 

Familia 8 Nuria Cabanillas con Marina y Leo, sus hijos. - CEDIDA

La exgimnasta con su hija y un cartel de apoyo a los 'heroes' de esta crisis. - CEDIDA

Con 15 años y 359 días se colgó una medalla de oro, la primera de la gimnasia española en unos Juego Olímpicos. Eso fue en 1996. Hoy, Nuria Cabanillas es entrenadora del Club Gimnasia Badajoz y coordinadora de eventos de la Federación Extremeña de Gimnasia, pero aquel año formó parte de aquella selección de gimnasia rítmica bautizada como Las Niñas de Oro que en Atlanta dio a España su éxito más inesperado.

Ahora, confinada como medio planeta, habla de la necesidad de reinventarse a la que aboca la actual situación, a la necesidad de crear nuevos proyectos e ideas para seguir adelante cuando el miedo al coronavirus acabe. Lo dice rotunda, convencida, segura de que será lo que ella, que forma parte de esos más de tres millones de trabajadores autónomos que tiene España, deberá hacer cuando se levante el confinamiento y la rutina vuelva a abrirse paso.

Mientras, intenta que Marina 6) y Leo (3), sus hijos, se mantengan activos y motivados, igual que sus niñas del Club Gimnasia Badajoz, para que sigan entrenándose y están ligas para cuando todo vuelva a la normalidad. «No siempre se fácil», asegura en referencia al trabajo de mantener la motivación. «Las dos primeras semanas, cuando esto era algo novedoso, no había problemas. Pero cuando esto se ha convertido en una monotonía es más difícil».

Ella, que desde el 13 de marzo está en el campo con su pareja y sus hijos («parece que lo estábamos presintiendo, vinimos para pasar el fin de semana y nos hemos quedado aquí»), planifica los entrenamientos y se los manda a una compañera, que es la que hace videollamadas para supervisar a las niñas. «El campo está muy bien, nos da libertad, pero las posibilidades de conectarse con el exterior son menos», dice, risueña, en referencia a los problemas de cobertura.

«Mantener el ánimo de las niñas cuesta», insiste, ante un panorama sin competiciones a la vista. «No sabemos qué va a pasar con la temporada, no sabemos por dónde vamos a arrancar, porque arrancaremos, pero todo el proceso es muy lento».

Otra gran incógnita es el campus de verano que organiza desde hace doce años. Este mes de julio debería alcanzar su décimo tercera edición, pero aún no sabe si lo podrá celebrar, bien porque aún podrían existir restricciones o bien porque «la economía de muchas familias estará tocada y tendrán que renunciar a algo».

Por eso habla de reinventarse, «tengo claro que deberé hacerlo». ¿Cómo? «Una escuela de verano (igual a algunas familias les vendrá muy bien) es una opción. Lo que tengo muy claro es que en vacaciones seguiré trabajando», dice esta medallista olímpica que en su historial atesora otros tres oros en campeonatos del mundo además un gran puñado de medallas y premios.

Ante todo, opta por ser positiva. «Esto es una carga de energía, por eso lo miro positivamente para que cuando tenga que currar el doble esté preparada para reinventarme».

Debate olímpico

Cabanillas, que guarda un dulcísimo recuerdo de su pasado olímpico, cuenta que el aplazamiento de los Juegos de Tokiofue motivo de debate familiar, «aunque la única que podía ponerme en el pellejo de un deportista era yo», ríe ella. «Estar encerrados en casa, sin poder entrenar y con la incógnita de si se celebraban este año o no debía ser una situación muy angustiosa», añade, muy segura de que lo mejor es lo que ha ocurrido, el aplazamiento al 2021. «Para todos es mejor tener un objetivo claro, mentalizarse, volver a planificarse». Ella ya no compite, pero para su futura aplicará la misma receta.