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ATLETISMO 3 El momento de la fondista

Tokio-2020, el penúltimo reto en la madurez de Teresa Urbina

La extremeña se aparta de la pista, se centra en el cross y piensa en grande: que el maratón le lleve a sus primeros Juegos

 

Urbina, con apenas 10 años, tras ganar su primera carrera, con sus padres.. -

La atleta, llegando a meta en Atapuerca. -

José María Ortiz José María Ortiz
28/11/2019

Camino de los 25 años de carrera (nunca mejor dicho) desde que ganó su primera prueba, en Zorita, vestida de calle, recuerda con gracejo. 10 desde su primera medalla como atleta de categoría absoluta en un campeonato de España. Con estos dos avales, aún no vislumbra la retirada Teresa Urbina Gómez (Cáceres, 20 de marzo de 1985) porque, dice la protagonista, «disfruto mucho con lo que hago». En el horizonte, el desafío de estar presente en Tokio 2020 como maratoniana. No lo descarta. Es más: será su penúltimo desafío.

Tere Urbina, que volverá a ser internacional con España en el próximo Campeonato de Europa de Campo a Través en Lisboa, está en un punto de madurez que le hace feliz y que le permite afrontar el futuro con extrema confianza. «No sé si es mi mejor momento, pero sí uno de los mejores», asume. Las últimas pruebas, todas ellas aderezadas con grandes resultados, en especial las del prestigio de Atapuerca y Soria, le han reforzado en su espectacular estado de forma.

Es la número 1 actual del particular escalafón de las atletas españolas de cross, donde centra ahora todas sus fuerzas, dando un giro aparentemente sin vuelta atrás. «Estoy cansada ya de la pista; no se puede decir que un día no pueda volver, pero me parece que no», dice sin remilgos y con naturalidad para revelar en este diario su adiós al tartán. Toda una noticia teniendo en cuenta que estamos ante una de las mejores vallistas españolas.

La atleta extremeña ahora tiene un nuevo desafío: intentar competir en Tokio 2020 en la prueba de maratón. «Es lo único que me queda». Para ello tiene que acreditar estar entre las tres mejores españolas. Sin embargo, aún no sabe qué es correr una prueba de 42 kilómetros con 195 metros.

«Iba a debutar en la de Valencia, como Houssame (Benabbou) pero problemas familiares me lo impidieron», comenta Urbina, quien asegura que desconoce cuántas medallas ha acumulado en su exitosa trayectoria, referencia en Extremadura. «Algún día las contaré», afirma distendida.

En su prolongado historial, hay cinco nombres claves: Paco Duchel, alcalde de Zorita, «el que me convenció para que siguiera corriendo en plena edad del pavo»; Jesús Hidalgo, su primer entrenador, en Don Benito; Antonio Serrano, su primer técnico en la élite; Eugenio Barrios, su actual entrenador y pareja sentimental hace más de diez años; y Miguel Mostaza, su representante, «que es como de mi familia». Por supuesto, su propia familia ha sido un apoyo constante siempre.

PATRIMONIO PROPIO / «Siempre me he administrado bien», se jacta en decir cuando se le cuestiona sobre si el deporte le ha permitido mucho. «No son los mismos tiempos, pero no me ha ido mal». Incluso invirtió y tiene viviendas propias («aunque en realidad sean aún del banco») en Cáceres y Don Benito. En Madrid vive de alquiler. «Ahí los precios son prohibitivos, de verdad».

Ahora, la fondista del Bilbao Atletismo agradece la ayuda procedente de la Fundación Jóvenes y el Deporte de la Junta, «que nos asesora y da una cantidad que sirve para mucho, por supuesto» y, sobre todo, no ve el futuro claro cuando se retire. «Antes pensaba en ser entrenadora, pero este trabajo es muy poco agradecido porque los atletas somos egoístas», comenta con contundencia.

El penúltimo desafío de Urbina se llama maratón. Que no sea por no intentarlo. A ella le encantan los retos. Mirando hacia atrás, se ríe cuando se le plantea si en los 90, en Zorita, con 10 años, hubiera soñado con una carrera así.